Dado que en el cristianismo esta es una palabra muy, muy importante es necesario que la entendamos y la distingamos de las diferentes acepciones que se le puede dar y que le restan valor en la actualidad o la han usado con ligereza.

En el sentido popular la fe ha venido a ser sinónimo de creencia, como la “fe” en los ovnis, en ciertas plantas u objetos medicinales, en la buena o mala vibra, en la magia, etc. Esto tiene que ver con la credulidad o el dar por cierto algo que se cree sin requerir de toda la evidencia. Dentro de esta definición podemos encontrar la fe en la fe, es decir, creer en el poder de la fe por sí misma. Como cuando alguien está pasando por una difícil situación y otro le dice “ten fe que todo saldrá bien”, aquí el objeto de la fe es concebida como un tipo de sustancia que al ponerse la fe en ella hará que las cosas cambien. En el cristianismo sin embargo la fe es puesta en Dios.

En el diccionario Larousse por otra parte define la fe como:

  •  la fidelidad en cumplir los compromisos o lealtad. Este es un concepto poco usado en la actualidad pero tiene un uso algo amplio en la Biblia como veremos.
  • Otra acepción de esta palabra es la confianza en alguien y esta es de todas la que más se aproxima a la definición bíblica.
  • También lo define como una de las virtudes teologales que consiste en creer en los dogmas de una religión. Así podemos hablar de la fe islámica o hindú o la fe cristiana como la creencia en sus postulados teológicos o doctrinales.

Ahora examinemos el significado de esta palabra en la Biblia. Primero, recordemos que la Biblia está escrita la mayor parte en hebreo y el Nuevo Testamento en griego por lo que debemos analizar cual es su sentido y significado en cada caso.

En el Antiguo Testamento la palabra fe es poco usada (tres veces),

Los términos usados más frecuentemente en el Antiguo Testamento para representar la actitud de fe son batāhesperar confiadamente en ...— y amānmantenerse fiel a...—. Las raíces anteriores se corresponden en el Nuevo Testamento por élpis, elpizo y pístis, pistéou respectivamente. Ambas palabras ponen de manifiesto las dos características del verdadero creyente: «confianza en la persona que revela» y «adhesión del intelecto a sus signos y palabras». (Wikipedia, negritas mías)

De aquí que concebimos la fe como algo personal, como el establecimiento de una relación de confianza en Dios a quien respondemos con fidelidad. La fe del hombre es consecuencia de la fidelidad de Dios, es unirse a él en su fidelidad, confiar en su fidelidad y serle fiel. Un ejemplo del concepto anterior en el A. T. (Antiguo Testamento) es el Salmo 26:1 “Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; He confiado asimismo en Jehová sin titubear.” La fe significa fiarse de Dios, ponerse en sus manos. Pro 3:5 “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.” Es tan importante esta fe que dice que Abraham Gén 15:6 “… creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.” En el A. T. se nos invita a no poner la confianza en nuestro necio corazón (Pr. 28:26), ni en nuestra propia justicia (Ez. 33:13), ni en nuestra fuerza o inteligencia (Os. 10:13), ni mucho menos en los idolos (Is. 42:17) sino más bien en nuestro creador y salvador.

En el N.T. (Nuevo Testamento) la palabra griega pistis y el verbo pisteuo aparecen unas 240 veces. Ahora, la diferencia es que en el N. T. se nos revela que no solo hay que confiar en el Padre sino también en su Hijo Jua 14:1 “…creéis en Dios, creed también en mí.”
Creer en Cristo o poner la fe en él, es esencialmente dejar de confiar en nuestros propios esfuerzos para la salvación y poner la plena confianza en él como nuestro salvador aceptando su señorío en nuestras vidas. Un hombre preguntó Hch 16:30,31 “…¿qué debo hacer para ser salvo? … Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” El pasaje más conocido que nos habla de esto lo tenemos en Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Creer en él es “pisteuo eis”salir de uno mismo colocándose en el otro. Dejarle el trono de nuestro corazón a él para que él sea en nosotros y nosotros en él. Así que combinando este nuevo concepto podemos decir que la fe es confiar en las promesas de Dios y sujeción a su autoridad viviendo en concordancia.

Lo anterior va más allá de la concepción típica de lo que es creer. Para muchos solo significa la aprobación de un hecho, una confianza ciega o una aprobación mental. Esta no es sino una fe muerta. Santiago corrige las malas concepciones sobre la fe cuando dice Stg 2:19 “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.”Muchas personas dicen creer en Dios o en Jesús pero eso no les afecta en nada. Eso no es fe, eso es más una aprobación mental que la confianza personal en Cristo.

En el Nuevo Testamento, particularmente en los evangelios a parte de la fe salvadora también podemos hallar la fe para los milagros o las sanidades, como cuando Jesús exhortó a sus discípulos a tener la fe de un grano de mostaza que los capacitaría para mover una montaña (Mt. 17:20). Este tipo de fe no es distinta a la fe que ya definimos porque tiene por objeto al mismo Señor pero a diferencia del A.T. está basada en el poder del Espíritu Santo que Jesús trajo.

También a veces encontramos el término “la fe”, como en Judas 1:3 donde se nos llama a contender por la fe dada a los santos. Aquí el sentido se refiere al conjunto de enseñanzas cristianas sobre las cuales descansa nuestra vida, se refiere a que hemos creído en las cosas que los apóstoles y profetas nos enseñaron en las Escrituras.

La fe comparada con lo visible es definida del siguiente modo Heb 11:1 “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Es una convicción que te hace caminar hacia adelante como viéndolo.

En resumen la fe requiere confianza plena en Dios y obediencia total a él por quien es él y por lo que ha hecho en nuestras vidas. La fe en la vida cristiana es una de las tres virtudes más importantes llamadas virtudes teologales, la fe, la esperanza y el amor. La fe da paso al amor y a las buenas obras en la vida del creyente. Atendamos las siguientes palabras que nos hablan de estas tres virtudes:

Jud 1:20,21 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.

Bibliografía para consulta:

  • Fe. (2003). Nuevo diccionario bíblico certeza, (2da. edición) Barcelona, Buenos Aires, la Paz: ediciones certeza unida.
  • Fe. Picaza, Javier. Diccionario de la Biblia, historia y palabra
  • Fe. Diccionario teológico enciclopédico. Editorial verbo divino
  • Fe. (s.f.) wikipedia.org. recuperado el 09 de marzo de 2017 de https://es.wikipedia.org/wiki/Fe