No hay nada más peligroso para una oveja que los lobos que están vestidos igual que ellas pues la confianza colocada en las personas equivocadas puede llegar a ser destructiva, pues no todo el que dice que habla en nombre de Dios en verdad es enviado por Él. Jesús dijo “cuídense de los falsos profetas…” (Mt. 7: 15, NVI). El peligro consiste en dejarse llevar por las supuestas palabras de Dios cuando en realidad no lo son. Jesús predijo que en los últimos tiempos: “Aparecerán muchos falsos profetas, y engañarán a mucha gente” (Mt. 24:11, DHH), por tanto, hay que saber cómo identificarlos.

El libro del profeta Jeremías fue escrito en una época donde proliferaban muchos autoproclamados  profetas que engañaban al pueblo de Israel llevándoles a la destrucción. Jeremías con la autoridad de un verdadero profeta de Dios nos da algunos criterios para identificar a los falsos profetas y que podemos usar en este tiempo.

  1. Pueden llegar al extremo de hablar en nombre de otro dios (Jer. 24:13) 

Los profetas de Samaria incluso llegaron a profetizar en nombre de otro dios llamado Baal, que era un dios asociado con la fertilidad y con la lluvia. Hoy en este tiempo el dios más importante es el dios del dinero y del materialismo del cual la gente quiere oír, muy parecido al Baal antiguo. La gente puede pasar por alto que Dios el creador puede proveer todas las cosas, y adorar y depender más del dinero y la prosperidad que de aquel que los quiere salvar.

En Deuteronomio 13:2-6 Dios advierte a su pueblo que si aún se levanta un profeta que anuncia señal y prodigio y este se cumple, pero luego les dice que vayan en pos de otros dioses no lo sigan porque esto es señal que Dios les está poniendo a prueba al permitir que este haga señales entre ellos. Es decir, hasta los falsos dioses “pueden hacer milagros”, pero no nos dejemos confundir porque la Escritura nos enseña quien es el verdadero Dios.

2. Están moralmente corrompidos e incitan a la maldad (Jer. 23: 14,15):

Jeremías menciona que estos profetas eran adúlteros y cometían fraude animando así a la gente para que siguiera su mismos hechos. Jesús dijo que por sus frutos los conoceríamos (Mt. 7:16). Pedro dice 2Pe 2:2 Muchos los seguirán en su vida viciosa, y por causa de ellos se hablará mal del camino de la verdad. Pues su único interés es el dinero aún si es necesario explotando a las personas (2 P 2:3). La forma más simple en que podemos darnos cuenta es por las obras que ellos hacen, si es acorde a los mandamientos de Dios o si ellos mismos violan sus preceptos.

3. Sus palabras son invento y mentira (Jer. 23:16,25-27)

Dios se deslinda de sus palabras porque él no las habló, sin duda que es el producto de la imaginación, o de los buenos deseos de personas malintencionadas que sólo buscan sacar provecho personal. Dios dijo en Jer 23:26 “¿Hasta cuándo estará esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño de su corazón?”. La gente que tiene corazonadas y que actúan como meros adivinadores, que llenan sus pensamientos de fantasías para dejarse llevar por sus propias ideas son muy peligrosas.

4. Prometen paz y prosperidad sin un llamado a la conversión (Jer. 23:17)

Su profecía consiste en decirles a las personas sólo cosas halagüeñas, en prometerles que les irá bien aunque hagan lo malo y en asegurarles que ningún mal vendrá sobre ellos. De eso modo los endurecen y hacen que tengan falsas expectativas. Si su mensaje no tiene confrontación, no tiene un llamado a la conversión o al cambio de vida debemos tener cuidado. Los profetas verdaderos tienen promesas de bendición a los que se arrepienten. Evidentemente el tiempo mostrará lo equivocado que estaban cuando estas profecías queden contradichas por el mal que les venga.

5. No han estado en el concilio secreto de Dios (Jer. 23:18)

Como no han estado con Dios verdaderamente no conocen lo que él quiere hacer y decirles al pueblo. No tienen intimidad con Dios y por ello sus palabras carecen de autoridad. Son personas que no oran y no esperan en Dios verdaderamente. Los verdaderos profetas pasan tiempo con Dios y le buscan en humildad.

6. Su palabra es como paja (Jer. 23:28-29)

La verdadera Palabra de Dios es comparada con un martillo que quebranta los corazones endurecidos, es comparada con un fuego que arde en el corazón del verdadero profeta y que hace arder los corazones de los demás. Las palabras de los falsos profetas sin embargo son como paja que arrebata el viento, no surten efecto, no producen cambios de vida ni traen transformación a las personas. Solo “dicen cosas altisonantes y vacías,…” (2 P 2:18, NVI)

7. Hasta se roban unos a otros los mensajes que proclaman (Jer. 23:30)

Llegaban a cometer plagio en los mensajes asegurando que ellos mismos habían recibido el mensaje, eran copiones que repetían como loros aquello que estaba más de moda o de aquellos a quienes consideraban con mayor autoridad.

8. Usan con liviandad la expresión “así dice el Señor” (Jer. 23:33-39)

Hoy esta expresión es muy común. Hoy oímos por doquier “el Señor me dijo que les diga”. No decimos que Dios no siga hablando sino que hay muchos a quienes Dios no les ha dicho nada. El profeta Jeremías le prohibió usar esa frase (v.38) a estos falsos profetas porque confundían a la gente cuando Dios realmente hablaba.

9. La falsa profecía no tiene cumplimiento (Jer. 28:8,9)

Es fácil hacer vaticinios pero asegurar que son palabras de Dios es otra cosa. Jer. 28:9 dice que si alguien anuncia prosperidad sólo si ésta se cumple es porque ha venido de Dios. Así que de cierto modo la profecía está confirmada al paso del tiempo.

Deu 18:22 si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él.

10. Contradicen o pasan por alto las Escrituras (Is. 8:20)

La Biblia es el filtro mediante el cual podemos evaluar toda profecía moderna. Isaías dijo Isa 8:20 “¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.” Si una persona lo contradice o no se apega o rebusca, malinterpreta o tuerce las Escrituras debemos tener cuidado porque podemos estar frente a alguien que adrede está queriendo acomodar la Palabra a sus ideas personales.

Para concluir, como un equilibrio ante aquello que nos pudiera llevar a negar toda palabra inspirada por el Espíritu Santo conviene recordar las palabras del apóstol Pablo quien dijo: 1Ts 5:20, 21 “No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno.”