Como considero que esta es una fiesta cristiana deberíamos ser una celebración terapéutica para nuestra sociedad y no una copia de lo que hace el mundo. Muchos la pasamos bien en estas fechas decembrinas pero no todos. A algunos en algún momento nos atrapa la nostalgia del pasado, la soledad del presente o la inseguridad del futuro, la culpa del ayer y el vacío de lo material. Es normal sentir cierta nostalgia pero no es normal quedarnos estancados por mucho tiempo llegando a interferir con las actividades diarias, alimenticias o de descanso porque entonces caemos en depresión. No quiero decir que esté mal la fecha, la fiesta, el gasto, las luces, la comida, el estrenar y la música sino que deberíamos hacer un poco más por aquellos que no pueden tener todo esto. ¿Por qué? porque nos lo exige el evangelio que decimos estar anunciando y practicando. Pero ¿qué podemos hacer.

1 Acoge a quien sabes que más lo necesita, así serás aún más dichoso en tu celebración. Seamos la familia de quienes no la tienen. ¿Acaso en navidad no recordamos como Dios se humilló a sí mismo? ¿Acaso no fue Dios quien compartió con los pobres humanos el regalo de su Hijo y se apareció a despreciados pastores? ¿Acaso Dios no recibe al extranjero y se complace en mirar a una joven pobre de Israel? Pues bien, ¿quiénes son los más vulnerables en esta fecha a padecer soledad, nostalgia y depresión mientras celebramos a nuestro Salvador? Es el abuelo a quienes los nietos no miran, es el joven soltero que siente no encajar, es la divorciada, es el enfermo, es el que vive lejos de casa, es el adolescente que no ha recibido amor de familia, es el despreciado por todos, etc. Puedes alegrar una vida, consolar y hacer sentir en casa a alguien que la está pasando mal en ese momento.

Luc 14:13,14 Al contrario, cuando tú des un banquete, invita a los pobres, los inválidos, los cojos y los ciegos; y serás feliz. Pues ellos no te pueden pagar, pero tú tendrás tu recompensa el día en que los justos resuciten.(DHH)

2. Mostremos el regalo celestial. La fiesta sería hueca y vana si no damos a conocer el don celestial. La gente necesita más que el pan físico, debe llenar el vacío del alma y sólo Cristo lo puede hacer. No podemos solucionar los problemas de la gente pero sí podemos ayudarles a poner su fe en la persona correcta que llenará el vacío más profundo, que les dará paz, que cambiará la vida sin sentido y les dará nuevos propósitos. Hay mucha gente sensible en esta fecha y el alcohol y los placeres del momento no lo podrán saciar.

3. Recordemos las promesas divinas: No tiene nada de malo ponerse a recordar lo hecho en el año y aún pensar en los fracasos y fallas del pasado si es para tomar perspectiva y hacer remembranza de cómo Dios ha estado en todo, pero mucha gente no sabe cómo reflexionar o a qué conclusiones llegar porque ignora las promesas de Dios y su voluntad. La gente piensa en las dificultades del tiempo actual y en lo que viene aún peor pero no logran mirar más allá de lo terrenal. Así que si nos toca platicar con alguna persona deberíamos inyectar palabras de fe y de esperanza, mostrar lo bueno que ha sido Dios y la oportunidad que nos da de estar vivos. Hablemos y aseguremos el perdón divino para aquellos quienes piensan en sus pecados hacia su familia o hacia sí mismos. .

Cuando uno lee el libro de Eclesiastés puede acabar deprimido si lo mira sin tomar perspectiva porque todo es vanidad en esta vida, aún la risa, la riqueza, el amor, la sabiduría, la juventud. Pero al final hay algo que vale la pena, vivir para la gloria de Dios.

Ecl 12:13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

4.Estemos contentos y disfrutemos el hoy: La gente tiene una insatisfacción al ver lo que los demás tienen, surge la envidia, la codicia, el descontento, la tristeza u hasta el enojo con Dios por no tener lo que los demás tienen. Digámosle a los demás que Dios será el proveedor de sus familias y que aún cuando quizá ahora no tengan para estrenar o comer como los demás siempre podemos estar contentos porque Dios nos sostiene. Pablo dice a Timoteo:

1Ti 6:6-8 Por supuesto, la religión cristiana hace que nuestra vida sea mucho mejor, pero sólo cuando uno está contento con lo que tiene. Porque, cuando nacimos no trajimos nada al mundo, y cuando muramos tampoco podremos llevarnos nada. Así que debemos estar contentos de que tenemos ropa y comida. (TLA)

El libro de Eclesiastés nos aconseja regocijarnos con las cosas pequeñas, pero maravillosas que Dios nos da en esta vida y disfrutar el ahora porque cada momento es hermoso si uno lo sabe vivir:

Ecl 3:11-13 Dios hizo todo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del tiempo,… Yo sé que nada hay mejor para el hombre que alegrarse y hacer el bien mientras viva; y sé también que es un don de Dios que el hombre coma o beba, y disfrute de todos sus afanes. (NVI)

Por tanto una buena forma de estar contentos es dar gracias por lo que Dios nos ha dado, sea poco o mucho sin mirar a lo que Dios le ha dado a otras personas.

Creo que la mejor forma de combatir la depresión es cuidando el corazón de que no se desvíe de Dios y de lo que verdaderamente importa y de este modo poder ayudar a otros. Una de las mejores formas es adorando y mostrando amor al prójimo. Que Dios nos ayude a brillar en medio de la fiesta mostrando a otros su verdad y amor. ¡Felices fiestas decembrinas!