Cuando era niño hacía la pregunta, si Dios existe ¿por qué no simplemente se muestra para que lo conozcamos? A algunos les parece que Dios juega a las escondidillas, que es un ser misterioso y que es inaccesible en el mejor de los casos o podemos decir como Tomás – si no lo veo, no creeré que es real-.

¿Por qué no lo vemos?

  Para poder entender esto debemos saber algo de su naturaleza. En principio, Dios es invisible (1 Ti. 1:17) lo cual podría sonar muy conveniente, pero esto no significa que sea imposible conocerlo y relacionarnos con él sino que no lo podemos hacer por medios físicos. Ahora mismo estamos rodeados de cosas invisibles como son las radiaciones electromagnéticas y del aire. Lo que vemos es relativamente poco, la longitud de onda del espectro visible es muy pequeña en comparación con el resto de las radiaciones, tales como ondas de radio, infrarrojo, microondas, ultravioleta, rayos x y rayos gamma con las cuales hoy tenemos las comunicaciones a distancia y eran desconocidas por el ser humano hasta hace relativamente poco tiempo. Dios es imperceptible a nuestros sentidos naturales como el de la vista física pero más que eso, su invisibilidad significa que es imposible para el hombre finito verlo cabalmente o a plenitud en su revelación.

  La Biblia también muestra que Él es Espíritu:

Jua 4:24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Esto significa que tiene una forma de existencia superior a lo material; como ser infinito lo llena todo, pero está con todo su ser y presencia en cada rincón del espacio creado, en cada átomo y célula sin ser el átomo o la célula misma. Que es Espíritu también implica que tiene atributos personales tales como razón, voluntad y emociones superiores y perfectas en comparación con la del hombre. El versículo anterior también muestra que la única forma de acceder a la realidad de Dios es por la comunicación del Espíritu a nuestros espíritus. Así como con la vista o el tacto no podemos percibir las ondas de radio o rayos x y recibir la información que mediante ellas se transmite tampoco podemos “ver a Dios” mediante medios naturales sino espirituales.

1Co 2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

  ¿Somos seres espirituales? el naturalismo evolucionista por un lado no puede explicar la existencia de la consciencia y de la mente humana, tampoco explica fenómenos como los encuentros cercanos a la muerte (ECM) donde el cerebro practicamente está muerto pero sigue habiendo consciencia en él, tampoco explica de una forma fehaciente como el ser humano tiene manifestaciones de creatividad, la noción de Dios, voluntad, intelecto, etc. y no así los animales. El ser humano no es un manojo de  interconexiones cerebrales meramente. Hace miles de años la Biblia explicaba que la naturaleza del hombre es física y espiritual en esencia.

Gén 2:7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

Nuestra vista está dañada y necesitamos ser capacitados para ver a Dios

La razón por la que no percibimos a Dios es que nuestros sentidos espirituales están dañados. El que nuestra televisión no se vea no significa que no haya señal sino que está rota pese a que el que la diseñó la hizo funcional. Del mismo modo las Escrituras dicen que nuestros receptores espirituales están distorcionados a causa del pecado pese que al principio de la humanidad Adán había sido diseñado para percibirlo a plenitud.

Ver directamente al sol con nuestros ojos puede provocar un daño irreparable en ellos pues no están diseñados para esto. Dios dijo a Moisés que no vería su rostro sino sólo su espalda porque verle le podría causar la muerte.

Éxo 33:20 Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.

La forma en que pudo lograr ver parte de Dios, es decir de su gloria, fue al ser escondido tras una roca y cubierto por su mano (Ex. 33:21,22). La roca simboliza a Jesús y la mano al Espíritu Santo (1 Co. 10:4, Lc. 11:20). Siglos después Isaías el profeta de Israel del siglo VIII a.C. “vió” a Dios (Isaías 6) y tenía miedo de morir pues consideraba que su pecado le hacía indigno pero un ángel puso un carbón en sus labios y declaró que había sido perdonado y limpiado. No podríamos ver a Dios sin percibir su justicia que demanda satisfacción ni su santidad que se ve severamente ofendida por nuestras acciones, ni siquiera podríamos ver su amor y bondad sin darnos cuenta que nuestras mejores obras no son más que una falsedad.

Pero como Dios quiere mostrarse al hombre envió a su Hijo a la tierra:

Jua 1:14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Esto pareciera contradecir lo que hemos dicho: que Dios es Espíritu, que es infinito, que lo llena todo, que es invisible; pero se nos revela que se hizo plenamente humano, autolimitando su esencia divina (Fil.2:6,7) para entrar al tiempo y al espacio finitos. Luego dice “vimos su gloria” porque no fue visto en secreto por uno solo sino por muchos y lo que es visible en Dios es su gloria, su resplandor majestuoso, más allá de su carme misma. Juan dice:

Jua 1:18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Aunque Dios es insondable es conocido por su Hijo y por su Espíritu (1 Co. 2:11). Dios es conocido únicamente por sí mismo y nosotros vemos el reflejo de Dios a través de Jesús quien es quien lo revela. Sin embargo mucha gente aún viendo y oyendo mucha gente no creyó.

Jua 9:39 Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados.

¡Sí es posible ver a Dios! Pero para poder hacerlo es necesario creer en el medio provisto por Dios que es Jesús y tener limpio el corazón mediante la obra del Espíritu Santo (Jn. 11:40, Mt. 5:8.   Para el incrédulo parece redundante decir cree en Dios para que lo veas pero no lo es: Cuando crees percibes al Espíritu y a lo espiritual, puedes ver más allá de lo visible y no solo eso sino que puedes tener acceso a lo milagroso y un día a la percepción plena de Dios en el cielo.

  2Co 4:4  Pues como ellos no creen, el dios de este mundo los ha hecho ciegos de entendimiento, para que no vean la brillante luz del evangelio del Cristo glorioso, imagen viva de Dios.(DHH)