Hablar del ámbito de los espíritus puede resultar para algunos un tema esotérico sin embargo en la Biblia se nos han revelado ciertas cosas, de las cuales algunas son difíciles de entender (2 P. 3:16) y que pueden ser fácilmente torcerse para llevarnos al error, pero vale la pena estudiarlas para crecer en la gracia y conocimiento de Cristo (2 P. 3:18). En este caso nos toca seguir estudiando este tema y para ello consideraremos 3 pasajes que parecen indicar que Cristo fue al lugar de castigo de los impíos y ángeles caídos aprisionados que solemos conocer como infierno. Los primeros dos son relativamente sencillos, pero el tercero es más complejo y requiere de mucho más estudio.

  • Rom 10:6,7 … No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos).

Pablo usa estas preguntas retóricas para mostrar que no tiene sentido hacerlas porque Cristo está cerca. Aún si interpretáramos literalmente estas palabras veríamos que no se usa la palabra infierno sino abismo, un lugar muy profundo con lo cual el contraste no es entre el cielo y el infierno sino el cielo, un lugar muy alto y el abismo, un lugar muy profundo. (Cf. Dt. 30:11-14)

  • Efe 4:8,9 Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?

Aquí la cuestión es qué significa “había descendido primero a las partes más bajas de la tierra”. Una mejor traducción la tenemos en la NVI “¿Qué quiere decir eso de que «ascendió», sino que también descendió a las partes bajas, o sea, a la tierra?” es decir, para que la palabra se cumpliera de que tenía que ascender primero tenía que bajar a la tierra lo cual sucedió en su encarnación. Esto concuerda con Jua 3:13 “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo…”. Pero aunque significara que Jesús bajó a las partes bajas de la tierra estaría hablando del sepulcro y no del Hades (infierno). (Cf. Sal. 68:18)

  • Pe 3:18-20 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca,…

El comentarista Simón Kistemaker nos enlista varias interpretaciones que se le han dado a lo largo de la historia:

a. Clemente de Alejandría, allá por el año 200 d.C. enseñó que Cristo fue al infierno en espíritu para proclamar el mensaje de salvación a las almas de pecadores que estaban allí en prisión desde el diluvio (Stromateis 6.6).
b. Agustín, allá por el año 400, dijo que el Cristo preexistente proclamó la salvación mediante Noé a la gente que vivió antes del diluvio (Epístolae 164).
c. En la segunda mitad del siglo dieciséis, el Cardenal Roberto Bellarmino introdujo una noción que ha sido sostenida por muchos Catolicorromanos: en su espíritu, Cristo fue a liberar las almas de los justos que se arrepintieron antes del diluvio y que habían quedado en el Limbo, es decir, el lugar entre el cielo y la tierra en que estaban, según Bellarmino, las almas de los santos del Antiguo Testamento (De Controversiis 2.4, 13).
d. Una interpretación promulgada por Friedrich Spitta en la última década del siglo diecinueve es esta: Después de su muerte y antes de su resurrección, Cristo predicó a los ángeles caídos, conocidos también como “hijos de Dios,” que durante el tiempo de Noé se habían casado con las “hijas de los hombres” (Gn. 6:2; 2 P. 2:4; Jud. 6).258
e. Los teólogos contemporáneos enseñan que el Cristo resucitado, una vez ascendido al cielo, proclamó ante los espíritus encarcelados su victoria sobre la muerte (pp. 124,125)

Para poder evaluar estas propuestas comencemos por descartar la uno y la tres y posteriormente haciendo un análisis del texto veremos los pros y contras de las otras tres puesto que gozan de cierta aceptación en el protestantismo. Para la primera opción tenemos la objeción de que la Biblia no enseña una segunda oportunidad de salvación. La propuesta de Bellarmino quedaría descartada por el hecho de que los santos del A.T. iban directamente al cielo y no se puede decir que estuviesen prisioneros.

¿Qué significa el término “vivificado en el espíritu”?

El pasaje nos dice que Cristo fue “muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu”. El término muerto en la carne significa que Cristo murió físicamente pero ¿qué significa que fue vivificado en el espíritu? Descartando el hecho que todo espíritu al morir sigue existiendo nos quedan dos posibilidades.

  • Que Cristo volvió a la vida por la acción del Espíritu Santo. La versión NVI apoya esta interpretación “el Espíritu hizo que volviera a la vida. Por medio del Espíritu fue”. La dificultad es que la misma palabra ‘en’, que en griego puede traducirse como ‘en’ o ‘por’, en el término “muerto en…, vivificado en…”  es traducida dizque arbitrariamente como “muerto en…, vivificado por…”.
  • Que Cristo volvió a la vida con un cuerpo espiritual: Cristo en verdad resucitó con un cuerpo físico, pues podía comer y ser tocado, y dijo”un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo” (Lc. 24:31). Pablo explica esto en 1Co 15:44 “Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.”  Un cuerpo espiritual es el que es acorde al cielo, incorruptible, glorioso, y vestido de inmortalidad. DHH dice “En su fragilidad humana, murió; pero resucitó con una vida espiritual”, TLA traduce “Los que mataron a Cristo destruyeron su cuerpo, pero él resucitó para vivir como espíritu.”

Lo anterior nos deja dos posibilidades, la primera es que Jesús fue por medio del Espíritu que estuvo en Noé, según la propuesta de Agustín, Grudem y otros. El concepto de que Cristo predica a través de su iglesia lo vemos en Efe 2:17 “Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;” Jesús nunca les predicó a los efesios pero ese anuncio le fue dada porque envió a su iglesia en su nombre. 1 P. 1:10,11 también nos dice que el Espíritu de Cristo inspiraba la profecía de los profetas del A.T. La propuesta de Agustín goza de cierta aceptación entre algunos teólogos, pero tiene la objeción de que se aparta del orden de realidad del cual habla Pedro (muerte y resurrección de Jesús), y aludiría a un estado preexistente pero encajaría con el resto del pasaje.

La segunda posibilidad es que Jesús fue a predicar a los espíritus encarcelados en el cuerpo de resurrección como sugieren Kistemaker, Green, Berkhof, Bavinck, Küng, etc.

La conclusión de que Cristo no fue al infierno en su espíritu hace que la propuesta de Spitta tenga una dificultad puesto que asevera que Cristo fue entre su muerte y resurrección al Hades, además de la dificultad de que los ángeles podrían no tener capacidad de procrear.

Para ir más adelante, en esta evaluación consideremos ¿quiénes son estos espíritus encarcelados y dónde están?

No hay un texto bíblico que nos diga que los muertos impíos sean puestos en prisiones pero algunos han tomado 1Pe 4:6 (Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios.) como un indicativo de que se ha predicado a los espíritus muertos, no obstante el pasaje se interpreta como que los mártires cristianos (juzgados en la carne) se les predicó en vida el evangelio para que tengan vida eterna a pesar de su muerte (según los hombres). Así que no tiene que ver con la posibilidad de una predicación después de la muerte.

Sin embargo, hay varios pasajes que nos hablan de ángeles caídos en prisiones de oscuridad como son 2 P. 2:4 y Jd 1:6(2Pe 2:4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al Tártaro los entregó a cadenas de oscuridad, reservados hasta el juicio; BTX3).  2 P. 2:4 usa el término griego Tártaros que era el lugar donde en la mitología griega encerraban a los titanes (poderosas deidades que gobernaron durante algún tiempo preolímpico) y estaba en un lugar más profundo que el Hades. Era un profundo abismo usado como mazmorra.  Cuando los demonios se encontraron con Jesús “le rogaban que no los mandase ir al abismo” (Lc. 8:31). El libro de Apocalipsis nos dice que a Satanás (apolión) se le da la llave del abismo para abrirlo y hacer que salgan langostas que son en realidad espíritus inmundos (Ap. 9:1,2), también dice que será atado y arrojado al abismo por mil años (Ap. 20:1-3) y luego será arrojado al lago de fuego (infierno) (Ap. 20:10). Esto significa que los demonios encarcelados están temporalmente en el abismo (Tártaro) que es un lugar distinto a donde van los impíos pero al parecer se haya dentro del mismo Hades. A Satanás se le conoce como “príncipe de la potestad del aire” (Ef. 2:2) lo cual nos habla de que se mueven con libertad en el mundo lo mismo que los demonios, pero también ‘ángel del abismo, Abadón o Apolión’ (Ap. 9:11). Abadón es un nombre de Satanás pero también del abismo o lugar de destrucción y pareciera ser el mismo que Seol o Hades según se interpreten pasajes como Job 26:6 El Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura. (cf. Pr. 15:11, Sal. 88:11)

La interpretación de Kistemaker y otros tiene la dificultad de que parece no encajar con que espiritualiza el encarcelamiento de los espíritus. El teólogo Luois Berkhof por ejemplo dice “Bavinck… interpreta el pasaje como que se refiere a la ascensión, la que él considera como una rica, triunfal y poderosa predicación a los espíritus en prisión” y continúa diciendo “pero son espíritus perdidos y sin esperanza. Están encadenados ya al infierno y al abismo de las tinieblas, y aunque no están todavía limitados a un lugar, sin embargo, como dice Calvino, llevan arrastrando sus cadenas por dondequiera que van”. Por tanto, este anuncio sería a las potestades que están en las regiones celestes (Ef. 6:12) y no a espíritus que realmente estén encadenados en el Tártaro, a menos que este último se halle en el segundo cielo.

Pedro dice que estos prisioneros fueron desobedientes en el tiempo de Noé (1 P. 3:20). La historia la hallamos en Génesis 6:1-4 donde dice que los “hijos de Dios” se fijaron en las hijas de los hombres y les nacieron hijos gigantes que fueron grandes guerreros, lo cual está descrito junto con su encarcelamiento en el libro apócrifo de Enoc, el cual también cita Judas. El nombre “hijos de Dios” es usado para referirse a los ángeles en Job y Salmos. Por otro lado, si interpretamos a los “hijos de Dios” como los hijos de Sem, de una línea de humanos santos ¿cómo pudieron tener hijos gigantes?

¿Puede un ángel tomar forma física o fue a través de posesión demoniaca? Pablo dice: 1Co 15:40 “Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales” Los demonios pueden posesionarse de una persona o animal (la serpiente (Gén 3), los cerdos (Mt. 8:32)), pero 1 Enoc 15 no obstante dice que los demonios son los espíritus de los gigantes nacidos de la unión angélico- humana, que quedaron en la tierra y gustan por poseer cuerpos humanos. Los ángeles al parecer también pueden tomar forma corpórea como lo vemos en Génesis 18, 19. Abraham y Lot comieron con ellos y les lavaron los pies y al principio pensaron que eran humanos. Gn. 19:10 dice que alargaron su mano para meter a Lot y causaron ceguera a la gente de Sodoma. Por tanto, los ángeles rebeldes pudieron en su momento abusar de sus cualidades y de su poder para hacerse pasar por hombres. La Biblia nos revela que los “ángeles de los cielos” hoy en día no se casan, pues son eternos y no necesitan procrear pues su número es el necesario (Mr. 12:25). No obstante durante la etapa probatoria de los ángeles ¿podían hacerlo? Judas 1:6 dice que estos ángeles no guardaron su dignidad. En realidad un ángel no necesita tener hijos, pero si estos ángeles hicieron esto es un pecado grave que meritaba encarcelamiento. Especulando diríamos que esta sería la razón por la que los demonios del gadareno dijeron a Jesús no nos envíes al abismo, pues temen correr con la suerte de sus padres por ocupar cuerpos humanos.

Si aceptamos lo anterior entonces la teoría de Spitta es plausible sólo que quedaría supeditada el anuncio (proclamación de juicio), no a una visita en espíritu sino en el cuerpo de resurrección del Señor mientras ascendía al cielo, tal y como lo hizo Enoc en 1 Enoc 15.

Conclusión:

Aunque no tenemos la seguridad completa de la interpretación de estos pasajes cabe la posibilidad de que su interpretación sea que Cristo fue en el Espíritu a predicarle a los espíritus encarcelados lo cual es muy probable que se refiera a ángeles caídos, pero también es posible que se refiera a un anuncio posterior a la resurrección, antes o durante su ascensión, todo depende de la interpretación de “en espíritu”. Puesto que en el estudio anterior vimos que Jesús fue al paraíso a descansar y estuvo muerto (Hades) significa que durante el tiempo que estuvo en la tumba no fue al infierno (entendido como lugar de castigo, en este caso Tártaro) pero es posible que si lo hiciera luego de su resurrección.

De lo que sí podemos estar seguros es que Cristo nos salva “…por la resurrección de Jesucristo, quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.” (1 P 3:21,22).

Bibliografía consultada:

  • Kistemaker, Simon J. (1994). Comentario al Nuevo Testamento: 1 y 2 Pedro, Judas. Grand Rapids, Michigan: libros Desafío.
  • Grudem, Wayne. (2007). Teología sistemática: una introducción a la doctrina bíblica. Miami, Florida: Editorial Vida
  • Berkhof, Luis. Teología sistemática.
  • Küng, Hans (1983) ¿Vida eterna?: respuesta al gran interrogante de la vida humana. Madrid, España: Ediciones Cristiandad.
  • Kuss, Otto; Michl, Johann. (1977) Carta a los hebreos, cartas católicas. Comentario de Ratisbona al Nuevo Testamento VIII. Barcelona, España: Editorial Herder.
  • Green, Eugenio. Comentario bíblico hispanoamericano: 1 y 2 Pedro. Miami, Florida: editorial caribe
  • Jamieson, Roberto; Fausset, A.R.; Brown, David. (2002). Comentario exegético y explicativo de la Biblia. Tomo 2 el Nuevo Testamento. El paso, Texas: Casa Bautista de Publicaciones.
  • Barclay, William. (s. f.) Comentario al Nuevo Testamento, tomo 14, Santiago y Pedro.
  • Keener, Craig S. (2003). Comentario del contexto cultural de la Biblia. El paso, Texas: Editorial mundo hispano.
  • Robertson, A.T. (2003). Comentario al texto griego del Nuevo Testamento, obra completa. Terrasa, Barcelona: Editorial Clíe.
  • El libro de Enoc (libro electrónico publicado por Seminario internacional teológico bautista)