Hemos oído varias teorías sobre el descenso de Cristo al infierno como que cuando bajó, fue a pelear con el diablo y arrebatarle las llaves del lugar, o que pasó a dejar al malhechor al paraíso y luego regreso a anunciarle la victoria a los demonios e incluso una vez oí de un predicador neocarismático decir que Cristo bajó al infierno a sufrir para terminar con la expiación. Puesto que hay varios pasajes que parecen enseñar esto, vamos a ir analizándolos. En esta primera entrega discutiré el uso de los términos Hades e infierno en conexión con la muerte y resurrección de Cristo.

Comencemos diciendo que Jesús le dijo al ladrón “… hoy estarás conmigo en el paraíso.” Lc. 23:43. El paraíso es según 2 Co. 12:4 el tercer cielo y Ap. 2:7 en conexión con Ap. 21, 22 nos muestra que este es la nueva Jerusalén que desciende del cielo y donde está el árbol de la vida. Podemos ver también que el seno de Abraham mencionado en Lucas 16 que  estaba encima del Hades separado por una sima (abismo) infranqueable pues el rico “alzó sus ojos” (Lc. 16:23) hacia Abraham. Según Hebreos 11:10,16 Abraham buscaba la ciudad celestial en la que ya se encuentran los ‘espíritus de los justos hechos perfectos’ (Heb. 12:23) lo cual significa que el seno de Abraham es el mismo paraíso. Otros pasajes nos enseñan que los justos del Antiguo Testamento (A.T.) entraron al cielo directamente, tales como Enoc y Elías que fueron arrebatados, o Moisés que apareció en el monte de la transfiguración. Lo anterior es importante mencionarlo porque esto demostraría que el Hades (Seol) no tenía dos compartimientos, uno para los justos y otro para los impíos. Esto hace innecesaria la teoría católica del limbus patrum, un lugar entre el cielo y el infierno para los justos del A.T., y la explicación de que Cristo al morir fue al Hades para llevárselos a la gloria cual tampoco hay base bíblica sólida.

Referente al Hades podemos mencionar que es el término equivalente en el Nuevo Testamento para Seol, y puede tener tres significados diferentes según nos dice Berkhof (s.f.):

  1. Como el lugar de castigo para los malos.  Horton (s.f.) dice “con mucha frecuencia se ve con claridad que el She‘ol es el lugar para los malvados y todas “las naciones que olviden a Dios”” Ejemplos: Sal 9:17 “Los malos serán trasladados al Seol, todas las gentes que se olvidan de Dios”, Sal 55:15 “Que la muerte les sorprenda; desciendan vivos al Seol, porque hay maldades en sus moradas, en medio de ellos.”
  2. No obstante hay que considerar que el término Hades, que para los griegos era un lugar para los muertos en el inframundo, también puede significar el estado de la muerte lo cual explica los pasajes en que se dice que los justos irán al Seol. Ejemplo: Note el paralelismo de los términos, Job 14:13, 14 “¡Oh, quién me diera que me escondieses en el Seol,… Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?”, Sal 89:48 “¿Qué hombre vivirá y no verá muerte?¿Librará su vida del poder del Seol?”
  3. Y en otras ocasiones puede significar tumba: Ecl 9:10 Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.

El término infierno, por otra parte, se deriva del griego Gehena, que significa valle de Hinom (Ge Hinom), el cual era un lugar en que quemaban a los muertos paganos y a la basura a las afueras de la ciudad de Jerusalén, y había sido un lugar donde habían sacrificado a niños en honor de Moloc, y por tanto representa el lugar de castigo eterno para los malos pues ardía continuamente. Las veces que esta palabra es usada está en labios de Jesús en los evangelios Mateo, Marcos y Lucas, y una vez por Santiago. No obstante también se ha traducido así en 2 P. 2:4 malamente como veremos después. Es un lugar de fuego que no se apaga (Mt. 5:22, Mr. 9:43,45).

Ahora bien, según leemos en Mt. 25:41,46 este juicio es hecho por Cristo al tiempo de su venida antes de empezar el reino eterno. De forma paralela el libro de Apocalipsis no nos menciona el infierno (Gehena) pero sí el lago de fuego y azufre en que será arrojado Satanás y los humanos rebeldes (Ap. 20:10,15) y lo ubica después del milenio en el juicio del gran trono blanco ante el que estará toda la humanidad. El hecho de que esto implique la resurrección quiere decir que es el mismo infierno pues se dice que a él será arrojado tanto el cuerpo como el alma (Mt. 5:30, 10:28), y no solo el alma como cuando un impío muere y va al Hades (Lc. 16:23). El punto es que si el Hades es diferente al infierno- lago de fuego Jesús no fue a ese lugar porque está aún vacío hasta el día del juicio final. Cabe mencionar que según nos dice Lc. 16:24 en el Hades también hay fuego por lo cual varias versiones, en particular católicas y la NVI, llaman al Hades el infierno y lo distinguen del lago de fuego.

Si Jesús no estuvo en el infierno, ¿estuvo en el Hades (Seol)? Leemos que en cierto sentido sí, Sal 16:10 “Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción.” ¿Cómo debemos interpretar que el alma de Cristo no sería dejado en el Seol? definitivamente no podemos aceptar que Jesús fuera al lugar de sufrimiento donde se halló el rico puesto que sus sufrimientos se completaron en la cruz cuando dijo “Consumado es” (Jn. 19:30), y entregó su espíritu al Padre en plena confianza (Lc. 23:46) por tanto, sólo quedan dos opciones, o bien se refiere a la tumba o al estado de muerte y ambas son válidas. No obstante como sabemos que este es un salmo mesiánico como lo interpreta Pedro en Hechos 2 el Salmo continúa diciendo “Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.”(Sal. 16:11), lo cual nos habla de la esperanza que tenía de estar en la presencia de Dios al partir. Pedro dice que este pasaje profetizó la resurrección de Cristo de la que ni siquiera David fue partícipe(Hch. 2:25-31).

Jesús dice en Apocalipsis “y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.” (1:18) ¿Quiere decir esto que Jesús bajó al infierno y le quitó las llaves al diablo como frecuentemente oímos? Antes que nada notemos la unión indisoluble de la muerte y el Hades “tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía” (Ap. 6:8), lo cual nos habla de la potestad que ejercen sobre la humanidad para matarnos y llevarnos al sepulcro, por tanto debe interpretarse como el lugar o reino de la muerte o el sepulcro. En el libro de Hebreos (Heb. 2:14) dice que Jesús destruyó (destituyó o anuló) por medio de su muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo, pero no dice que bajó al Hades sino que fue en la cruz. Colosenses también habla sobre lo mismo “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” (Col. 2:15) Por tanto, la derrota de Satanás fue en la cruz pero que Jesús tenga las llaves de la muerte y el Hades es debido a su resurrección y esta le fue dada por Dios el Padre. Jesús afirmó luego de resucitar “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.” (Mt. 28:18), lo cual significa autoridad también sobre la muerte y el poder del Hades para dar vida y quitarla así como para dar salvación y resurrección a los suyos.

Por último, leemos en Apo 20:13,14 “…y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos;…Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.”  Esto nos habla de la destrucción del postrer enemigo que nos menciona Pablo en 1 Corintios en que nos dice que se cumplirá la palabra que dice, “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (1 Co. 15:55), esto nos habla de la resurrección, con lo cual nunca más nadie morirá, ni será sepultado. Pablo cita las palabras de Oseas 13:14, “De la mano del Seol los redimiré, los libraré de la muerte. Oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh Seol; la compasión será escondida de mi vista.” Por tanto, podemos ver que esta obra fue lograda a través de la resurrección y no por el descenso de Cristo al Hades conforme al contexto de 1 Corintios 15.

Conclusión

La frase del credo apostólico “descendió a los infiernos” fue incluida por Rufino hacia el año 390 d.C. para dar a entender que Cristo había sido “enterrado” y no fue incluida en ninguna versión de este credo hasta el 650 d.C. Por tanto, conforme a lo visto hasta aquí Jesús fue al paraíso a descansar mientras esperada confiadamente la resurrección de su cuerpo. El Señor estuvo bajo la potestad de la muerte y el Hades en sentido metafórico pero al resucitar obtuvo del Padre la autoridad sobre ellos. También vimos que Jesús no fue al infierno porque este aún no se ha inaugurado pero sí sufrió en su espíritu el horrible juicio de ser separado de la presencia del Padre mientras estaba en la cruz (Mt. 27:46)

En la siguiente entrega examinaremos el pasaje de Romanos 10:6,7, Efesios 4:8,9 y 1 P. 3:18-20 el cual es uno de los más controvertidos pasajes.

Bibliografía:

  • Horton, Stanley M. Teología sistemática: una perpectiva pentecostal. (edición ampliada). Editorial Vida
  • Berkhof, Louis. Teología sistemática
  • Grudem, Wayne.(2007). Teología sistemática: una introducción a la doctrina bíblica. Miami, Florida: Editorial Vida
  • Bruce, F.F.; Marshall, I.H., et al. (2003). Nuevo Diccionario Bíblico Certeza. Barcelona, Buenos Aires, la Paz: Ediciones Certeza.