Israel se hallaba en un momento crucial de la historia: su reino había sido devastado y eran cautivos en Babilonia. La monarquía de David había caído bajo el poder de Nabucodonosor rey del nuevo y grande imperio babilónico (596 a.C.). El rey había llevado cautiva a una parte de la población judía de los nobles entre los cuales se hallaba Daniel y otros amigos a los cuáles instruyeron en el conocimiento babilónico para ser parte de los consejeros reales. Un día se cuenta que el rey tuvo un sueño espantoso con una gran estatua de diversos metales, pero como quería una interpretación real le dijo a sus magos y hechiceros que se le había olvidado el sueño y si no eran capaces de decirle el sueño y la interpretación morirían. Daniel oró a Dios y este le reveló el sueño y su interpretación. Daniel le contó que en su sueño el rey había visto una estatua de metales de oro, plata, bronce y hierro, en parte con barro cocido la cual era destruida por una roca que caía del cielo. La interpretación consistía esencialmente en que la historia del mundo estaría dominada por 5 grandes imperios: el babilónico, el medo persa, el griego, el romano y uno futuro el cual será deshecho a la venida del reino de Dios.

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Daniel expresó:

Dan 2:21 El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes;…

Esto quiere decir que Dios muda o cambia las épocas, tiempos, edades o estaciones de la historia humana y no precisamente a un trienio o sexenio de algún gobernante. Por tanto la expresión “pone reyes, y quita reyes” no se refiere a cambios de estafeta dentro de un mismo orden político o gubernamental sino aquellos cambios que modifican la hegemonía de una nación o varias naciones hasta el punto de formar imperios. De esta forma es posible llegar a la conclusión que una época ha cambiado para dar paso a una nueva. Si Dios pone reyes y los quita significa que permite que en la historia de la humanidad hayan nuevos gobiernos que sustituyen a otras formas de gobierno en una nación o conjunto de naciones.

Esta visión de la historia y de los gobiernos mundiales no hace más que afirmar la soberanía de Dios, quien gobierna en el cielo y hace que sus propósitos se lleven a cabo siempre. No obstante suponemos que si Dios pone un rey este ha de ser bueno necesariamente, pero veamos algunos ejemplos de la Biblia para entender a qué se refiere la expresión “Dios pone reyes y quita reyes”

La primera vez que Israel pidió un rey fue en 1 S 8, pues hasta ese momento habían un pueblo sin rey y Dios los había gobernado mediante ciertos líderes llamados jueces. La motivación del pueblo al hacer esa petición fue para ser como las otras naciones. Dios se lo concedió pero advirtiéndole de los abusos que sus reyes cometerían contra ellos:

1Sa 8:9-18 Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos… Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro; y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros. Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras. Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos. Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos. Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras. Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos. Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día.

maxresdefaultDel anterior pasaje aprendemos varias cosas:

  1. Que el gobierno humano entra dentro de la voluntad permisiva de Dios para las naciones pero no es su voluntad perfecta, puesto que
  2.  los gobiernos humanos tienden a degenerar en la búsqueda del poder y del dinero.
  3. Que Dios nos hace responsables de los gobernantes que elegimos nosotros y hace responsable a los gobernantes de su mal gobierno.

El primer rey fue elegido por Dios y fue Saúl (1 S 9). Pero las semillas de la maldad se vieron al poco tiempo. Dios le dio oportunidad de cambiar pero al final lo rechazó a causa de su desobediencia y de las muestras de egolatría que tenía. Entonces Dios lo depuso y puso a un joven llamado David por rey con el cual estableció un pacto de un reino eterno. Hasta este punto vemos lo siguiente:

  1. que cuando Dios coloca un rey es con el deseo de que este lleve a cabo su voluntad
  2. cuando este gobernante hace lo malo Dios lo quitará y pondrá uno mejor pero como Dios no coarta su libre albedrío esto no garantiza que siempre hará el bien.
  3. Dios tiene el deseo y la voluntad de establecer un reino bueno que sea perpetuo y esto a través de uno de sus descendientes, Jesús.

Los reyes de Israel no obstante degeneraron en muchos casos en tiranos y déspotas que llevaron a la nación a la degradación moral, espiritual y moral por lo cual Dios les envió profetas para que cambiasen. El mal gobierno permaneció por mucho tiempo con lapsos de buenos gobiernos hasta que llegó el momento del colmo de la paciencia de Dios. Entonces Dios levantó a una nación llamada Babilonia para castigarlos y quitarles la corona. A partir de esto notamos que:

  1. Dios soporta con paciencia los malos gobiernos que nosotros escogemos pero no sin dar muestras de su desaprobación y de hacer un llamado al cambio.
  2. Dios puede hacer irrumpir nuevos gobiernos o imperios que destruyan los sistemas anteriores como modo de castigo y con el propósito de generar un cambio para bien.

Pero si hemos de aprender algo es que Dios tiene autoridad sobre toda nación y gobierno aún cuando estos tiendan al mal.

Jua_19:11 Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba;..

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Las palabras de Cristo concuerdan con el pensamiento de Pablo en Romanos 13 donde dice que las autoridades son establecidas por Dios y que tienen por encargo procurar por el bien y administrar justicia. Cristo murió a manos de un hombre perverso llamado Pilato, pero ese acto que fue el más malo de la historia (en el que no se ve justicia ni bien) fue convertido por Dios en el acto que salvaría a la humanidad de sus pecados. Del mismo modo cada creyente puede tener la seguridad de que aún los malos gobiernos llevarán a cabo el propósito bueno de Dios al final de cuentas.

Rom 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Esto sin embargo como decíamos no nos exime de la responsabilidad de saber elegir y tampoco exime a nuestros gobernantes del mal que ellos hagan.

La historia avanza y deja tras sí gobiernos y grandes potencias pero nos acerca a la venida del reino eterno de Dios mediante Jesucristo y su gobierno perfecto para el cual nos debemos preparar.