La iglesia no es perfecta y lamentablemente los errores siempre parecen ser muy prominentes y contaminan la percepción que tenemos hacia ella en general: mucha gente llega a creer que las iglesias sólo se interesan por el dinero, o hay líderes y pastores con doble vida, gente santurrona y mojigata, gente llena de prejuicios y criticona que en el fondo son hipócritas… Puede que tú hayas visto a personas así y te sientes molesto por lo que tú juzgas que no debería ser. Al mismo tiempo eso te detiene para no poner un pie en ese lugar porque sientes que no te sentirías a gusto convivir con personas así. Tal vez algún hermano de la iglesia o familiar te invita pero tú te resistes bajo esta excusa.

Me gustaría recordarte algunas verdades y darte algunos consejos para que puedas ver las cosas desde otra perspectiva.

  1. Acepta tu necesidad personal de Cristo y de su salvación

Lo primero que debes hacer es verte a ti mismo como un pecador necesitado de la salvación. En otras palabras recuerda que la salvación es personal y que cuando Cristo venga darás cuenta de tus propios actos y de las decisiones que tomaste en vida y no por la vida de los otros. Debes darte cuenta que necesitas de Cristo y de la gracia que él te ofrece. No dejes que el pecado de otro te impida recibir la salvación, no dejes que tu vida espiritual dependa del comportamiento de otro.

2. Reconoce que la comunión cristiana es importante y necesaria para tu crecimiento espiritual

No puedes prescindir de la comunión de otros creyentes. La fe se hizo para vivirla en comunidad no como llaneros solitarios, por lo cual necesitas reunirte regularmente con un grupo de hermanos de carne y hueso. Recuerda que el mandamiento más grande que hay que practicar es el amor y esto lo puedes ejercitar sólo con otros creyentes que al igual que tú comparten la misma fe. El amor se practica amando a gente imperfecta, del mismo modo que Cristo nos amó a nosotros aún siendo pecadores.

3. Recuerda que no existe la iglesia perfecta 

La iglesia perfecta sólo existe en el cielo, pero las iglesias están en proceso de santificación. Alguien dijo que si la iglesia perfecta existiera en esta tierra no nos aceptarían porque nosotros no lo somos. Las iglesias tienen fallas, algunos más grandes que otras, tienen arrugas, tienen defectos pero también aciertos y aspectos positivos que hay también que enfatizar. No esperes llegar a una iglesia sin problemas, sin luchas y sin pecadores. Alguna vez cuestionaron a Jesús que si por qué comía con pecadores a lo que él respondió:

Mar_2:17 … Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

Por tanto, es necesario que haya pecadores en la iglesia e incluso gente hipócrita a la que Cristo salve. La iglesia no es un club de santos sino el taller del carpintero en que somos lijados y tallados para ser una obra perfecta.

4. Acuérdate que Jesús es el juez de la iglesia

Aunque todos en la iglesia somos responsables hacia los demás de lo que hacemos los unos por los otros también debemos darnos cuenta que en última instancia es Jesús ante el cual todos compareceremos. Jesús dijo que la iglesia es suya, Pablo dice que él es el líder o la cabeza de ella porque él la compró a precio de sangre. En Apocalipsis 2 y 3 Jesús es quien da su “critica” a la iglesia y dice: “yo conozco tus obras”, y en su evaluación señaló su aspecto positivo y negativo. Nota que es Cristo mismo quien da la exhortación principal al cambio y un llamado a la perfección y es el Espíritu quien habla por sus agentes humanos, en otras palabras es Dios quien puede transformar a una iglesia. Mas aún dice “el que tiene oídos para oír que oiga”, lo cual significa que aún cuando Dios hace una evaluación general él también toma en cuenta nuestras decisiones particulares para despertarnos y hacer que hagamos caso a su voluntad.

Al acordarnos de que Jesús es el juez de la iglesia también significa que dejamos en él el juicio. Así pues a una iglesia le dijo: “si no se arrepienten quitaré el candelero”, a otra le dijo “yo la echaré en cama, y a todos los que han fornicado con ella”. Por eso no estamos nosotros autorizados a juzgar al hermano. Santiago dice:

Stg 5:9 Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.

5. Evita a los hipócritas pero sigue a los buenos ejemplos

Pablo dijo a Timoteo que en los últimos tiempos habrá gente

2Ti 3:5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

Por lo cual, una de las claras enseñanzas es evitar el relacionarnos en amistad con este tipo de personas para no aprender sus costumbres. Sin embargo eso no significa que nos debamos aislar sino reconocer a quienes sí dan un buen ejemplo para nuestra vida espiritual, a quienes sí viven lo que predican, por ello Pablo le dijo a su discípulo:

2Ti 3:10 Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia,…

Jesús por otra parte convivió con la gente que por antonomasia es conocida como hipócrita: los fariseos. ¿Cuál fue su actitud ante ellos?

  • Exhortó a los discípulos a no ser hipócritas en su relación con Dios
  • Emitió un juicio largo y severo sobre todos ellos (Mateo 23).
  • Llamó a sus discípulos a no preocuparse por los hipócritas sino dejarlos en las manos de Dios.
  • Jamás buscó agradar a los hipócritas ni se dejó intimidar por ellos sino hizo la voluntad de Dios.

En la iglesia hay gente hipócrita que toma el lugar que le pertenece a los verdaderos hijos de Dios, pero el Señor conoce a los que son suyos:

Mat 15:13 Él les contestó: —Cualquier planta que mi Padre celestial no haya plantado, será arrancada de raíz. Mat 15:14 Déjenlos, pues son ciegos que guían a otros ciegos. Y si un ciego guía a otro, los dos caerán en algún hoyo. (DHH)

Jesús exhortó a sus discípulos a guardarse de la hipocresía, la cual es muy contagiosa como lo es la levadura:

Luc 12:1 … comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.

Sigue a Cristo y a los buenos ejemplos. En una iglesia verdadera podrás encontrar más de uno que está viviendo una vida consistente:

2Ti 2:22 … sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.

6. Se proactivo

A veces permitimos que la injusticia que vemos nos deje inmóviles e incluso podemos permitir que el enojo nos llegue tan hondo que nos deje el corazón lleno de amargura. Pero si es tu caso, es el tiempo de sacar los malos sentimientos y ver hacia adelante a las cosas mejores que Dios tiene para ti, es el tiempo de avanzar.

Si te quedas en la inacción perderás el tiempo que debes aprovechar para vivir lo que estos o aquellos no están viviendo y así mismo tú serás hipócrita pues no estarás haciendo lo que debes hacer en tu propia vida. Jesús dijo que a los siervos que no halle haciendo su voluntad cuando el venga lo pondrá junto al hipócrita. Imagínate pasar la eternidad con la gente que no te cae bien,

Mat 24:51 … lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.

No te quedes esperando que la iglesia cambie, cambia tú. No te quedes esperando que otros hagan o dejen de hacer, haz tú. No sirve de nada criticarla, sirve más orar por ella e involucrarse en ella para ministrarla desde adentro, exhortar y dar palabras de ánimo. Estar en un estado pasivo señalando al otro es fácil y cómodo. Ve y ama tú, vive la vida integra que te gustaría ver en los demás, construye puentes de amor, inyecta vida a tu paso y no amargura. Te invito a que seas menos reactivo y más proactivo. Recuerda que la bienaventuranza no es para los pacíficos (los que no se meten con nadie) sino para los pacificadores, los que trabajan para la paz.

Juan dice:

3Jn 1:11 Querido hermano, no sigas los malos ejemplos, sino los buenos. El que hace lo bueno es de Dios, pero el que hace lo malo no ha visto a Dios.(DHH)