Si bien muchos creyentes no necesitan pruebas racionales o históricas para creer en Cristo otros creemos que por cultura y por las dudas conviene que sepamos responder a quienes nos cuestionan acerca de Jesús de Nazaret a quien creemos como un personaje real. De no ser así como dijo Pablo en 1 Corintios 15 vana es nuestra predicación y vana es nuestra fe.

Antonio Piñero, doctor en filología y experto en cristianismo primitivo escribió que, desde la década de 1920,

«no se considera científico negar la existencia histórica de Jesús debido a la cantidad de pruebas directas o indirectas de su existencia»,

Para continuar con el argumento en favor de la historicidad de Jesús mencionaremos otros personajes que mencionaron a Cristo en una época temprana y no eran ni judíos ni cristianos y mencionaremos el impacto histórico que sería inexplicable de no ser por su existencia real.

Plinio el joven 

Plinio el Joven, entre los años 100 y 112 escribió una carta al emperador Trajano preguntándole acerca de cómo debía conducirse hacia los cristianos, y las medidas que como gobernador tomó contra ellos:

5…Y que además maldijeran a Cristo… 6 Éstos todos veneraron tu imagen y las efigies de los dioses, y maldijeron a Cristo… 7 (dijeron) que acostumbran reunirse al amanecer y cantan un himno a Cristo, casi como a un dios)

Tácito

Tácito aporta otra referencia histórica en el año 116 o 117:

Por lo tanto, aboliendo los rumores, Nerón subyugó a los reos y los sometió a penas e investigaciones; por sus ofensas, el pueblo, que los odiaba, los llamaba “cristianos”, nombre que toman de un tal Cristo, que en época de Tiberio fue ajusticiado por Poncio Pilato; reprimida por el momento, la fatal superstición irrumpió de nuevo, no sólo en Judea, de donde proviene el mal, sino también en la metrópoli [Roma], donde todas las atrocidades y vergüenzas del mundo confluyen y se celebran.

Suetonio

Gayo Suetonio Tranquilo (75- 160), escribió alrededor del 120 que el emperador Claudio expulsó de Roma a judíos instigados por un tal ‘Chrestus’:

A los judíos, instigados por Chrestus, los expulsó de Roma por sus continuas revueltas. Vit. Caes., Claud., 25.

Años más tarde Suetonio escribió, en una lista de las actividades realizadas por Nerón:

Bajo éste [su reinado] se reprimieron y castigaron muchos abusos, dictándose reglamentos muy severos […] Nerón infligió suplicios a los cristianos, un género de hombres de una superstición nueva y maligna. De Vita Caesarum. Nero, XVI.2.

Carta de Mara Bar Serapion

En un manuscrito siriaco del siglo VII, que se encuentra actualmente en el Museo Británico de Londres, se recoge una carta de un tal Mara Bar-Serapion. La escribe desde la cárcel a su hijo, exhortándole a buscar la sabiduría. No hay acuerdo sobre la antigüedad de la carta, pero la mayoría de los estudiosos la fechan en la primera mitad del siglo II o incluso en el último cuarto del siglo I. Otros estudiosos afirman que fue escrita en el siglo III. En la carta hay una referencia a un «rey sabio», que ha sido interpretada por varios autores como una alusión a Jesús de Nazaret:

¿Qué ventaja obtuvieron los atenienses cuando mataron a Sócrates? Carestía y destrucción les cayeron encima como un juicio por su crimen. ¿Qué ventaja obtuvieron los hombres de Samo cuando quemaron vivo a Pitágoras? En un instante su tierra fue cubierta por la arena. ¿Qué ventaja obtuvieron los judíos cuando condenaron a muerte a su rey sabio? Después de aquel hecho su reino fue abolido. Justamente Dios vengó aquellos tres hombres sabios: los atenienses murieron de hambre; los habitantes de Samo fueron arrollados por el mar; los judíos, destruidos y expulsados de su país, viven en la dispersión total. Pero Sócrates no murió definitivamente: continuó viviendo en la enseñanza de Platón. Pitágoras no murió: continuó viviendo en la estatua de Hera. Ni tampoco el rey sabio murió verdaderamente: continuó viviendo en la enseñanza que había dado.

Sexto Julio Africano

Sexto Julio Africano en su obra cita al historiador Talus en una discusión acerca de las tinieblas que siguieron a la crucifixión de Cristo, diciendo que en el libro III de su Historia explica la oscuridad como debida a un eclipse solar, pero aclara que eso sería imposible debido a que la crucifixión ocurrió en tiempo de luna llena, cuando no pudo haber ocurrido un eclipse. (Escritos Existentes, 18)

Luciano de Samosata

Luciano de Samosata, fue un filósofo y escritor griego del siglo dos, quien admite que Jesús fue adorado por cristianos, introduciendo nuevas enseñanzas y que fue crucificado por ellos. Él dijo que las enseñanzas de Jesús incluían la hermandad entre los creyentes, la importancia de la conversión y la importancia de negar a otros dioses. Los cristianos vivían de acuerdo a las leyes de Jesús, creyéndose a sí mismos inmortales y se caracterizaban por despreciar la muerte, la devoción voluntaria y la renuncia a los bienes materiales.

Impacto histórico

Los gobiernos del primer siglo de Israel y Roma fueron en gran parte poco afectados por la vida de Jesús. El promedio de ciudadanos romanos no supieron que él existió hasta muchos años después de su muerte, la cultura romana permaneció en gran parte distante de sus enseñanzas por décadas, y pasarían varios años antes de que  matar cristianos en el coliseo se convirtiera  en un pasatiempo nacional. El resto del mundo tenía poco si acaso ningún conocimiento de él. Jesús no fue oficial de un ejército. El no escribió un libro o cambió alguna ley. Los líderes es judíos esperaban borrarlo de sus memorias, y parecía que tendrían éxito.

Hoy, sin embargo, la antigua Roma se encuentra en ruinas. Las poderosas legiones del Cesar y la pompa del poder del imperio romano se han desvanecido en el olvido. Sin embargo, ¿cómo es Jesús recordado hoy? ¿Cuál es su influencia duradera? Más libros han sido escritos sobre Jesús que sobre alguna otra persona en la historia. Naciones han usado sus palabras como la piedra angular de sus gobiernos. De acuerdo con Durant: “El triunfo de Cristo fue el comienzo de la democracia.” Su sermón del Monte estableció un nuevo paradigma en la ética y la moral. Las escuelas, hospitales y obras humanitarias se han fundado en su nombre. Harvard, Yale, Princeton y Oxford son sino unas pocas universidades que tienen cristianos para dar gracias por sus comienzos. El elevado papel de la mujer en la cultura occidental traza sus raíces de vuelta a  Jesús.(Las mujeres en los días de Jesús eran consideradas inferiores y virtualmente “no personas” hasta que su enseñanza fue seguida) La esclavitud fue abolida en Gran Bretaña y los Estados Unidos debido a las enseñanzas de Jesús que cada vida humana es valiosa.

Un gran crítico académico alemán, en los siglos 18 y 19, había cuestionado la ́ existencia de Jesús, señalando que tales figuras claves como Poncio Pilatos y el principal sacerdote Caifás en los relatos de los evangelios nunca han sido confirmados como reales. No fue posible refutarle hasta mediados del siglo 20. Los arqueólogos en 1962 confirmaron la existencia de Pilatos cuando ellos descubrieron su nombre incluido en una inscripción en una piedra excavada. Igualmente, la existencia de Caifás fue un incierto hasta 1990, cuando un osario (hueso cuadrado) fue descubierto llevando su inscripción. Los arqueólogos han descubierto también lo que ellos creen es la casa de Simón Pedro y la cueva donde Juan el Bautista hizo su bautismo.

Murray J. Harris sugirió además «evidencias institucionales y algunas consideraciones psicológicas» en apoyo del carácter histórico de Jesús; entre estas últimas destacó la improbabilidad psicológica de que un grupo de judíos del siglo I, para quienes la crucifixión era una maldición(Deuteronomio 21:23), inventara una religión cuyo fundador fue crucificado por los romanos, acusado de sedición y alboroto político, y que muriesen por sostener semejante engaño por ellos creado.

Si Jesús no existió, uno debe preguntarse como un mito podría alterar la historia. Cuando al historiador mundial H.G. Wells se le pregunto quién ha dejado el mayor legado en la historia, él respondió: “En esta prueba Jesús se mantiene primero.”