Algunos le llaman la media naranja o la costilla perdida pero hay una noción de que cada oveja tiene su pareja. Se cree que de los millones de habitantes del mundo debe haber una que ha sido predestinado especialmente para ser el amor de nuestra vida. Canciones como aquella que dice “desde el principio siempre fuiste para mí…” nos hacen pensar en esa idea. Hay algunos que parecen haberla encontrado y no dudarían en afirmarlo, pero hay otros tantos que se encuentran en la indesición por el temor a equivocarse y un montón de solteros que pregunta dónde está dicha persona. Pues bien, ¿qué tan bíblica es esta idea? Analicemos algunos pasajes clave.

Deu 29:29 Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.

El texto anterior muestra que Dios tiene una voluntad revelada para su pueblo y esta nos es dada a conocer a través de las Escrituras y otra parte de su voluntad está oculta para nosotros y es sólo conocida por él. A esa parte revelada se le llama voluntad moral porque en ella Dios determinó aquellas cosas que nosotros debemos hacer para agradarle y cuando lo hacemos aseguramos la felicidad y dicha en la vida. Jesús dijo:

Luc_11:28 … Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.

En su Palabra no nos dice con quién nos casaremos pero sí nos dice cómo debemos ser con dicha persona para agradar a Dios una vez que nos casamos y qué características debemos buscar para elegir a dicha persona. Algunas de esas cosas son:

  1. Debe ser creyente igual que yo (1 Co. 7:39, 9:5, 2 Co. 6:14). Si yo no soy creyente entonces antes de preocuparme por buscar una pareja debería preocuparme por buscar a Dios y su salvación que es más importante que una pareja.
  2. Debe ser una persona virtuosa, lo cual más que moral es una cuestión de prudencia que debemos tener:  trabajadora, compasiva, amable, no pendenciera, fiel, etc. (Pr. 31:10).

Con estas dos directivas estaremos eliminando a un montón de candidatos y de entre ellos tenemos la libertad (libre albedrío) de escoger quien más nos guste.

Es más, antes de preguntar ¿con quién me casaré? debería preguntar ¿me casaré? Una razón más contra la noción de que Dios tiene a alguien preparado para mí es que Pablo no parte de eso en 1 Corintios 7 donde habla del matrimonio, el divorcio, el sexo y la soltería; sino que lo presenta como una cuestión de elección personal:

1Co 7:27,28  … ¿Estás soltero? No busques esposa. Pero si te casas, no pecas;… Sin embargo, los que se casan tendrán que pasar por muchos aprietos, y yo quiero evitárselos.

Si Dios tuviera una media naranja y yo escojo quedarme soltero estaría pecando porque no estaría cumpliendo el plan determinado para mí, sin embargo Pablo dice que quien se casa o se queda soltero no peca, está en la voluntad de Dios (siempre que sea en el Señor).

Veamos dos pasajes que se han dado como prueba para la creencia de la pareja predeterminada para nosotros:

Génesis 2. Dios le dio a Adán a su esposa Eva, la diseñó de su costilla y la trajo a él. Notemos que el pasaje dice que Adán buscó entre los animales ayuda idónea (una compañera) pero no la halló entre ellos. Cuando Dios se la presentó la observó y le puso nombre: varona; la reconoció como semejante y complemento suyo y la aprobó para sí mismo al ponerle nombre. Observemos que aunque Adán no tenía de donde escoger buscó y en segundo aprobó acciones que nos dan cuenta de su libre albedrío.

Génesis 24. La historia relata la búsqueda de una esposa para el hijo del patriarca Abraham llamado Isaac por parte de su mayordomo Eliezer y como este oró por dirección para hallar una esposa diciéndole al Señor que quien le diera agua a los camellos sería la escogida. Y así sucedió, pues Rebeca le dio agua a él y a los animales. La historia es única e irrepetible, sin embargo observemos algunos detalles:

  • Abraham le pidió ir a buscar esposa dentro de sus parientes donde vivía su familia no de Canaán (principio permanente: casarse con una de la misma familia espiritual).
  • Isaac no fue a buscar esposa a la tierra de los caldeos, eso habría significado que estaría renunciando a la fe de que recibiría la tierra prometida al volver a donde había salido Abraham (Gn. 12:1).
  • Eliezer estaba inseguro de encontrar esposa pero Abraham apeló a la promesa de que Dios le había dicho que tendría una gran descendencia. Pese a ello Abraham le dijo que si la muchacha no quería venir quedaría libre del juramento.
  • La prueba que Eliezer pidió a Dios consistía en algo extraordinario: no sólo darle agua a él sino también para los camellos que toman cantidades enormes de agua. Eliezer no sólo expuso una petición a Dios sino que se fijaría en cualidades de hospitalidad, servicio y proactividad (principios permanentes: debemos buscar una mujer virtuosa, también se menciona que era hermosa y virgen (24:16). Si pedimos a Dios revelación por nuestra pareja debe hacerlo de forma extraordinaria)
  • Dios le mostró a la elegida, pese a ello tuvo que preguntarle al hermano y al padre de Rebeca si estaban dispuestos a darla por esposa y luego a la misma Rebeca si estaba dispuesta a ir. Así que no podemos pensar que es la voluntad de Dios alguna persona que se nos reveló si ella o él y su familia no tienen la misma convicción.

—Mat 19:6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.

Cuidado a quien escogemos porque una vez que Dios nos junta mediante el pacto matrimonial no debemos separarnos porque atenta contra la santidad del matrimonio. Tampoco un casado debería pensar, “quizás me equivoqué de persona y Dios tenía a alguién más para mí”, la orden para el casado es que ame a su esposa y para la casada que se sujete a su marido.

Concluimos que no hay alguien predeterminado para nosotros necesariamente. Pero en la elección que tomemos, para lo que sí hemos sido predestinados es para ser adoptados como hijos de Dios por medio de Jesús (Ef. 1:5), para ser transformados según la imagen de su Hijo (Ro. 8:29) y para buenas obras (Ef. 2:10).

Pese a lo dicho anteriormente alguno dirá que siente que la complementareidad entre él y su pareja o la admiración por la belleza o sus virtudes le lleva a creer que Dios sí la predestinó para él. En cierto modo sí, porque:

toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto… (Stg. 1.17)

También Proverbios dice:

—Pro 19:14 La casa y las riquezas son herencia de los padres; Mas de Jehová la mujer prudente.

No dice que toda mujer elegida es herencia de Dios sino la prudente. Significa que el prudente elige a una prudente. Pero lo que se hereda se espera y se procura. Abraham heredó la tierra prometida en paciencia y obediencia, nosotros heredaremos el cielo por lo mismo. Así del mismo modo podemos escoger tener la herencia de Dios que es una pareja prudente o escoger y trabajar por la necia y pendenciera.

Adán dijo:

Gén 3:12  Él respondió: —La mujer que me diste por compañera me dio de ese fruto…

Sí, Dios se la dio, pero se la dio para cuidarla de la tentación de Satanás y no le dio una pecadora, le dio una mujer santa que escogió pecar.

Por lo que debemos pedir, buscar, procurar y escoger lo mejor a lo cual Dios promete que nos lo dará y más tratándose de algo tan valioso como lo es la pareja. Dlb