Escapar de un peligro, buscar protección, buscar proteger a seres cercanos y buscar satisfacer ciertas necesidades básicas son instintos naturales de los animales y de los seres humanos. Los científicos usan la palabra instinto para describir un conjunto de características no aprendidas del comportamiento animal, una especie de inteligencia rudimentaria sin que intervenga el razonamiento o la voluntad sino su afán de conservación.

En ocasiones los animales resultan más prudentes cuando se trata de peligro que los seres humanos. Un ejemplo lo vemos cuando Dios envió el diluvio universal. Mientras que la gente prefirió no obedecer y no entendió el peligro los animales entraron de dos en dos y se salvaron mientras que ellos fueron sepultados por las aguas.

En el tiempo de Jeremías el pueblo estaba por vivir la destrucción más brutal de la historia pero ellos “no se percataron” de qué es lo que debían hacer para escapar. Dios contrasta su comportamiento con el de las aves que migran en ciertas épocas del año por un instinto innato reconociendo el camino de ida y el de regreso.

Jer 8:7 Aun la cigüeña en el cielo conoce sus estaciones; la tórtola, la golondrina y la grulla saben cuándo deben emigrar. Pero mi pueblo no conoce las leyes del SEÑOR. (NVI)

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la cigüeña viaja de España a Níger recorriendo 2800 km

Aristóteles menciona que las grullas viajan de las estepas escitas a los pantanos de las cabeceras del Nilo. El movimiento estacional de estas aves era conocido para aquella época.

Es asombroso como las aves tienen un radar para no perderse pero lo que es incomprensible es que el ser humano no halle el camino de regreso, no encuentre la dirección de retorno cuando se aleja:

Jer 8:4  … “Cuando los hombres caen, ¿acaso no se levantan? Cuando uno se desvía, ¿acaso no vuelve al camino?

Los seres humanos si bien tienen instintos en ocasiones de forma irracional suelen pasarlas por alto ante el peligro y pueden comportarse peor que animales, yendo cada vez más a la destrucción. Esto describe al pueblo de Israel que en vez de huir del peligro corre como loco hacia donde puede sufrir daño:

Jer 8:6 … Cada cual se volvió a su propia carrera, como caballo que arremete con ímpetu a la batalla.

Jesús muestra que no es falta de inteligencia o de instinto sino de sentido moral el rehusarse aceptar la realidad que señalan los tiempos.

Luc 12:54-56 Decía también a la multitud: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y así sucede. Y cuando sopla el viento del sur, decís: Hará calor; y lo hace. ¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo?

Pues bien, ¿sabe usted entender el tiempo en el que estamos viviendo? ¿se da cuenta de los peligros de este tiempo? ¿reconoce usted cuál es el camino para apartarse del peligro y de cómo retornar a casa?

Efe 5:15,16 Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.