No hay mejor forma de aprender algún valor que el de ver un ejemplo vivo, ni siquiera la teoría o las reprimendas ayudan tanto. Cuando Dios dio sus leyes esperaba que su pueblo las cumpliera pero desde temprano se vio la desobediencia de su pueblo. En este pasaje Dios como maestro les muestra a su pueblo como sí se puede obedecer…

Un día Dios le dijo al profeta Jeremías,- ve a la comunidad de los recabitas (hijos de Recab) y llevalos a una camara del templo y ofréceles vino.- Jeremías fue a buscar a Jaazanías, a sus hermanos y a sus hijos y los llevó a una cámara del templo. En ella había colocado copas y tazas y les dijo – tomen un poco de vino-.

Jer 35:6-8 Mas ellos dijeron: No beberemos vino; porque Jonadab hijo de Recab nuestro padre nos ordenó diciendo: No beberéis jamás vino vosotros ni vuestros hijos; ni edificaréis casa, ni sembraréis sementera, ni plantaréis viña, ni la retendréis; sino que moraréis en tiendas todos vuestros días, para que viváis muchos días sobre la faz de la tierra donde vosotros habitáis. Y nosotros hemos obedecido a la voz de nuestro padre Jonadab hijo de Recab en todas las cosas que nos mandó, de no beber vino en todos nuestros días, ni nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos ni nuestras hijas; (negritas mías)

¡Qué firmeza y convicción de estas personas que no se desviaron ni un poquito del mandamiento de su antepasado! aunque el profeta, un hombre de respeto les ofreció vino ellos tenían por más alto valor el honrar a Jonadab. La obediencia significa que llevaremos a cabo lo que Dios nos pide aunque pase el tiempo y aunque nos sintamos presionados por otros a no hacerlo. Pero lo que más me sorprende es que no era uno solo con esta convicción sino toda la familia. Este era un tiempo donde medio mundo tomaba vino, edificaba casas, plantaba semillas o tenían viñedos pero para ellos era más importante seguir este lineamiento que quedar bien con la sociedad o hacer lo políticamente correcto. Parecía gente rara que hacían cosas innecesarias, cuando ya su padre ni los estaba viendo y sin embargo Dios si los vió en semejante actitud de honra y los tomó como ejemplo.

Entonces Dios le dijo a Jeremías – ve y dile a mi pueblo: aprendan la lección y obedezcanme, los hijos de Recab siguen obedeciendo a la orden que su padre les dió, así quiero que obedezcan mis mandamientos, pero ustedes no me obedecen aunque les he hablado desde temprano y sin cesar.-

Lo que la obediencia significa entonces es tomar la Palabra y los mandamientos del Señor y darles tal importancia en nuestra vida que aunque pase el tiempo, aunque no le parezca a la sociedad y aunque otras personas nos presionen a desobedecer nosotros por honrar la voz de nuestro Padre no haremos aquello que nos prohibió y sí haremos lo que nos mandó. La obediencia es la mejor forma de honrar a nuestro Padre celestial y demostrar que le somos leales y respetuosos.

Dios, a diferencia de Jonadab quien solo les dio una sola vez su orden, se comunicó con su pueblo no una sino muchísimas veces para darles a conocer su voluntad, desde temprano en los albores de la nación y sin cesar enviando a uno y a otro profeta a llamarles a la obediencia pero ellos hicieron lo contrario.

¿Qué pasa cuando un hijo desobedece? viene la disciplina. Dios le dijo a Israel que les castigaría porque “les hablé, y no oyeron; los llamé, y no han respondido.”

¿Qué pasa cuando Dios ve a gente obediente? las honra y las recompensa. A los hijos de Recab les dijo:  “Por cuanto obedecisteis al mandamiento de Jonadab vuestro padre, y guardasteis todos sus mandamientos, e hicisteis conforme a todas las cosas que os mandó; por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No faltará de Jonadab hijo de Recab un varón que esté en mi presencia todos los días.” Lo único que hace Dios es confirmar que aquellos que honran a sus padres le honran a él y seguramente les vendrán bendiciones.

Dicen que nada cuesta más que obedecer. No sé por qué. Muchos llegan a pensar que obedecer es imposible, sin embargo, Dios nos ha dado el ejemplo de su Hijo, quien siendo en forma de Dios obedeció hasta el final. Con su ayuda podemos ser obedientes pues no existe cosa más contradictoria que un cristiano desobediente.