Amado Nervo escribió “Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;”

Sin embargo con palabras contradictorias Jeremías escribió humildemente:

Jer 10:23  SEÑOR, yo sé que el hombre no es dueño de su destino, que no le es dado al caminante dirigir sus propios pasos. (NVI)

Comprendemos las palabras de Nervo en el sentido de que cada quien cosecha lo que siembra en esta vida pero también las de Jeremías en que hay muchas cosas que rebasan nuestros planes, proyectos y presupuestos, cosas que se nos van de las manos y que muchas veces pertenecen al orden de lo circunstancial o del azar.

Lo más sabio en la vida no es creernos más de lo que somos, reconocer nuestras limitaciones y finitud confiando en que Dios tiene el control soberano sobre nuestras vidas y lo que parece ser la suerte y el azar son los elementos que él utiliza para llevarnos a nuestro destino. Pero esto no nos quita a nosotros la responsabilidad, no nos invita a quedarnos en la silla esperando que el destino nos pase por encima. Como dice el proverbista:

Pro 16:9 El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el SEÑOR.

o también

Pro 16:1 Los planes son del hombre;
la palabra final la tiene el Señor. (DHH)

Con humildad decimos si el Señor quiere, no actuemos con jactancia de nuestro futuro:

Stg 4:13 Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero.»
Stg 4:14 ¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece.
Stg 4:15 Más bien, debieran decir: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.»

¿Cuáles son tus planes para el fin de semana? ¿Qué piensas hacer el próximo año? ¿a qué te quieres dedicar los próximos 15 años? ¿De qué personas quisieras estar rodeado? ¿Dónde y cómo quisieras pasar los años de tu vejez?, etc. Son preguntas muy buenas y sabias que hay que hacer, sentarse y pensar, escribir, planear y proyectarse pero no olvides poner en tu maqueta al dueño de tu vida y de tus pasos…