Muchos de nosotros jamás hemos experimentado una sequía como la que al año sufren millones de personas en el mundo porque vivimos en zonas donde llueve con frecuencia o en grandes ciudades donde el agua parece mágicamente salir del grifo. En la actualidad los países con más problemas de sequías son Etiopía, Eritrea, Somalia, Sudan, Uganda, Afganistán, China, India, Irán y Marruecos.

En la historia de hoy una terrible sequía azotó a Judá y a Jerusalen, no se dice por cuanto tiempo, pero fue suficiente para que las cisternas se secaran y para que los campesinos se sintieran defraudados ante la tierra tan reseca, aún el pasto para los animales salvajes se terminaba y la gente tendida en el suelo lloraba debido a la sed.

Ante esta desgracia nacional el profeta ora clamando por misericordia pidiendo que Dios se acuerde de su pueblo. Jeremías confiesa su pecado y dice:

Jer 14:8 Esperanza de Israel,
salvador nuestro en tiempos difíciles,
¿por qué te portas como un extraño en el país,
como un viajero que solo se queda a pasar la noche?

Jeremías llama a Dios “salvador nuestro en tiempos difíciles”. Sin duda la experiencia así se lo decía y también las promesas de Dios de ayudarlos en tiempos de crisis. Años antes Dios envió agua a través del profeta Elías después de tres años y medio en que la nación se había apartado de su adoración pero en esta ocasión parecía no escuchar.

No se dice que Dios haya sido quien envió esta sequía como una forma de castigo pero lo que es cierto es que no atendía a sus súplicas de enviarles lluvia. Antes de que alguien acuse a Dios de malo hay que recordar que este pueblo en esencia no confiaba en Dios sino cuando le convenía. Cuando no ellos corrían a sus dioses falsos y le daban la espalda. Esto había sido parte de un ciclo continuo y aún con ello continuamente con su mal agradecimiento les concedió su ayuda, pero ya no más. Este era el tiempo de hacer cuentas.

Jer 14:10 El Señor dice esto acerca del pueblo de Israel: “A este pueblo le encanta andar siempre de un lado para otro. Por eso no lo miro con agrado. Ahora voy a acordarme de sus pecados y a pedirle cuenta de ellos.” (DHH)

Dios le dice a Jeremías que no ruegue por ellos y que no aceptará más sus ofrendas y sacrificios. Sin embargo Jeremías parece no hacer caso y sigue orando por la misericordia de Dios.

  1. Reconoce que Israel ha fallado (v. 20)
  2. Apela al honor de su nombre y a su alianza (v.21)
  3. Reconoce que sólo él y ningún ídolo puede darles lluvia (v.22)

La situación era realmente extrema para que Dios los atendiera pero si no lo hizo aún con la oración amorosa de un profeta nos enseña que Dios sí lo puede hacer cuando su pueblo se vuelve a él y le reconoce como el único y verdadero Dios.

No dejemos de orar por nuestro país, por nuestras familias y por nuestras vidas.