El desarrollo del dogma del purgatorio es tumultuoso, lleno de supersticiones y fraudes (como el de la supuesta entrada al purgatorio de San Patricio, s. XII), y de abusos eclesiásticos por la venta de indulgencias que llevaron a la reforma protestante (s. XVI), pero lo que es más terrible es que está respaldada en interpretaciones aventuradas e inciertas de pasajes de la Biblia.

En el estudio anterior vimos que si queremos determinar la verdad sobre el purgatorio debemos atenernos a una correcta interpretación  de los pasajes de la Biblia y mostramos que en el A.T. no hay apoyo para esta doctrina, ahora examinaremos los textos que se han dado como prueba en el N.T.

1. Lucas 12:58-59: “Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y este te ponga en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo»”.

El pasaje al igual que el de Mateo 5:21-26 es una explicación que Jesús hace  del mandamiento de “No matar” y quien lo hiciera era culpable de juicio (Mt. 5:21). A qué juicio hacía referencia conforme a la ley que estaba citando? Al juicio de los jueces y el sanedrín (Dt. 16:18), en Éx. 21:12 dice que quien cometía asesinato debía ser muerto por el juicio de este concilio.  Jesús agregó “pero yo os digo” que por enojarse sería culpable de juicio, que por insultar a alguien lo juzgaría la junta suprema (sanedrín), y por injuriar a alguien estaba expuesto al infierno (Gehena). Por tanto el Señor enseña que debe reconciliarse con la persona para presentar su ofrenda (Mt. 5:23,24) y halla perdón ante él, pero luego pasa a decir que debe arreglarse para que no vaya a juicio y luego tenga que ir a la cárcel. Esta cárcel es un lugar fuera de esta tierra llamado purgatorio? Creo que no porque Jesús habló de dos lugares a los que estabamos expuestos, el primero es el juicio civil aquí en la tierra y el segundo al infierno, no mencionó un tercero. Lucas 12:58-59 no es una parábola porque empieza con un “cuando vas… procura”, tampoco es una alegoría en cuyo caso cada elemento debería dársele el significado pertinente, es una recomendación o exhortación literal, puesto que la ley civil de Israel aún estaba en función.

2. A veces se cita el pasaje “Nada manchado entrará en ella (a la Nueva Jerusalén)” (Ap. 21: 27).

Esto hace pensar que las personas que salimos de la tierra con manchas de pecados veniales no confesados, no entraremos al cielo si no pasamos por un proceso de purificación (purgatorio) pero citando completo Apo 21:27 dice “No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.” la pregunta es ?quiénes están inscritos en este libro? Vemos citado por primera vez este libro en Éxodo 32:32,33 donde Moisés le pide que le quite de su libro, Dios le dice que quitará de su libro a quien peque contra él. Antiguamente, como en este tiempo, se escribían los nombres de los ciudadanos vivos de un país o ciudad. Jesús dijo que quienes creen en él tienen vida eterna y no se perderán (Jn. 3:16), ni serán condenados (Jn. 5:24), por tanto, ellos son inscritos en el libro.

Pero eso no es todo sino que Apocalipsis dice quienes entrarán Apo 22:14 Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. Y si alguien pregunta como se lavan las ropas? en el purgatorio? La respuesta está en Ap. 7:9-17. Juan vio en visión a una multitud con vestiduras blancas, pero quiénes eran y cómo tenían vestiduras blancas? Apo 7:14 … Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Esto sucede en el purgatorio? No, sucede en vida, Juan mismo dijo Apo 1:5 “y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,”, notemos que dice “nos lavó”, no “nos lavará”. La sangre recuerda que el ángel de la muerte no tocó a los primogénitos en la pascua (Éxodo 12), no porque fueran perfectos sino porque estaban cubiertos debidamente con la sangre por la expiación del cordero.

3. Mateo 18:21-35 relata la parábola del funcionario que no quiso perdonar termina diciendo, “Y tanto se enojó el señor, que lo puso en manos de los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará mi Padre Celestial con ustedes, a no ser que cada uno perdone de corazón a su hermano»”(Mateo 18:34-35).

Parece decir que Dios meterá a la cárcel del purgatorio a las personas que no perdonan, pero cualquiera que lea un libro de hermeneutica (ciencia y arte de interpretación de la Biblia) sabe que las parábolas son una comparación o símil, de hecho Mt. 18:21 dice “el reino de los cielos es semejante a…”, no dice que sean iguales. Cuando Jesús contaba una parábola no todos los elementos de ella tenían un significado oculto, puede obervarse esto en la parábola del trigo y la cizaña y la interpretación que Jesús mismo le dio, porque a algunas cosas le dio énfasis y a otras las ignoró, estas partes ignoradas son solo partes incidentales de la parábola, necesaria para la buena presentación del relato. Jesús estaba comparando a Dios en su trato con nosotros con lo que podía hacer un rey de su tiempo con sus funcionarios. La parábola no quiere poner de relieve cómo le pagamos una deuda enorme al Señor (10 mil talentos) sino lo mezquino de no perdonar a quienes nos deben poco (100 denarios).

Si se tratara de encontrar un significado a todo ¿qué significa que en Mat 18:25 el rey ordenó venderle a él y a su familia y a sus pertenencias para pagar la deuda?, lo único que desea enfatizar es que si Dios no nos perdona enfrentaremos su juicio, la pérdida de nuestra alma, ¿Qué significa la cárcel a la que el funcionario malo metió a su deudor de 100 denarios(Mt. 18:30) hasta que le pagase la deuda? simplemente significa que no lo perdonó, no que lo haya metido a un purgatorio personal, ¿quiénes serían los consiervos que acusaron al mal funcionario (Mt. 18:31)? simplemente que Dios ve todo lo que hacemos y no que una persona o ángel nos acuse con él. Lo que quería enfatizar el Señor es que Dios nos perdona por su misericordia pero si nosotros no perdonamos a los demás él no nos perdonará porque nuestro deber es tener misericordia. Jesús ya había dicho que pasaría con quien no perdona Mat 6:14,15 “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.”

4. “Dios perdonará incluso a aquel que diga algo contra el Hijo del hombre; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no lo perdonará ni en el mundo presente, ni en el venidero” Mateo 12:32.

Pareciera indicar que sí habrá un  mundo donde hay posibilidad de perdón. Pero, en primer lugar, la negación del perdón en el siglo venidero no implica que sí haya perdón en ese tiempo sino que quiere decir el Señor que jamás le será perdonado. El apoyo de esto es que en sus pasajes paralelos dice Mar 3:29 “pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno.”, Lucas solo dice Luc 12:10 “… al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado.”

En segundo lugar el mundo o siglo venidero no se refiere al purgatorio sino la venida del reino de Dios en la segunda venida de Cristo, no se refiere a lo que le sucede al morir. Evidencia de esto lo tenemos que el presente siglo se termina cuando venga Cristo y se lleve a cabo la siega (Mt. 13:19-40,49), es decir el juicio final. Lo referente a cómo será este juicio lo encontramos en Apocalipsis y nunca nos dice que habrá perdón para las personas en ese siglo sino “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.” Ap. 20:15.

5. 1Co 3:12-15 “Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.”

¿Se refiere este pasaje al purgatorio? Al ver el contexto Pablo nos habla respecto al trabajo de edificación de la iglesia. El puso el fundamento que es Cristo (1 Co. 3:10,11), pero menciona que otros construyen encima usando materiales que no serán descubiertos sino hasta que llegue el día del juicio, pues no todo lo que brilla es oro, note de nuevo que esto no sucede al morir y por tanto no puede tratarse del purgatorio. Luego Pablo menciona que la prueba será con fuego sobre la obra de cada uno o  el tipo de trabajo, no dice sobre la persona misma porque luego menciona “si la obra permaneciere”, es decir, si no fuese heno, hojarasca o madera sino oro, plata o piedras preciosas recibirá recompensa (la persona). Luego dice que si la obra se quema, la persona sufrirá perdida, ¿perdida de qué? de recompensa. Finalmente dice “él mismo será salvo, aunque así como por fuego”, esto es debido a que la salvación depende de Cristo quien Pablo dice que es el fundamento, lo que está en cuestión son las obras de sobre edificación. Si alguien pierde recompensas será salvo pero saldrá como quien escapa del fuego, sin nada porque todo se le ha quemado. Por tanto, este pasaje nada tiene que ver con el purgatorio. Lo mismo que enseña este pasaje pudimos verlo en el de 2 Corintios 5:8-10 que comentamos en la entrada anterior.

 Conclusión
 En definitiva la doctrina del purgatorio y del perdón en el más allá está sostenida sobre una base muy débil al examinarla en su contexto bíblico. Por lo contrario hemos podido ver que el Nuevo Testamento nos enseña que aquellos que mueren en Cristo son cubiertos con su sangre y son salvos y pasaran de inmediato a la presencia de Dios. Las obras y los pecados del creyente serán, no obstante juzgados y recompensados pero hasta el día del juicio final.