La mayoría de los católicos y coptos aceptan la idea de un purgatorio pero los protestantes y ortodoxos lo rechazan. Esta diferencia se encuentra en que en el catolicismo la base está en la tradición y la Biblia mientras que en el protestantismo en la Biblia solamente. Comencemos por determinar cuál debe ser nuestra base viendo como le haría Jesús.

En Mateo 22:23-33 relata que en una ocasión, para tentar al Señor, los saduceos le preguntaron sobre con quién de sus maridos se habría de quedar en la resurrección una mujer que se casó siete veces. Los saduceos a diferencia de los fariseos rechazaban la idea de la resurrección. Jesús respondió que ignoraban las Escrituras y el poder de Dios, porque en la resurrección no habrá casamientos. Entonces les citó Éxodo 3:6 (porción de los libros que ellos aceptaban) donde dice “Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.”Mat 22:32 con esto Jesús demostró que las almas de los patriarcas son inmortales y por tanto son herederos de la vida eterna y de la resurrección.

Esto nos dice varias cosas sobre la hermeneutica (forma de interpretación) de Jesús.

  1. Primero, que él utilizaba el conocimiento de las Escrituras como su punto de partida. Él siendo Dios avalaba la inspiración de las Escrituras, es decir, reconocía que eran dadas por Dios y contenían toda verdad. Jesús no apeló ni a la tradición judaica, es decir, la enseñanza rabínica, ni tampoco a las experiencias como sueños o visiones. Jesús dijo “erráis, ignorando las Escrituras”, otra versión dice están “equivocados por desconocer las Escrituras” (NVI). Esto significa que debemos conocer cuáles son las Escrituras y en segundo lugar qué dicen sobre el asunto. Los saduceos solo aceptaban la ley como Escrituras, pero Jesús mencionó en Lc. 24:44 que las Escrituras incluían la ley, los profetas y los salmos.
  2. Aunque la revelación de las Escrituras es gradual el asunto de la resurrección no es algo que se haya desarrollado con el tiempo. Hay creyentes que dicen que esto no es claro en el A.T. (Antiguo Testamento), Jesús sin embargo lo vio muy claro. Otros llegan a decir que la doctrina de la resurrección fue desarrollada luego del exilio o copiada de otras naciones pero vemos que era parte de la fe más remota. Los proponentes del desarrollo doctrinal asumen que si la resurrección es post exilíca el asunto del purgatorio también lo es (siglo II a.C.) y por tanto debe ser aceptada.
  3. Jesús mostró que hay unidad doctrinal en las Escrituras al mostrar que no hay contradicción. Exodo 3:6 enseña lo mismo que los profetas y los salmos sobre la resurrección y lo mismo que el N. T. (Nuevo Testamento)
  4. Es posible deducir doctrina de las Escrituras tomando el sentido literal (no literalista) de las palabras, pues no pasará una jota o tilde de la ley hasta que todo se cumpla (Mt. 5:18)
  5. Las Escrituras deben leerse con fe. Jesús dijo: ignorais,… el poder de Dios. En su razón no podían concebir la idea de la resurrección y como no les parecía posible entonces hacían a un lado la enseñanza e inventaban otras o espiritualizaban los pasajes, Jesús indicó que lo que sucedía es que no creían en el poder de Dios.

Si los judíos tenían una fe en la vida después de la muerte (o de la vida terrena) su énfasis estaba en la resurrección de los justos, pero si el Señor dijo que Abraham, Isaac y Jacob viven ¿dónde viven? ¿en el cielo, en el infierno o en el purgatorio? Jesús en una discusión con los fariseos contestó la pregunta en Lc. 16:22 donde mencionó que el mendigo Lázaro fue llevado por los ángeles al seno de Abraham, es decir, a un lugar de privilegio junto al Padre de la fe, lo cual nos alude a un lugar de disfrute o a una mesa. En otra ocasión Jesús mencionó que gente de todo el mundo vendría y se sentaría junto a Abraham, Isaac y Jacob en el reino de Dios (Mt. 8:11), así que este es el mismo paraíso al cual Jesús llevó al rico y es el mismo tercer cielo al que fue Pablo (Lc. 23:43, 2 Co. 12:4). Pregunto ¿por qué si existiera el purgatorio no fue allí ni Abraham, ni Isaac, ni Jacob, ni Lázaro, ni el malhechor que murió al lado de Jesús, ni Pablo sino se fueron directamente a la presencia de Dios en el mismo día?

Otro lugar del cual se habla en el Nuevo Testamento es el lugar de sufrimiento para los impíos llamado Hades y el Gehena (Infierno). Hades es la traducción griega del hebreo Seol que denominaba en ocasiones a la tumba pero en otras al lugar de castigo de los malos. En la historia del rico y Lázaro (Lc. 16:24) dice que el Hades es un lugar de sufrimiento y sin oportunidad de salida. Por otra parte el Gehena (infierno) es un lugar de castigo con fuego que no se apaga y el gusano no muere (Mr. 9:43-50). El rico pidió que Lázaro fuera a avisar a sus hermanos para que no fuesen ahí. Abraham dijo que no se convencerían ni que uno se levantara de los muertos pero que tenían la ley de Moisés y a los profetas a los que debían oír y obedecer (Lc. 16:26-31). ¿Por qué si el rico no cometió un pecado mortal (según lo entiende la Iglesia católica) fue al Hades y no al purgatorio donde pudo haber sido salvo porque era “hombre de fe”? De nuevo el testimonio más seguro que tenemos en cuanto al más allá y a cómo salvarnos de él lo tenemos en la Palabra.

Antes de continuar debemos citar el catecismo de la iglesia católica de 1054 que establece que “Los que mueren en la gracia y la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su salvación eterna, sufren una purificación después de su muerte a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en el gozo de Dios”. El concilio Vaticano II (1962-1965) dice que no se trata de un lugar sino una condición de vida, confundiéndolo con la santificación, y dicen que es un estado, ¿mental? ¿espiritual? ¿en la nada?. También dicen que deben ser ofrecidos por ellos oraciones de sufragios, misas, limosnas, penitencias, e indulgencias.

¿Da cuenta el Antiguo Testamento sobre el purgatorio?

Hay por lo menos tres pasajes que se han usado para hablar del purgatorio, los primeros dos los descartaremos por mala interpretación el tercero lo examinaremos con más detalle.

  1. Dn 12:10 “Muchos serán purificados, emblanquecidos y refinados; los impíos procederán impíamente,…” Este pasaje nos habla de una gran tribulación que vendrá en los últimos tiempos (Dn. 12:9) que llevará al pueblo de Israel a una purificación espiritual, no hace alusión a una purificación después de muertos, sino a 3 años y medio de persecusión religiosa (Dn. 12:7).
  2. Za. 13:9 “A este tercio lo meteré en el fuego, lo fundiré como se funde la plata, lo probaré como se prueba el oro…” Esto nos habla de un juicio que vendrá sobre la nación judía en que las dos terceras partes serán eliminadas (Za. 13:8) y la otra tercera será probada.
  3. 2 Macabeos 12:45″Pero, como tenía en cuenta que a los que morían piadosamente los aguardaba una gran recompensa, su intención era santa y piadosa. Por esto hizo ofrecer ese sacrificio por los muertos, para que Dios les perdonara su pecado.”

¿Es 2 Macabeos un libro canónico? El canon (lista de libros inspirados) judío y protestante difieren del católico en cuanto a la inclusión de los libros apócrifos o deuterocanónicos que incluye 2 Macabeos. La versión LXX o septuaginta (canon alejandrino) es una traducción del canon hebreo al griego más los libros deuterocanónicos que incluyen libros escritos entre el II y el I a.C. (entre ellos 2 Ma. escrito en el siglo I a.C.).  En Lucas 24:44 Jesús mencionó el canon que el aceptaba e incluía la ley (pentateuco o Toráh), los profetas (libros escritos por los profetas que incluían a los históricos, Neviim) y los salmos (los escritos, Ketuvin), este es el canon hebreo. Más adelante los judíos de Palestina hicieron un concilio en Jamnia en el año 95 d.C. en que ratificaban su aceptación de los 39 libros del A.T. solamente.

En el 382 d.C. Jerónimo tradujo la Biblia al latín, dando origen a la Vulgata que incluyó 7 libros deuterocanónicos y rechazó 5, quedando con 46 libros en el A.T., y luego fue reconocida como la Biblia oficial de la iglesia católica pese a que Jerónimo dijera en su prólogo:

Como la Iglesia lee los libros de Judit y Tobit y Macabeos, pero no los recibe entre las Escrituras canónicas, así también lee Sabiduría y Eclesiástico para la edificación del pueblo, no como autoridad para la confirmación de la doctrina.

Rufino de Aquilea escritor y exégeta (345-411), contemporéneo de Jerónimo dijo:

“Pero debiera saberse que hay también otros libros que nuestros padres no llaman canónicos, sino eclesiásticos, es decir, Sabiduría,… Eclesiástico… A la misma clase pertenecen el libro de Tobit, y el libro de Judit, y los libros de los Macabeos… todos los cuales se han leído en las Iglesias, pero no se apela a ellos para la confirmación de la doctrina. A los otros escritos les han llamado «apócrifos»;. Estos no han admitido que se lean en las Iglesias.”

El Señor y los apóstoles usaron la septuaginta pero nunca basaron doctrina de los libros apócrifos ni hicieron citas directas de ellos, aunque sí se nota que no desconocían la historia narrada en 2 Macabeos como se ve en su alusión a él en Heb 11:35 “… mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección.”
que alude a 2 Ma. 7:1- 42 donde se relata la muerte de los siete hermanos y su madre que prefirieron morir esperando la resurrección. 2 Macabeos tiene utilidad para conocer la historia israelita aunque contiene ciertos errores históricos y geográficos.
Otras consideraciones para que un libro sea considerado canónico en el A.T. es que haya sido escrito por un profeta. Los libros de Macabeos, sin embargo, reconocen que la voz profética se ha apartado de Israel en el momento en que fueron escritos, 1Ma_9:27  “Fue un tiempo de grandes sufrimientos para Israel, como no se había visto desde que desaparecieron los profetas.” (Cf. 1 Ma. 4:46, 14:41). Por tanto, si ellos escribieron sobre dar sacrificios por los muertos carece de autoridad profética, más bien como libro histórico solo pone de patente la creencia de Judas y las opiniones del escritor.
Otra característica de canonicidad es que deben tener una doctrina acorde con el resto de las Escrituras. La fe en la resurrección que exhibe 2 Macabeos es apoyada en Heb. 11:35 pero no así la doctrina de orar por los muertos cosa que nunca vemos que haya sido hecha por Cristo ni por los apóstoles ni por los antiguos profetas ni una sola vez. Sí se ve en el Antiguo Testamento la oración para que Dios perdone al pueblo por los pecados de otros, pero no por muertos. Según nos dice 2 Ma. 12:38-45 los soldados hallaron muertos a otros de los soldados de Judas macabeo que tenían en sus ropas ídolos que Dios había ordenado destruir (Dt. 7:25,26) y mandó ofrecer sacrificios por ellos para que Dios les perdonara su pecado y no los castigasen ni ellos ni a los muertos. Sin embargo, en el Nuevo Testamento nos dice que el único que puede hacer expiación es Jesús y ya no son necesarios más sacrificios: Heb 9:26 “… pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.”, además Heb 7:25 “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.”
Ahora, ¿qué sucede con la persona que cree en Dios pero peca y sin haberse confesado muere? Heb 9:27 nos dice “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,” esto implica que al morir experimentamos un juicio inmediato que nos remite al cielo o al infierno, Jn. 3:16,18 dice que tenemos vida eterna al creer pero ya somos condenados si no creemos, Ro. 5:1 dice que somos justificados por la fe y tenemos paz con Dios, mientras que Ro. 8:1 dice que no hay condenación para los que están en Cristo. Pero, ¿por ello no deberíamos preocuparnos por los pecados cometidos? no, porque también habrá un juicio final en que se juzgaran las obras y se darán grados de castigo y recompensa. Para ver el contraste entre el juicio inmediato y el juicio final leamos 2Co 5:8-10:
pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor. Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
Pablo confía que al morir estará con el Señor, como también asevera en Fil. 1:23 (por cierto, no menciona que irá al purgatorio), luego dice que se tendrá que presentar a dar cuentas por lo hecho en vida para recibir recompensa o perdida (de esto explicaremos más cuando expliquemos 1 Co. 3). Aquí no dice Pablo que las oraciones de las personas harán que lo hecho en vida se borre ante Dios, si no ¿para qué se tendría que esforzar Pablo en vivir en santidad?, más bien hubiera recomendado oren por mí al morir…
Por tanto, ¿qué podemos decir de 2 Ma. 12:45? Que Cristo es la propiciación de los pecados y que nada podemos hacer para cambiar la eternidad de una persona ni tampoco el grado de recompensas o perdidas que tengan en el día del juicio. 2 Ma. 12:45, dice que la intención de Judas era buena pero solo eso. Puesto que Cristo y buena parte de los primeros cristianos no tomaron como canónico este libro, y puesto que no fue escrito con la autoridad profética y contiene dificultades doctrinales considero que este libro no debe ser considerado como evidencia en este tema, y por tanto, el A.T. no lo enseña.

En la próxima entrega abordaremos los pasajes del N. T. que parecen señalar a la existencia del purgatorio.