Sin duda que este mandamiento dado hace 3500 años a los israelitas sigue teniendo importancia en este siglo para nuestras sociedades debido a que el relativismo moral ha mermado la capacidad de distinguir entre el bien y el mal, y el robo en sus diversas formas es parte de la cultura materialista en la que vivimos.

Dios estableció el derecho a la posesión de bienes desde el momento que en el Edén le dio la autoridad al hombre para sojuzgar a los animales y cuidar y cultivar el huerto, pero Satanás siendo el primer ladrón con envidia lo desvió para que perdiera este privilegio. En última instancia, cuando le robamos a alguien ofendemos a Dios quien se lo da a esa persona y actuamos como el diablo quien pensó robarle el trono al Omnipotente y por hacerlo fue lanzado a la tierra. Luego, los judíos pasaron de ser esclavos a ser propietarios de una tierra de abundancia pero a causa de su idolatría Dios permitió que la puerta se abriera para que las naciones vecinas los atacaran y los despojaran.

Todos reconocemos que es malo robar, pero parece ser que aún desde pequeños exhibimos una resistencia a respetar lo que es lo de los demás. Al principio queremos engañar a mamá o papá usando del dinero que nos sobra o agarrando las cosas de nuestros hermanos o compañeros de escuela.  Estas son las formas de robo en las que podemos identificarnos y que resultan infantiles al compararlas con otras formas de robo que de manera visible o invisible nos afectan o en las que podemos estar incurriendo.

  • El robo de los ricos

La pobreza sin duda, orilla a muchas personas a buscar falsas salidas. La principal causa es debido a la desigualdad social y económica lo cual es generada en la sociedad por un manejo injusto de los recursos.

  1. Robo en el gobierno: los que roban al país, los gobernantes que despojan las arcas por diversos medios como son el lavado de dinero, el evadir impuestos, el fraude, el recibir recursos de procedencia ilícita, etc… La Biblia dice hablando de los gobernantes del tiempo de Amós,  “No saben hacer lo recto, dice Jehová, atesorando rapiña y despojo en sus palacios.” Amó 3:10. En otras ocasiones al hacerse cómplices del ladrón mediante el soborno Isa 1:23 “Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.”
  2. Robo Empresarial: Son diversas las maneras en que los dueños y patrones de una empresa o corporación pueden robar a un sector de la población o a sus propios trabajadores. Consideremos el despojo, la usura, no dar el salario justo al trabajador, la explotación, mover los linderos para apropiarse de los bienes de otros con violencia o de forma solapada. No pagar a tiempo deudas justas, rentas o jornales, etc. Dios advirtió de varias maneras a los judíos acerca de estas prácticas Lev 19:13  »No explotes a tu prójimo, ni lo despojes de nada. »No retengas el salario de tu jornalero hasta el día siguiente. Deu 24:14  »No te aproveches del empleado pobre y necesitado,… Eze 22:12  También hay entre los tuyos quienes aceptan soborno para derramar sangre. Tú practicas la usura y cobras altísimos intereses; extorsionas a tu prójimo y te olvidas de mí. Lo afirma el SEÑOR.

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    El ladrón de cuello blanco despoja a otros por avaricia
  3. Robo en el comercio: Unido a las formas de robo anterior está el robo comercial y del sistema financiero que puede hacerse mediante el exceso en el precio o la disminución de la calidad o cantidad de los productos, la manipulación de la producción para aumentar los precios, el monopolio, la piratería, etc. Casi como un retrato del tiempo actual el profeta Amós dijo:

    Amó 8:5 diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el precio, y falsearemos con engaño la balanza, Amó 8:6 para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos los desechos del trigo?

 

 

  • El robo del pobre

Pro 30:8 … No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; Pro 30:9 No sea que … siendo pobre, hurte,

Al considerar las injusticias anteriores que son males sistémicos y crónicos de la sociedad la gente de a pie siente impotencia porque al parecer la ley (humana) no parece atender estos grandes robos que son perpetrados desde tiempos inmemoriales hay una molestia generalizada y aún un relajamiento en cuanto a la honestidad en el trabajo.

4. Robarle al jefe o a la empresa porque consideramos que es justo porque ya sea que no nos pagan bien o porque es lo que todos hacen, además no se dan cuenta. Como los que roban en el trabajo, robando información, dinero, materiales, equipo, desvíos de fondos. Etc. Pablo pese a las injusticias vividas en el siglo I por parte de los amos hacia sus esclavos les ordenó Tit 2:9  Enseña a los esclavos a someterse en todo a sus amos, a procurar agradarles y a no ser respondones. Tit 2:10  No deben robarles sino demostrar que son dignos de toda confianza, para que en todo hagan honor a la enseñanza de Dios nuestro Salvador.

A veces pensamos que robar pequeñas cosas en el supermercado está más mal que robarle al de la tienda de la esquina o que ser un Robin Hood está justificado, robarle a los ricos para darle a nuestra pobre familia.

5. El asalto: Esta es quizá la forma más temida en la sociedad porque puede incluir el uso de violencia o el allanamiento de nuestros hogares o negocios. Es por ello que se ponen alarmas, sistemas de seguridad y se demandan cuerpos policiacos. Las personas que se dedican a delinquir de este modo pueden comenzar en la adolescencia o juventud al participar del uso de drogas o por una cuestión de diversión para mostrarse atrevidos, pero si la falta de atención de los padres o maestros continúan llegan a robos cada vez mayores como el robo de tiendas y a formas más despiadadas de extorsión como es el secuestro. En la Biblia vemos muchos casos de bandas e incluso naciones dedicadas al pillaje. La primera que vemos fue el despojamiento a las ciudades de Sodoma y Gomorra que incluyó violencia y secuestro (Gén. 14:11,12).

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6. Robar por hambre: ¿Siempre es malo robar? ¿Qué si alguien por hambre roba un bocado de pan? Un día una persona me decía que él no veía mal que una persona en necesidad fuera a robar, si es así ¿dónde está el límite? ¿Qué tal si la persona se roba no comida sino un aparato o un mueble? ¿aceptaría esta persona que alguien más pobre le robara a él? ¿No sería más conveniente que pidiera ayuda o que prestara? Pro 6:30  No se desprecia al ladrón que roba para mitigar su hambre; Pro 6:31  pero si lo atrapan, deberá devolver siete tantos lo robado, aun cuando eso le cueste todas sus posesiones.

Sin duda que la gran responsabilidad de atacar la pobreza y el hambre es de los que tienen para compartir. Por ello en Israel había una ley que permitía que una persona hambrienta agarrara con su mano de la cosecha de otra persona para su alimentación. En la actualidad esto se puede aplicar en hacer que los productores, tiendas y aún la sociedad demos de lo que “nos sobra” y que muchas veces se echa a perder.

7. Robo por incumplimiento de responsabilidades con el prójimo:  Pueden haber otras formas de robo como cuando nos apropiamos de algo que es de otros y que nos prestaron, o cuando nos “encontramos” algo de nuestros vecinos, cuando nos quedamos con el cambio, cuando no pagamos los impuestos, etc. (Cf. Lv. 6:2,3). Rom 13:7 “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.”

Paga como quieras que te paguen. Demorar en pagar puede poner en quiebra a una persona. Si no pagamos a tiempo le robamos a los doctores, maestros, gente que trabaja en el gobierno, etc. que dependen de ello. Si no pagamos los impuestos hacemos que se demoren los programas sociales para nosotros o para personas necesitadas. A veces evadimos estas responsabilidades porque creemos que no afectan a nadie, pero de una u otra manera siempre hay personas de carne y hueso que son afectadas.

 

 

  •  El robo en la iglesia

En la iglesia, que debería ser el cuerpo de personas más honestas de la tierra también se da el robo, de manera más velada e indirecta pero no deja de tener efectos negativos:

8. Robar a Dios al no dar las ofrendas y diezmos: Un estudio en un país mostró que los cristianos dan solo el 2% de sus ingresos a sus iglesias y organizaciones cristianas. Mal 3:8 ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Mal 3:9 Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.

Sin duda que la obra de Dios no prospera en el logro de su misión porque son muchos los miembros que se olvidan adrede de dar a Dios lo que le corresponden y acarrean para sí mismos maldición.

9. Robar al usar las cosas del Señor como negocio personal, una forma de lucro. Convirtiendo el templo en cueva de ladrones (Mt. 21:12,13), tomando las cosas de Dios como fuente de ganancias deshonestas. Judas mismo que fue uno de los doce incurrió en este mal al robar de las contribuciones que le daban al Señor y al final le vendió mostrando así que en realidad su Dios era el dinero(Jn. 12:6). Jesús acusó a los escribas y fariseos y a los líderes políticos que vinieron antes de él de ser ladrones que lo único que les interesaba era lucrar con el dolor de las personas y despojarlos. Estos son los falsos pastores y los falsos obreros que no procuran el bien de las ovejas sino su propio bien. Jua 10:8 Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas.

10. Robar al no cumplir los votos o promesas a Dios: Ecl 5:4 “Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes.” Hay personas que dicen “si Dios hace tal cosa por mí, entonces yo le daré esto o aquello” pero cuando Dios los bendice se les olvida, faltando a su palabra.

11. Robar por omisión al no dar o contribuir con nuestros dones, dinero y tiempo. (Mt. 24:45-51) El robo no solo es quitarle a los demás lo que es de ellos sino también no darles lo que les corresponde. Ya sea por egoísmo, concentrándome en lo mío; por negligencia al perder el tiempo; por desinterés, etc… caemos en este tipo de robo que deja a los demás empobrecidos porque pudiendo aportar para su bien preferimos ocultar nuestros talentos y le restamos fuerza a la iglesia o incluso los dañamos. Otra forma de robo es ser un mantenido y ocioso. Es decir, recibir pero no dar. Pablo sin embargo dio una regla 2Ts 3:10 “El que no quiera trabajar, que tampoco coma.”

12. Podemos robarnos incluso a nosotros mismos:  gastándo indebidamente o enajenándonos de los dones, del talento y del tiempo que Dios nos da y terminamos empobrecidos. Por no querer estudiar, no disciplinarnos, no querer esforzarnos, … Isa 55:2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia?

 

Vivimos en un mundo lleno de injusticia generado por otros y por nosotros mismos que ya sea por la codicia y la falta de amor al prójimo dañamos mediante el robo. De este mal, todos participamos de un modo o de otro en detrimento del bienestar de los demás generando miedo, enojo, impotencia, humillación y pobreza. Al final todo robo es robo ante Dios, ya sea que sea grande o pequeño y Dios lo habrá de juzgar por lo que en la próxima parte veremos cómo podemos liberarnos de este terrible mal a través del evangelio.