Aunque usualmente nos referimos a él como “Dios” y al hacerlo entendemos que nos referimos al Dios judeocristiano necesitamos hacer uso de sus nombres para identificarlo y distinguirlo de los otros dioses, pero sobre todo para conocer su naturaleza.

En la Biblia no encontramos el término “nombres de Dios” sino el singular “nombre”, por ejemplo: Sal. 8:1 “grande es tu nombre”, Ex. 20:7 “no tomarás su nombre en vano”. El teólogo Berkhof dice que ” “el nombre” da a entender la plena manifestación de Dios en las relaciones con todo su pueblo, o con una sola persona, de manera que se convierte en sinónimo de Dios”. El nombre de Dios no es un mero vocablo sino una revelación de sí mismo, es todo su ser. Para nosotros su nombre general se ha dado a conocer a través de varios nombres que nos dan cuenta de varios aspectos de su carácter. Nunca conoceremos a Dios en la totalidad, es decir, jamás alcanzaremos a conocer su nombre, por ello los teólogos dicen “Dios tiene muchos nombres, y sin embargo él no tiene nombre”.

Bavinck en su libro doctrina de Dios nos da varios nombres tomados de la naturaleza y de la experiencia humana con que podemos conocer al Señor:

a Dios se le compara con un león (Is 31 :4), un águila (Dt 32:11), un cordero (Is 53:7), una gallina (Mt 23:37), el sol (Sal 84:11), el lucero de la mañana (Ap 22:16), la luz (Sal 27:1), una antorcha (Ap 21:23), un fuego (Heb 12:29), una fuente (Sal 36:9), una roca (Dt 32:4), un escondedero (Sal 119:114), una torre (Prov. 18:10), una polilla (Salmo 39:11), una sombra (Sa191:1), un escudo (Sal 84:11), un templo (Ap 21:22), y así por el estilo… A Dios se le llama novio (Is 61: 10), esposo (Is 54:5), padre (Dt 32:6), juez y rey (Is 33:22), guerrero (Éx. 15:3), arquitecto y constructor (Heb 11:10), pastor (Sal 23:1), médico (Éx 15:26), etcétera.

Ahora, consideremos los nombres personales de Dios con que ha sido conocido en el Antiguo y el Nuevo Testamento.

1. Elohim (Gn 1:1): Se encuentra unas 2570 veces en la Biblia y aunque en ocasiones se usa para designar ángeles, idolos y jueces humanos, 2300 veces se refiere a Dios, la razón de esto es que es un término genérico como el de “dios”. Se deriva de la palabra El que a su vez se deriva de poder y preeminencia. Elohim es la forma plural con un verbo en singular que puede significar el temible o el fuerte o poderoso. La forma plural puede ser un indicativo de la pluralidad de personas en su ser (trinidad), pero más personas se inclinan a verlo en el sentido intensivo de su poder, es decir, que la plenitud de su divinidad se manifiestan en el Dios verdadero con todos sus atributos, personalidad y poderes. Este nombre se conecta con su atributo de sabiduría y su atributo de creación.

Algunos derivados son:

  • Eloah: Este nombre se encuentra 41 veces en el libro de Job; por lo demás aparece raras veces; Dios – la forma singular de Elohim.
  • El (Gn 33:20). Significa «Dios, el Todopoderoso».
  • El-Olam (Gn 21:33): «Dios Eterno».
  • El-Shaddai (Gn 17:1): «Dios todopoderoso».
  • El-Roi (Gn 16:13): «Dios que me ve».

El nombre equivalente de Elohim en el Nuevo Testamento es Theos, un término genérico que también podía ser usado por los paganos y que designa a Dios, al Padre y al Hijo (Jn. 1:1); el de El- Shaddai es Theos Pantokrator o Dios todopoderoso (2 Co. 6:18).

2. Adonai: (Gn 15:2): «Mi Señor», amo o dueño (134 veces en el Antiguo Testamento). Del mismo modo que Elohim es un nombre plural y tiene una connotación de autoridad.

En el Nuevo Testamento su equivalente es Kurios (Señor) y se deriva de la palabra poder y es aplicado tanto para el Padre como para el Hijo e implica su deidad. Otro término semejante es Despotes que significa dueño (Lc. 2:29)

3.  Yahvé (o Yahwé) (Gn 2:4, conforme a Éx 3:14-15): «YO SOY EL QUE SOY». Es el término que aparece 6820 veces en el A.T. Posiblemente se deriva del verbo hebreo “haya” que significa llegar a ser o estar presente. Este nombre apunta a la inmutabilidad de Dios en cuanto a su pacto y a su gracia para con su pueblo. Dios le dijo a Moisés que su nombre era el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, y que debía ser conocido con el tetragrama YHWH (Yahvé). Este es el nombre más sagrado y característico de Dios. Sin embargo los judíos por temor de usar mal el nombre se decidieron por insertar las vocales del nombre adonai (Señor) en el nombre sagrado y algunos lo han transliterado hasta llegar a ser conocido como Jehová. Por otra parte, al parecer, muchos traducciones siguiendo esta tradición de usar adonai en vez de Yahvé han terminado por sustituir el término por la palabra Señor.

El nombre Yahvé también ha sido combinado con otros atributos divinos mostrándonos diferentes aspectos de su carácter:

  • Yahvé-Rafah (Éx 15:26): «el Señor tu sanador».
  • Yahvé- Osenu (Sal. 95:6) “el Señor nuestro Hacedor”
  • Yahvé-Nissi (Éx 17:15): «el Señor mi bandera».
  • Yahvé-Jireh (Gn 22:13-14): «el Señor proveerá».
  • Yahvé-Shalom (Jue 6:24): «el Señor es paz».
  • Yahvé-Sidkenu (Jer 23:6): «el Señor justicia nuestra».
  • Yahvé-Shammah (Ez 48:35): «el Señor está allí».
  • Yahvé-Roi (Sal 23:1): «el Señor es mi pastor».
  • Yahvé-Sebaoth (1 S 17:45): «el Señor de los ejércitos».

En el Nuevo Testamento vemos equivalentes del significado del nombre Yahvé en las expresiones “El Alfa y la Omega”, “el que es, el que era y el que ha de venir, “el principio y fin”, “el primero y el último”, (Apoc. 1: 4, 8, 17; 2: 8; 21: 6; 22: 13).

También en la expresión Yo soy que usó Jesús en Mt. 14:27, Mr. 14:62 y Juan 4:26, 6:20 para calmar los temores de sus discípulos y dijo, “antes que Abraham fuese Yo soy”, no dijo yo era (Jn. 8:58) . Jesús se reveló como Yo soy otras siete veces:

  • Yo soy el pan de vida (Jn. 6:48)
  • Yo soy la luz del mundo (Jn. 8:12)
  • Yo soy la puerta de las ovejas (Jn. 10:9)
  • Yo soy el buen pastor (Jn. 10:11)
  • Yo soy la resurrección y la vida (Jn. 11:25)
  • Yo soy el camino la verdad y la vida (Jn. 14:6)
  • Yo soy la vid verdadera (Jn. 15:1)

4. Padre (Páter): (Jn. 8:54) Aparece unas 15 veces refiriéndose a Dios el Padre en el A. T. y unas 245 veces en el N. T. refiriéndose a la paternidad de su Hijo Unigénito como la de los creyentes por medio de la creación y adopción como hijos espirituales. Jesús y Pablo llamaron a Dios también Abba (Gá. 4:6) que es una forma aramea que también significa Padre pero de forma más íntima como la de un niño a su papito.

El Nuevo Testamento nos da una revelación más amplia respecto a Dios como una triunidad formada por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y al hacer un estudio bíblico más amplio nos damos cuenta que a cada uno podemos designarlos de modo particular como Elohim, Yahvé y Adonai y con los títulos equivalentes en el Nuevo Testamento sin que por ello hayan tres dioses sino solo uno.

 

Bibliografía consultada

  • Ryrie, Charles C. (1993). Teología Básica. Miami, Florida; Unilit
  • Horton, Stanley M. (2003) Teología Sistemática: Una perspectiva pentecostal. Miami, Florida: Vida Zondervan
  • Berkhof, Luis. Teología Sistemática. 
  • Grudem, Wayne. (2007) Teología Sistemática. Miami, Florida: Editorial Vida