¿Cómo podemos distinguir el mito de la realidad? Por ejemplo ¿cómo podemos saber que Alejandro Magno fue alguien real? Los historiadores tienen por lo menos tres tipos de evidencias:

  • documentación escrita acerca de la persona en su tiempo
  • impacto histórico
  • otras evidencias arqueológicas e históricas.

 

Los evangelios

Mucha gente niega la utilidad de los evangelios al hablar de la existencia histórica de Jesús porque según los escritores estaban cegados por sus creencias mitológicas y no pueden tomarse en serio. Sin embargo son varios las razones por las cuáles es posible negar que el personaje de Jesús fue un invento de los apóstoles.

Las referencias a Jesús en el Nuevo Testamento vienen en primer lugar de Pablo y Santiago en cuanto al orden cronológico y ellos escribieron unos 15 años después de Cristo, lo cual habría sido tiempo demasiado corto para para el desarrollo de un mito. Además hubiese sido refutado de muchas maneras por los judíos opositores, quienes pudieron haber objetado que se trató de alguna mentira. Marcos quien fue el primer evangelista escribió aproximadamente en el año 58 d.C. es decir 30 años después.

Por otro lado, ¿cómo sería posible generar una mentira tan exquisita y mantenerlo por tanto tiempo y por tantas personas? El personaje de Jesús, sus actos y palabras escrito en los evangelios en caso de ser un mito debió haber sido inventado por un genio, y sostenido por los peores herejes judíos de la historia. Por otra parte ¿pudieron algunos pescadores galileos inventar tal historia? ¿Por qué estarían dispuestos a morir por este relato si todo hubiera sido una mentira?

El reconocido experto de Oxford en literatura y mitos, C.S. Lewis dijo: “He estado leyendo poemas, romances, literatura de visión, leyendas, mitos, toda mi vida. Yo sé cómo son estos. Sé que ninguno de estos es como este[los Evangelios].”

Consideremos pues los primeros cuatro versículos de Lucas:

Luc 1:1-4 Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.

Esto nos habla de historia, de investigación, de testigos y de entrevistas realizadas por él mismo. La precisión histórica de Lucas es admirable tanto que  “Sir William Ramsey ha mostrado que al hacer referencia a 32 países, 54 ciudades, y 9 islas, él no cometió errores.” Sir William Ramsey (1851-1939) fue un erudito clásico y arqueólogo. Enseñó en Oxford Inglaterra, Aberdeen. Fue autor de muchos libros académicos que tratan con la arqueología y tuvieron una gran influencia sobre ésta como ciencia.

Los primeros relatos no cristianos

James H. Charlesworth escribió: «Jesús sí existió y sabemos más de él que de cualquier palestino judío antes del 70 d.C.». E.P. Sanders en «La figura histórica de Jesús» afirma: «Sabemos mucho sobre Jesús, bastante más que sobre Juan el Bautista, Teudas, Judas el Galileo y otra de las figuras cuyos nombre tenemos de aproximadamente la misma fecha y el mismo lugar». y F.F. Bruce, autor de «¿Son fidedignos los documentos del Nuevo Testamento?», sostiene que «para un historiador imparcial, la historicidad de Cristo es tan axiomática como la historicidad de Julio César».

Primero mencionemos a sus enemigos los judíos. El Talmud de Babilonia (Sanedrín 43ª.) confirma la crucifixión de Jesús en la tarde de Pascua, y las acusaciones contra Cristo de practicar la brujería y fomentar la apostasía judía. Lo que no hacen es negar la historicidad de Jesús.

 

Jesús aparece mencionado en repetidas ocasiones en obras de escritores romanos como Tácito, Suetonio, Flavio Josefo y Plinio el Joven. The New Encyclopedia Británnica (1995) afirma: «Estos relatos independientes demuestran que en la antigüedad ni siquiera los opositores del cristianismo dudaron de la historicidad de Jesús, que comenzó a ponerse en tela de juicio, sin base alguna, a finales del siglo XVIII, a lo largo del XIX y a principios del XX».

Flavio Josefo

Las Antigüedades judías son una crónica del historiador judeorromano Flavio Josefo que narra la historia del pueblo judío de una manera razonablemente completa. Los intereses de Flavio Josefo —entre ellos, ganar la simpatía de Roma hacia los judíos— lo llevan, sin embargo, a minimizar las noticias que pudieran resultar conflictivas.

Josefo no menciona a los líderes del pequeño grupo de cristianos, sin embargo, dos párrafos tratan directamente de Jesús:

  • En el capítulo 18, párrafos 63 y 64 se encuentra un texto denominado tradicionalmente testimonio flaviano (Antigüedades judías, 18:3:3):

Por aquel tiempo existió un hombre sabio, llamado Jesús, [si es lícito llamarlo hombre], porque realizó grandes milagros y fue maestro de aquellos hombres que aceptan con placer la verdad. Atrajo a muchos judíos y a muchos gentiles. [Era el Cristo.] Delatado por los principales de los judíos, Pilato lo condenó a la crucifixión. Aquellos que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo, [porque se les apareció al tercer día resucitado; los profetas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él.] Desde entonces hasta la actualidad existe la agrupación de los cristianos.

Antigüedades judías, 18:3:3.

  • En el capítulo 20 se menciona indirectamente a Jesús al relatar la muerte de su hermano Jacobo Santiago(contracción del latín Sanct’ Iagus, esto es, san Jacobo):

Ananías era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido. El sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el sanedrín juzgase a Santiago, el hermano de Jesús, [llamado Cristo] y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la ley y los entregó para que fueran apedreados.

En otro pasaje (Antigüedades judías 18:5:2) se hace referencia a la muerte de Juan el Bautista a manos de Herodes, pero sin mencionar su relación con Jesús.

En 1972 el profesor Schlomo Pines, de la Universidad Hebrea en Jerusalén, anunció su descubrimiento de un manuscrito árabe del historiador melquita Agapio, del siglo décimo, en el que el pasaje de Josefo queda expresado de una manera apropiada para un judío, y que se corresponde de una forma tan estrecha a las anteriores proyecciones hechas por eruditos acerca de lo que Josefo habría escrito originalmente. El texto de Agapio es el siguiente:

En este tiempo existió un hombre de nombre Jesús. Su conducta era buena y era considerado virtuoso. Muchos judíos y gente de otras naciones se convirtieron en discípulos suyos. Los convertidos en sus discípulos no lo abandonaron. Relataron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo. Según esto fue quizá el mesías de quien los profetas habían contado maravillas. Agapio. Siglo X

En el siguiente post continuaremos mencionando otros historiadores seculares del siglo I y II que nos dan más evidencia de la existencia histórica de Jesús