Dicen que los anillos son el símbolo del amor eterno en el matrimonio por lo infinito de su circunferencia. En un matrimonio, sin embargo, la promesa dura en el mejor de los casos hasta que la muerte los separa y en el peor por un triste divorcio, sin embargo el amor divino por su pueblo es eterno y nunca se detiene.

Esta palabra no llega en el mejor momento de Israel, sino en el peor, cuando la corrupción moral ha infestado desde el más alto al más bajo y cuando están apunto de sufrir el más grande juicio de su historia. Sin embargo sí es el mejor momento porque es cuando más necesitan oírlo.

Israel puede decir “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” Jeremías 31:3. Si nos ponemos a pensar el alcance del amor de Dios por Israel que comienza en el momento de la elección de Jacob. Mal 1:2 Yo os he amado, dice Jehová; y dijisteis: ¿En qué nos amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob? dice Jehová. Y amé a Jacob. Luego en la elección de Israel como su nación, Deu 7:7,8 “No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres,…” Dios los sacó de esclavitud y los llevó a una tierra de leche y miel, les puso líderes, les envió profetas, puso su habitación entre ellos. Posteriormente Dios les mostró su amor en el continuado llamado a la conversión a pesar de las múltiples infidelidades y pecados. Y cuando ya la maldad está desbordando Dios por amor los tiene que disciplinar, pero no para abandonarlos. Su amor continuará por siempre. Es en Dios en quien conocemos el amor más firme y fiel.

Su amor se mostrará en el futuro en lo que él habrá de hacer por ellos: Reedificará la nación y les traerá alegría (v.4), reunificará al país en la misma adoración(vv. 5,6), la salvación no será sólo para Judá sino para Efraín. Dios los hará volver de las naciones (v. 8) y los cuidará como un padre (v. 9) y como un pastor (v. 10). Promete darles el fruto de la tierra y alegrarlos, (v. 12) y consolarlos (v. 13). Dios promete multiplicar al pueblo y a los animales (v. 27).

Aunque ahora Israel llora como una madre pos sus hijos a quien ha perdido (v. 15). Dios la consuela diciéndole que traerá a sus hijos de lejos y que hay esperanza para su futuro (vv. 16, 17).

Debemos recordar que el reino del norte (Efraín) cayó primero, antes que Judá y se encontraba deportado para ese momento. Allá Israel reconoció su rebeldía y se arrepintió (vv. 18,19). Dios lo mira en esta condición y lo llama como a un hijo a quien mira con compasión y ante quien se conmueve (v. 20).

Espiritualmente la muestra más grande para con Israel es que promete hacer un nuevo pacto o alianza con Israel (deportada) y con Judá (a punto de ir al exilio), no como el pacto hecho con Moisés porque ellos lo invalidaron. En el pacto con Israel, cual una boda, Dios se comprometió con su pueblo en cuidarlos y amarlos por siempre, y ellos en obedecerle y serle fiel en adorarle. Sería justo ante Dios el rechazarlos y aún en destruirles pero lo que promete es que volverá a tomarlos en nuevo pacto, que se casará de nuevo con ellos bajo condiciones mejores.

Jer 31:33,34 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán,…

Con esto Dios les está mostrando que no se ha rendido con ellos, pues aunque incumplieron con esta alianza habrá de hacer una más eficaz, una en que deseen hacer su voluntad y le correspondan a su amor de corazón. El problema no es si Dios nos ama sino que nosotros no podemos hacerlo, pero ahora Cristo ha provisto un nuevo pacto en su sangre para que por medio de su Espíritu podamos corresponderle por siempre.

¿Cuál es la certeza de su fidelidad? ¿Cómo sabemos que aunque fuésemos infieles Dios permanece fiel? El Señor termina asegurando a su pueblo que jamás los habrá de rechazar, que su amor es perenne.

Jer 31:35, 36 Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente.

¿Cómo sabemos que Dios nos ha amado eternamente? en que dio a su Hijo en propiciación por nuestros pecados mucho antes de que siquiera naciéramos. Su amor nos atrae con cuerdas humanas y nos desea dar el paraíso. Nuestra naturaleza se rebela y no podemos comprender como Dios nos sigue amando pese a las caídas pero ha provisto de su poder y de un pago total y eterno. La enfermedad y la muerte podrán jamás acabar con su amor, ni los enemigos más poderosos que aquí podamos tener porque él nos resucitará y nos llevará consigo a una patria mejor. ¿Cómo no amarle también por su amor eterno?

Cuando nos sintamos que hemos llegado al límite de la gracia y de la misericordia divina, recuerda que aún si Dios tiene que disciplinarte te demuestra que no te ha abandonado y que muy pronto has de ver a tu salvador y recuperar lo que antes tenías en herencia porque Dios no ha terminado contigo.