Conocer a Dios es más que saber cómo se llama y cuáles son sus atributos como deidad, es más que la información bíblica de cómo actúa y cuál es su voluntad, es un proceso relacional y transformacional de nuestra vida al entrar en contacto con él.

Se ha dicho que para los hebreos la palabra conocer es un acto íntimo como el de los esposos, así pues se utiliza la palabra conocer como un eufemismo para las relaciones sexuales, Gén 4:1 “Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín,…”. No solo se trató de descubrirla pues esto ya lo había hecho (Génesis 2:22,23) cuando Dios se la presentó y él al instante supo que ella era parte de él. Tampoco fue el verla en la intimidad pues Génesis 2:25 dice que ambos estaban desnudos. Fue el llegar a experimentar la unidad de una sola carne de Génesis 2:24. Pero, no vayamos muy rápido y pensemos que la relación sexual equivale a conocer a otro, pues ¿cuántos jóvenes hay hoy en día que tienen sexo pero ni se conocen en el plano personal o emocional? No, este acto de Adán y Eva fue la unión del compromiso y de la entrega con el fin de fundirse en un ser.

Si comparamos lo anterior con el conocimiento de Dios diríamos que hasta que no nos entregamos a él y lo dejamos estar en nosotros y entrar a las partes internas de nuestra vida no lo hemos conocido. No se trata solo de conocerlo en el pensamiento o en el plano de las ideas sino también en todas las esferas de nuestra vida, en el corazón, en el alma, en las fuerzas. Debemos conocerle en la integridad de nuestro propio ser, en el nivel intelectual, emocional y de la voluntad, no solo en uno de ellos. Si solo lo conocemos en el plano intelectual nuestra vida estará sin frutos y sin sentimientos. Si solo lo conocemos a un nivel emocional (“espiritual”) podemos darle más valor a las emociones y actuar con base en la ignorancia. Si solo actuamos pero lo hacemos bajo un desconocimiento bíblico cometeremos muchos errores. El Señor dijo:

Jer 9:24 Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe de conocerme y de comprender que yo soy el SEÑOR, que actúo en la tierra con amor, con derecho y justicia, pues es lo que a mí me agrada —afirma el SEÑOR—. (NVI)

Conocerlo entonces es saber quién es él, cómo actúa, qué le gusta pero no solo en el plano teológico sino al vivir de acuerdo a ello. Pongamos el ejemplo de los hijos de Elí que eran sacerdotes y conocían acerca de Dios pero la Escritura dice 1Sa 2:12 “Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová.”. De los sacerdotes del tiempo de Jeremías dice Jer 2:8 “Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? y los que tenían la ley no me conocieron;…”. Del pueblo dice lo mismo Jer 4:22 “Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron.”

Solo el que ama ha conocido a Dios

El apóstol Juan lo dice con estas palabras:

1Jn 4:7,8 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

Por tanto, como indicábamos antes, conocer a Dios comienza sabiendo quién es él, cómo es él y qué le gusta; dejándolo entrar en nuestra alma, en este caso con su amor y actuando como él lo haría. Si él es amor nosotros amaremos, si él es luz nosotros alumbraremos, si él es verdad nosotros viviremos en libertad y hablaremos palabras veraces.

No nos confundamos, pues no todo el que dice que le conoce lo hace en verdad, ni siquiera quien en apariencia tiene obras buenas. Jesús dijo que habrá quienes se jactaran de sus obras hechas en su nombre Mat 7:23 Y” entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” Por tanto, primero debemos comenzar por conocerle al hacer su voluntad para hacer lo demás. No se trata de sanar al enfermo y ayudar al pobre pero hacerlo sin amor verdadero. Ose 6:6 “Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.” Conocerle es lo que Dios quiere más que las expresiones externas de religiosidad. Esto también significa que Dios conoce a quienes le conocen, los demás por mucho que aleguen tener contacto con él no lo tienen,  “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos;…”2Ti 2:19. Hablando del rey Josías, uno de los mejores reyes de Israel, Dios dijo  “Defendía los derechos de pobres y oprimidos, y por eso le fue bien. Eso es lo que se llama conocerme. Yo, el Señor, lo afirmo.” Jer 22:16 (DHH). Nuestros actos hablarán y Dios dará testimonio de que le conocemos cuando hagamos su voluntad y lo dejemos entrar a nuestros corazones.

Conocer a Dios no es opcional. Dios dijo a través de Oseas,  “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…”Ose 4:6. Este pueblo se equivocó en entender cual era la voluntad divina y el precio que tuvo que pagar fue muy alto.

El conocer a Dios es un proceso en el cual debemos crecer y debe ser nuestra más grande meta. Pedro dijo:2 Pe 3:18 “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo…” Conocer a Cristo debe ser la meta de nuestra vida pues en él se nos revela como es Dios el padre. Pablo llegó incluso a decir que el resto de su vida era una basura comparada con conocer a Cristo, y esto no porque Pablo fuera una persona cualquiera sino a pesar de que tenía prestigio, estudios y religión.

Flp 3:8 Aún más, a nada le concedo valor si lo comparo con el bien supremo de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por causa de Cristo lo he perdido todo, y todo lo considero basura a cambio de ganarlo a él (DHH)

Jesús dijo que la vida eterna consiste en conocerle a él y a su padre. Entonces la vida eterna es una relación de fe, amor y obediencia al Señor. Jua 17:3  “Y la vida eterna consiste en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste.” (DHH)

En resumen conocer a Dios es entablar una relación personal con él mediante la cual asimilamos su forma de ser al verlo, al creerle, al amarle y al seguirle. Conocerle es la única forma de vivir agradándole y de hallar la salvación de nuestras almas.

 

Citas tomadas de la versión Reina Valera 1960, Dios Habla Hoy (DHH), y Nueva Versión Internacional (NVI).