Los cinturones o ceñidores son utilizados tanto en el tiempo antiguo (desde la edad de bronce) como en el actual para ajustar la ropa al cuerpo pero también como una forma de adorno personal. Un día Dios le ordenó al profeta Jeremías comprarse un cinturón de tela de lino y ponerselo en la cintura pero no mojarlo. Claro, cada cosa que Dios le ordenaba tenía un significado simbólico de la relación de Dios con su pueblo. El cinturón representaba a su pueblo a quien Dios compró al redimirlo de Egipto y lo hizo acercar hacia sí mismo para que ellos manifestasen su gloria.

Jer 13:11  Así como uno se aprieta el cinturón alrededor de la cintura, así tuve a todo el pueblo de Israel y a todo el pueblo de Judá muy unidos a mí, para que fueran mi pueblo y dieran a conocer mi nombre, y fueran mi honor y mi gloria. Pero no me obedecieron. Yo, el Señor, lo afirmo. (DHH)

El cinturón sirve para ceñirnos la ropa, el vestido o el pantalón que llevemos pero nosotros servimos para dar a conocer su nombre y nosotros mismos ser honor y gloria suya, su adorno especial cercanos a su corazón. Hay que señalar que el lino era un material que usaban los sacerdotes en sus vestimentas, así pues el efod que usaba el sumo sacerdote (que era una especie de ceñidor del pecho y la cintura) era de lino y otros materiales como el oro y telas de colores artísticamente bordados (Ex. 28). Dicho efod portaba doce piedras preciosas en el pectoral que representaban a las doce tribus de Israel cerca de Dios y reflejando su gloria.

efodge021

Dios le dijo que no lo mojase porque se podría echar a perder, lo cual señala el cuidado que el Señor estipuló hacia su pueblo.

Pero luego le dijo al profeta que se fuera al río Eufrates y lo escondiera en la grieta de una roca. Los comentaristas dicen que hubiera sido imposible para Jeremías ir hasta el río Eufrates en Babilonia porque le llevaría varios meses (560 km de distancia) pero podría referirse a Para, un lugar cerca de Anatot (5 km) pero que en hebreo tiene una pronunciación similar. Evidentemente después de mucho tiempo cuando Jeremías fue a buscar el cinturón a aquella roca, estaba inservible, mohosa, podrida, manchada. Ya no era posible utilizarla. Israel se había vuelto de esta forma, como un cinturón inservible y podrido el cual una persona deshecha. Nadie por muy pobre que sea se pone algo como eso y anda en la calle así.

Jer 13:10 Este pueblo malvado se niega a obedecer mis órdenes y sigue tercamente las inclinaciones de su corazón. Se ha ido tras otros dioses, para servirlos y adorarlos. Es como ese cinturón, que no sirve para nada.

Ir al río “Eufrates” significa que Dios iba a quitarles la gloria en Babilonia y destruiría su orgullo, humillándolos.

Jer 13:9 y me dijo: “De esta misma manera destruiré el orgullo de Judá y Jerusalén

La gente muchas veces olvida de que somos un adorno divino, pensamos que la vida se trata de nosotros y olvidamos el privilegio que es estar pegados a Dios y a su corazón. No dejemos que la humedad del pecado y el orgullo nos echen a perder el alma.