Una de las experiencias más horribles que uno puede experimentar es el de ser traicionado y el sufrir la conspiración de aquellos en los cuáles confías. Mucha gente sin embargo presa de la paranoia y de los delirios de persecución viven atados a esquemas mentales que les hacen creer que los demás siempre están tramando algo en su contra y viven bajo constante sospecha y sentimientos de amenaza que los hace atacar a los demás. Este es el caso de algunos quienes creen que los demás le han hecho algún tipo de brujería cuando les pasa algo malo o se dejan llevar por suposiciones mal infundadas. Estos casos pueden ser muy dañinos para las personas que lo sufren y quienes los rodean y necesitan de atención sicológica. Otros que tienden a ser tímidos creen que los demás hablan de ellos a sus espaldas para burlarse o que una cierta mirada es ocasionada por un pensamiento que ellos tienen acerca de uno. Fuera de estos casos que son originados en pensamientos erróneos habrá quienes sufran una verdadera conspiración de otros.

Detrás de una conspiración podemos pensar que se hayan personas que odian a alguien y quieren destruirla por algo que ellos consideran una amenaza a su persona o a su posición. En el caso de Jeremías quienes promovían el daño provenían de su propio pueblo Anatot. Jeremías caminaba al principio sin la más mínima idea de estas intrigas. Jeremías se enteró porque Dios se lo reveló:

Jer 11:18  Dios me dijo: «Jeremías, tus enemigos están tramando hacerte daño». (TLA)

Si nosotros no nos aseguramos de que la amenaza sea real podemos caer en una trampa de temor o ira sin fundamentos que nos pueden llevar a hacer lo malo. Por tanto, no debemos dejarnos llevar por nuestros juicios personales acerca de los demás sino por razones objetivas y testigos realmente confiables y no por chismosos. Las sospechas contra Jeremías fueron confirmadas en que varias veces le dijeron: “ya no hables más en nombre de Dios, de lo contrario te mataremos”. Por tanto no deberíamos angustiarnos hasta tener evidencia real de ello.

¿Qué hacer si traman algo contra nosotros? Jeremías oró a Dios y le dijo:

Jer 11:20 Pero tú, Dios todopoderoso,
eres un juez justo;
tú conoces todo lo que sentimos
y todo lo que pensamos.
¡Yo confío en ti,
déjame ver cómo los castigas!

Podemos proceder con ira, con temor, con odio, angustia y preocupación, ponernos a la defensiva y atacar. También podemos encomendar nuestra causa al Señor soberano, al justo juez y todopoderoso, al que conoce nuestros pensamientos y sentimientos.

Debemos tener la confianza en que Dios nos defiende. Dios le dijo a Jeremías: Yo castigaré a los de Anatot. La Biblia nos manda a no vengarnos sino dejar lugar a Dios.

Rom 12:19 Queridos hermanos, no busquen la venganza, sino dejen que Dios se encargue de castigar a los malvados. Pues en la Biblia Dios dice: «A mí me toca vengarme. Yo le daré a cada cual su merecido.»  (TLA)

Claro, si se trata de un peligro físico no es falta de fe poner al tanto a las autoridades (que también son instituidas por Dios).

Si tú estás sufriendo algún tipo de confabulación en tu contra o si por años has vivido atado al pensamiento recurrente que los demás traman algo malo, pido a Dios que el ponga paz en tu vida primero a través de la verdad y después a través de su justicia.