La felicidad en la Biblia es en realidad vista como una paradoja, como una aparente contradicción al sentido común. Podríamos preguntarle a cualquiera, ¿qué debería tener una persona para ser feliz? La respuesta típica que hallaríamos es que los felices son aquellos que tienen dinero, posesiones, amor de pareja, logros, tener la última tecnología o vestir a la moda. Sin embargo no todos tienen estas cosas y ni siquiera quienes lo tienen puede decirse que sean felices. Otros quizá, más profundos, dirán que la felicidad está en la familia o al ver la puesta del sol cada tarde o quizá que la felicidad se haya en una buena actitud ante cada circunstancia de la vida. Pero ¿cómo se puede ser felices si el dolor y la desesperanza invaden tu vida?

El deseo de felicidad es algo nato en nosotros pero muchas veces nos equivocamos en nuestra búsqueda. La Biblia habla de ella y la llama bienaventuranza que significa felicidad, fortuna o dicha.

La felicidad en Dios

Hay quienes se imaginan a un Dios triste o enojado, gris o apático pero más que eso él es majestuoso y lleno de felicidad y como su felicidad no depende de nada ni nadie es el único que la puede conceder a sus criaturas.

1Ti_6:15 la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores,

Hay muchos lugares donde el ser humano se puede sentir feliz, pero no hay lugar como al lado del Dios feliz. Su presencia es el lugar de mayor felicidad porque ahí hay paz, aceptación, amor y libertad. Entonces él se convierte en el medio y la meta última de nuestra felicidad.

Sal_65:4 Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti,… Seremos saciados del bien de tu casa,… (Vea Sal. 84:4)

¿Acaso no podemos ser felices sin Dios?

La Biblia no ignora que pueden haber muchos muchos dioses y formas de pensar y todo el mundo tiene por lo menos uno, pero ninguno de ellos garantiza la felicidad, pero Dios sí.

Sal_144:15 …Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.

La felicidad según la Biblia está determinado por la relación que se tenga con Dios por medio de la fe y la obediencia que se tenga a sus mandamientos. Entonces la felicidad es vista como un regalo dado por Dios a sus hijos. 

Esto no ignora que hayan personas que temporalmente gocen de las cosas de esta vida, que vivan de fiesta, que tengan satisfechas las necesidades físicas y emocionales sino que quiere decir que si existe un Dios justo y bueno él está al tanto de los seres humanos para darle a cada uno conforme a sus obras dicha y esperanza pero no la dará a quienes no la merecen.

Entonces, ¿cómo logramos la felicidad con Dios?

Experimentando el perdón

No se puede ser feliz con la terrible carga de la culpabilidad sobre nuestros hombros aunque se tenga todo o se esté rodeado de fama y placer. El hombre necesita el perdón de Dios para ser feliz.

Sal_32:1,2 Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.

La dicha de quienes buscan la limpieza de su corazón es que podrán ver a Dios. Verán al ser más grande y más hermoso del universo.

Mat_5:8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Aprendiendo a confiar en Dios

Uno puede vivir una vida infeliz si se fija en los demás y en las injusticias que cometen, puede creer en el azar o puede creer en sí mismo pero nada lo hará sentirse seguro o en paz. Solo cuando se aferra a confiar en Dios comienza a ver el mundo de una forma distinta. Su fe le ayuda a enfrentar las circunstancias de la vida con una sonrisa.

Sal_40:4 Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza,… (Vea Sal 2:12 Pr 16:20, Is. 30:18, Jn. 20:29)

La confianza que él manifieste en Dios le ayudará a tener de sus beneficios pues no lo dejará solo en ningún momento de la vida y le dará la dicha de saber que él sí puede ayudarle por muy difícil que sea el caso.

Sal_146:5 Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob,
Cuya esperanza está en Jehová su Dios, (vea Sal 84.5)

Confiar en Dios significa ser pobres de espíritu, reconocer la insuficiencia espiritual y la incapacidad propia para alcanzar nuestros anhelos más altos. Cuando tenemos esta clase de sentir las puertas del cielo se nos abren con toda la dicha que esta promete.

Mat_5:3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Podemos ser felices a pesar del sufrimiento. Dios no se deleita en nuestro dolor sino que está dispuesto a consolarnos y promete secar toda lagrima de quienes sufran aquí. Si la felicidad solo consistiera en los momentos de euforia y de bonanza cuan pocos tiempos seríamos felices. Pero si es como dijo Cristo podemos ser felices en todo tiempo bajo la certeza de un mañana mejor.

Mat_5:4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. (vea Stg. 5:11)

No son los fuertes y poderosos de la tierra, ni los ricos quienes tienen la dicha de tener el mundo sino son los mansos porque ellos la tendrán por heredad eterna. Si no cuán pocos tendrían felicidad. Moriríamos sin el gozo de alguna vez ir a la playa o a la montaña y gozado de los árboles y frutos más deliciosos, pero la fe en Dios te da eso y más.

Mat_5:5 Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

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Aprendiendo a hacer su voluntad seremos felices

El medio básico para lograr esto es la Biblia. La Biblia declara felices a aquellos que la leen, la meditan y la aplican en sus vidas. Felicidad por disfrutar de su enorme belleza, sabiduría y sentido común. Felicidad porque guía por buen camino y por el éxito, porque trae la paz y evita el mal. Felicidad porque el hacer el bien en sí mismo trae gozo

Luc 11:28 Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan. (vea Sal. 1:1-3, 112:1, 2; 119:1,2; Pr. 29:18; Jn. 13:17; Stg 1:25; Ap. 1:3)

La obediencia a las Escrituras estará determinado por el sentido de honra hacia Dios en todo momento en los actos y pensamientos, es decir por el respeto que se le guarde.

Pro_28:14 Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios;… (Vea Sal 128:1)

Entonces, quien estudia la Biblia con temor a Dios alcanzará sabiduría. La sabiduría consiste en escoger lo más conveniente, en saber tomar decisiones. Es por ello que esta cualidad vale más que el oro porque al final logrará alcanzar los tesoros más valiosos de la vida.

Pro_3:13 Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría,
Y que obtiene la inteligencia; (vea Pr. 3:18; 8:32,34)

A veces, cuando las lecciones no son suficientes, requerimos de disciplina y corrección para alcanzar sabiduría. Esta no parece ser causa de felicidad pero sí desde el punto de vista del resultado final.

Sal_94:12 Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges,
Y en tu ley lo instruyes, (Vea Job 5:17)

La meta del creyente es ser justo y alcanzarlo será su mayor dicha. El hijo de Dios no se deleita en el mal sino que ha aprendido a amar el bien y en ella halla placer por eso la desea.

Mat_5:6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

La felicidad del deber cumplido es grande, pues nos hace sentir que vivimos con propósito y no desperdiciando nuestra vida. Si tenemos a Dios como nuestro jefe aún los actos pequeños o imperceptibles de nuestra vida tienen sentido.

Mat_24:46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. (Vea Lc. 12:37, 38)

Saber que pudimos vencer los obstáculos de la vida para alcanzar la meta trae felicidad. Vale la pena perseverar y soportar la tentación.

Stg_1:12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. (Vea Ap. 16;15)

Saber alabar a Dios es una de las dichas más grandes que podemos tener como seres humanos porque al hacerlo experimentamos alegría, libertad y paz que inundan el corazón.

Sal_89:15 Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte;
Andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro.

Ser misericordiosos: El egoísmo jamás nos hará felices pero acordarnos del necesitado nos dará más gozo y no quedará sin recompensas.

Mat_5:7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. (Vea Sal 41.1, Pr. 14:21, Lc. 14:14, Hch. 20:35)

Ser pacificadores: Quienes ayudan a otros a tener paz tendrán la dicha de ser identificados como hijos de Dios, de manifestar un carácter superior.

Mat_5:9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Ser fieles a la verdad: La congruencia de nuestras convicciones nos hace ser felices aún cuando esto genere rechazo, pero quien renuncia a la verdad por la presión de otros o de las circunstancias se arrepentirá al final.

Mat_5:10,11 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. (vea 1 P 3:14, 4:14)

En resumen, frente a la realidad de este mundo lleno de sufrimientos e injusticias podemos ser felices al tener a Dios en nuestras vidas y siguiendo su voluntad y no por las circunstancias que nos rodeen las cuales son temporales. La buena noticia es que hay un lugar donde donde la felicidad será total y perfecta y nunca más habrá dolor, escasez, muerte o enfermedad. Ese lugar es llamado el cielo y accedemos a él mediante Jesucristo.

Apo 19:9 …“Escribe: ‘Felices los que han sido invitados al banquete de bodas del Cordero.’ ”… (DHH, Vea Ap. 14:13, 20:6, 22:14)

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