Desearíamos que no hubiera guerra, ni secuestros, asesinatos ni violaciones en el mundo. Que una mañana no oyeramos malas noticias en la tele y que nuestra familia dejara de peligrar. Pero esto no parece tener fin, ¿por qué no hace algo Dios ya?

Un terrateniente sembró trigo y el enemigo vino en la noche y le plantó cizaña. A la mañana sus siervos le dieron la noticia y uno de ellos dijo: Jefe, si quieres puedo arrancar la cizaña; pero el patrón contestó: no, porque podrías dañar al trigo, espera que crezcan y cuando estén crecidas se verá cual es el trigo, entonces arrancarás la cizaña y la quemarás y el trigo lo echarás en el granero (Mateo 13). La razón de que el patrón dijo eso es que la planta de cizaña con la de trigo son muy parecidas pero se distinguen al final en su fruto.

tem128_redessociales3

Jesús dijo que el trigo son los hijos del reino que Cristo sembró y la cizaña son los hijos del malo que dan malos frutos, los siervos son los ángeles y la cosecha es el fin del siglo.

La sabiduría humana al igual que al parecer la angelical, nos dice que el mal debe ser arrancado de inmediato y no seguir afectando a los buenos. A primera vista parece tener sentido. Si Adan pecó Dios debió haberle enviado al infierno de inmediato y de la misma manera cada persona que ejecuta un acto malo debería ser castigado al instante. Pero esto llevaría consecuencias funestas incluso para nosotros mismos puesto que no nos daría oportunidad para arrepentirnos cada vez que cometemos un acto malo. Tampoco nos dejaría oportunidad de manifestar cuál es nuestra naturaleza verdadera, si somos buenos o malos. Jesús dijo:

Mat_7:18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.

Por tanto, aunque las personas parecemos iguales, el dar fruto requiere tiempo para elegir cuál será la naturaleza de nuestra vida. En Ezequiel 18 Dios dice que si hombre justo hace lo malo morirá, pero si el impío se arrepiente y hace el bien de cierto vivirá. Es decir, el trigo se puede convertir en cizaña y viceversa.

Los ángeles (Satanás y los demonios) cuando pecaron no tuvieron oportunidad de perdón sino que fueron expulsados del cielo y condenados al infierno al fin de la era, sin embargo al ser humano le proveyó un medio de salvación mediante Jesús. El tiempo que le concede es una oportunidad para que acceda a liberación de su condena y esto lo hace solo por gracia, es decir no porque el hombre tenga algo en sí mismo que lo haga merecedor de este favor.

Entonces lo más justo y adecuado es ser paciente con el ser humano y esperar a que el hombre haya vivido su vida para entonces juzgarlo pues su deseo es que nadie se pierda sino que todos se arrepientan.

2Pe 3:9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Alguien podría preguntar ¿y por qué quitar a los malos y no solo quitar el mal de las personas? Dios hizo un plan para quitar el mal de las personas y esto es posible de igual modo no sin el uso del libre albedrío humano: el ser humano debe arrepentirse y creer en Jesús, luego debe seguir el camino de los mandamientos que Dios manda y Dios quitará el mal (la causa, el pecado; y las consecuencias, el sufrimiento y la condenación) de las personas. De otro modo, no se puede quitar el mal de las persona pues está enraizado en su propia naturaleza, es decir, el hombre no solo hace el mal sino que es malo y por eso hace el mal.

Sin embargo hay algunos casos donde Dios ha sido severo en ejecutar juicio de inmediato: Ananías y Safira su esposa fallecieron al instante por tratar de engañar a Dios (Hechos 5). Muchos de los israelitas que salieron de Egipto y estuvieron en el desierto perecieron por murmurar, por fornicar y por codiar y su juicio fue inmediato, hasta el grado que hubieran desaparecido si no hubiera sido por la intercesión de Moisés. Uza pereció al instante por tocar el arca, cosa que no le correspondía (2 S 6:7) ¿Por qué Dios actuó de este modo y no les concedió más tiempo u oportunidades? Esto obedece al principio de que al que más se le da, más se le demanda (Lc. 12:48). Ellos estuvieron más cerca de Dios (Ex. 33) el cual es tres veces santo por el cual ellos debieron santificarse aún más y no lo hicieron. Más adelante Pedro responde:

1Pe 4:17 Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?

Sin embargo encontramos que la mayoría de las veces, e incluso para muchos quienes están muy cerca del Señor Dios les concede mucho tiempo para arrepentirse. Continuamente leemos que Dios es lento para la ira y grande en misericordia. Eso significa que él es paciente para aplicar su justicia, en la espera de que el hombre se vuelva de su mal camino. Por ejemplo Adán no murió de inmediato sino fue expulsado y  vivió casi mil años (Gn. 5:5), la humanidad que le procedió no fue mejor sino que cada vez fue más corrupta hasta llegar al colmo de la paciencia divina pues hasta lo más chicos se volvieron perversos, fue entonces cuando Dios decidió destruir aquella generación con un diluvio (Gn.6). Ni siquiera las terribles ciudades de Sodoma y Gomorra fueron destruidas de inmediato pero Dios atendió al clamor que se hacía en su contra y les envió fuego del cielo (Gn. 19).

Muchas personas en vez de volverse pronto al Señor pierden el respeto a él y se inclinan al mal pues

Ecl 8:11  Cuando no se ejecuta rápidamente la sentencia de un delito, el corazón del pueblo se llena de razones para hacer lo malo.

En vez de considerar lo que dice Pablo:

Rom 2:4  ¿No ves que desprecias las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevarte al arrepentimiento? Rom 2:5  Pero por tu obstinación y por tu corazón empedernido sigues acumulando castigo contra ti mismo para el día de la ira, cuando Dios revelará su justo juicio.