La poligamia ha sido practicada en épocas antiguas como en las sociedades egipcias y hasta en el imperio azteca o inca. Es plenamente aceptado en el Islam (en países africanos y asiáticos) y lo fue al principio en el judaísmo hasta el siglo X, y fue practicado por los anabaptistas (una rama protestante), así como por los mormones por algún tiempo. Agustín argumentaba en sus días que Dios había permitido la poligamia en el tiempo de los patriarcas para posibilitar la multiplicación de la nación de Israel hasta la venida del Señor.

Al estudiar la Biblia encontramos que para el siglo X a.C. seguía siendo una practica común. Así se nos dice en 1 Samuel 1 que el gran profeta Samuel provenía de un matrimonio polígamo compuesto por el esposo Elcana y sus esposas Ana y Penina. Se nos dice que Ana era estéril pero Elcana la quería mientras que la otra sí tenía hijos y oprimía a su rival.

En el artículo anterior mencionamos como era esta práctica en el tiempo de los patriarcas y qué decía la ley de Moisés al respecto y vimos que Dios haría provisión para un rey pero le estaba prohibido tener muchas esposas (Dt. 17:17), aunque sí podía tener algunas, sin embargo esta fue una de las razones que llevó a la división del reino unido de Israel que sólo permaneció así durante tres reinados. Por la época de Samuel surge el primer rey de Israel que fue Saúl quien tuvo una esposa y una concubina llamada Rizpa (2 Sa. 3:7). David su sucesor se casó con una de las hijas de Saúl llamada Mical(1 Sa. 18:27), pero debido a que Saúl le perseguía la dio como esposa a uno de su ejército llamado Palti por lo que David tomó a una viuda llamada Abigail y a Ahinoam de Jezreel como esposas (1 Sa. 25:39-44). Cuando David fue rey en Hebrón tuvo otras esposas entre las que se cuentan a Maaca, Haguit, Abital y Egla (2 Sa. 3:2-6) con las cuales tuvo seis hijos y mandó a buscar a Mical para retomarla como esposa pero con ella no tuvo hijos. Cuando fue rey en Jerusalén tuvo otros nueve hijos con otras esposas sin contar las concubinas que tuvo, entre los que se nombra a Salomón quien fue su sucesor en el trono e hijo de Betsabé con la que cometió adulterio. Cuando David adulteró un profeta lo reprendió porque aún habiéndole dado Dios tantas mujeres el vio la esposa de un hombre que solo tenía una:

2 Sa 12:8,9 “y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno;… ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer,…”

Su castigo sería que sus concubinas correrían la misma suerte 2Sa 12:11 “Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol.” Esto se cumplió de la forma más trágica. Uno de sus hijos violó a una hermanastra y enojado Absalón otro de sus hijos mató a este medio hermano. Luego Absalón se reveló contra su padre David en un golpe de estado y como acto de afrenta tuvo relaciones con las concubinas de su papá (2 Sa. 16:21,22).

David murió relativamente sólo, al punto que siendo anciano tuvieron que buscar a una muchacha para que lo abrigara con la cual se dice que no tuvo sexo (1 Reyes 1). Tuvo muchas mujeres pero no un verdadero amor.

Lo anterior nos muestra que para los ávidos de sexo no importa las muchas esposas que pudieran tener, pues el hacer lo prohibido siempre será una tentación. No obstante, poder ser fiel a una mujer es una muestra de amor y autodominio.

Salomón, hijo de David y Betsabé, fue quizá quien más esposas tuvo y quien tuvo el desenlace más triste:

1Re 11:1-4 Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor. Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.

Salomón tenía un harén enorme la mayoría de las cuales eran extranjeras. Hubieron dos razones por las que tomó tantas esposas: una era porque le gustaban obviamente y la otra porque le permitía tener relaciones diplomáticas con los reyes de las otras naciones y así tener un intercambio comercial mayor. No obstante fue él quien llevó a su nación a la idolatría por primera vez y llegó a ser el último rey del reino unido.

Un harén era uno de los símbolos del derecho al trono. Si otro hombre del reino mostraba interés en alguna de las mujeres reservadas al rey, era considerado un acto de traición, el que podría resultar en pena de muerte. Un hombre castrado, o eunuco, servía de guardaespaldas de las mujeres. Quien administraba el harén en las casas reales judías era la “Gebirah”, la reina madre. Sabiamente, a la madre del rey, se la consideraba la reina oficial, a fin de evitar conflictos entre las muchas esposas que reclamaran el título (1 Reyes 15:13).

Muchos consideran sin embargo que Salomón escribió el Cantar de los cantares y el libro de Eclesiastés. Si es así, entonces Salomón estuvo enamorado de una de esas cientos de mujeres y en este libro nos muestra la importancia y el poder que tiene el amor genuino en el matrimonio. En el otro libro nos habla de las meditaciones de un anciano que llegó a la conclusión de que en este mundo ni los placeres ni las posesiones dan felicidad sino confiar verdaderamente en Dios. Lo anterior corrige las nociones que podrían llegar a pensar a alguien que tener una vida como la de Salomón debió ser algo extraordinario cuando en realidad lo que halló fue un vacío interior.

Ahora bien ¿por qué habían mujeres que se prestaban para semejantes matrimonios? la antropóloga Laura Betzig decía: “¿Qué mujer no preferiría ser la tercera esposa de John Kennedy que la primera de Pepe Pérez?”. Sin duda que quienes tenían la capacidad económica y social para tener a tantas mujeres lo podía lograr.

Todo esto sólo es posible explicarlo dentro de una sociedad patriarcal en la que las mujeres no tenían derechos laborales, ni posibilidades económicas. Tal era así que en épocas de guerra o de devastación donde los hombres morían muchas mujeres preferían darse en uniones polígamas como profetiza Isaías; Isa 4:1 “Echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio.” Lo cual significa que era más deseable compartir a un mismo esposo aunque no pudiera darles el sustento económico con tal de poder llevar un nombre (hoy diríamos el apellido) y procrear. Isaías habla de un ambiente extremo donde mujeres viudas quedan desamparadas en una sociedad donde no había otra forma de sobrevivir y más si se tenía hijos.

En el Nuevo Testamento no hay referencias claras a la poligamia, aunque posiblemente se refiera a esto el pasaje de 1 Ti. 3:2 donde dice que el obispo debe ser marido de una sola mujer. Lo que sí hay muchas veces es la alusión al pasaje de Génesis 2 donde se dice que el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse con su esposa y llegar a ser una carne, pasaje citado por Cristo y por Pablo para enfatizar el carácter indivisible y unitivo del matrimonio. Teológicamente el matrimonio de Cristo con su iglesia (Efesios 5), que en el Antiguo Testamento es entre Dios e Israel, es el modelo más perfecto e ideal de matrimonio. Este modelo de relación de exclusividad se encuentra en el hecho de que Dios dice en el primer mandamiento que no desea dioses ajenos ante él (Éxodo 20) y en el segundo donde menciona que él es fuerte y celoso.

Conclusión

El modelo ideal de Dios para el matrimonio es el conformado por un hombre y una sola mujer. No obstante, la poligamia fue permitida durante una época para poder asegurar descendencia así como el cuidado de las mujeres desamparadas pero en cada caso que se relata en la Biblia hay consecuencias lamentables para toda la familia que es importante considerar y abusos en la práctica. Este tema nos deja entrever como la práctica sociocultural de ciertos valores y antivalores según sea el caso como el cuidado o menosprecio a la mujer, el deseo de poder o influencia, el deseo de tener un apellido o hijos por conveniencia social o por mantener la estirpe, pueden denigrar el orden divino. Hoy en occidente si bien esto no es normal, debería considerarse que muchas parejas monógamas incurren en el adulterio y tienen relaciones con muchas parejas lo cual es mucho peor. Este tema debería ayudarnos a revalorizar las ventajas y virtudes del matrimonio monógamo basado en el amor y la fidelidad.