¿Sabías que cerca del 30% de los hombres de todo el mundo están circuncidados? aproximadamente 670 millones, 90% de ellos son islámicos, judíos y estadounidenses.

La circuncisión masculina es una de las intervenciones quirúrgicas más antiguas y comunes. Ya en el 2300 a.C. se encuentran señales de ella en un templo egipcio. Esta cirugía era una señal tanto cultural como religiosa. La circuncisión es un procedimiento en que se extrae quirúrgicamente la piel que recubre la punta del pene.

Como una practica religiosa ha sido practicada por islámicos, judíos y cristianos antiguos. Los judíos la realizan a los ocho días de nacido el bebé y fue instaurado por una orden divina dada a Abraham (1948-1638 a.C. según talmud) en Génesis 17:10

Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros

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circuncisión de un niño judío

Como Dios concertó un pacto con Abraham para bendecirlo con una descendencia le tenía que dar una señal. No le dio una sortija ni un papel sino una marca en su cuerpo.

Otras culturas que la han practicado por cuestiones no religiosas son Africa Subsahariana, australasianos, mexicas y mayas, Filipina, Indonesia, etc… mayormente como un rito del paso a la edad adulta, también se asocia con la masculinidad, identidad o por la presión social.

En el tiempo actual se ha difundido su practica porque se ha demostrado que aumenta la higiene y la resistencia a ciertas infecciones, menor riesgo de contraer VIH y mejora en la practica de las relaciones sexuales. 1

Pues bien, en los días de Jeremías esta era una práctica universal entre los judíos, pero también en los pueblos aledaños como Egipto, Moab, Edom y Amón.

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Los judíos en particular tenían confianza en la circuncisión como si fuera esta práctica en automático lo que les hacía ser parte del pueblo de Dios desde el nacimiento según lo que Dios había ordenado en Génesis 17. Así, ellos distinguían al judío y al pagano por su circuncisión, pero Dios dijo que un día castigaría tanto al circuncidado como al no circuncidado porque para él eso no era lo más valioso. Incluso en otras naciones era una práctica común raparse la cabeza.

Jer 9:25 »Vienen días —afirma el SEÑOR—en que castigaré al que sólo haya sido circuncidado del prepucio:
Jer 9:26 castigaré a Egipto, Judá, Edom, Amón, Moab, y a todos los que viven en el desierto y se rapan las sienes. Todas las naciones son incircuncisas, pero el pueblo de Israel es incircunciso de corazón.» (NVI)

Dios estaba enseñando que para él las cosas externas son señales de lo que debe suceder en el interior del ser humano. Mientras no cambie lo de adentro, no importa la señal o marca que tengamos en nuestro cuerpo, vestimenta o la practica religiosa que hagamos, no importa si cargamos un crucifijo, una Biblia, o somos bautizados en agua o circuncidados. Dios nos invita a circuncidar nuestro corazón, a poner una marca del pacto en nuestro interior:

Jer 4:4 Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón,…

El pueblo de Israel tenía un corazón incircunciso y oídos incircuncisos porque no oían la voz de Dios ni respetaban el pacto, por lo cual también somos llamados a poner una marca pero en nuestros oídos para amar su palabra.

Jer 6:10 ¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman.

Más adelante el apóstol Pablo nos enseña que en la vida cristiana lo más importante es la circuncisión del corazón

Rom 2:28,29 Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.

pero, ¿cómo se logra esta circuncisión del corazón? Pablo explica que por medio de un nuevo nacimiento espiritual

Gál 6:15 Para nada cuenta estar o no estar circuncidados; lo que importa es ser parte de una nueva creación. (NVI)

Dios quiere que llevemos su marca en nuestro corazón, la marca de su amor divino al aceptar el pacto que él ha hecho con nosotros mediante el sacrificio de su Hijo.

Cnt 8:6
Llévame grabada en tu corazón,
¡llévame grabada en tu brazo!…