Dios le mandó a Jeremías escribir en un rollo de libro (cuero o papiro) todas las profecías que hasta el momento le había dicho (Jer. 36:4) y éste dictó sus palabras al escriba Baruc. Este es el origen primordial de este libro que ahora forma parte de los escritos proféticos de la Biblia. Las razones de esta orden eran que (Jer. 36:5,6):

  1. El profeta se hallaba en peligro y necesitaba un medio de comunicación efectivo para su tiempo y para las generaciones posteriores.
  2. Las palabras escritas podrían ser más accesible a mayor número de personas.
  3. Podrían ser leídas a los oídos del pueblo por otras personas. A falta del profeta sus palabras permanecerían a través de portavoces fieles del mensaje.
  4. Podrían ser leídas repetidamente sin que perdieran el sentido o fueran distorsionadas como el testimonio oral, etc…

Baruc el escribano de Jeremías fue y le leyó a la gente las profecías en la casa del Señor. La noticia de esto llegó a los oídos de los príncipes o funcionarios de Judá y estos mandaron a buscar a Baruc para que les leyese el contenido. Al escuchar las palabras el temor cayó sobre ellos y le pidieron a Baruc que se escondiese. Luego hicieron llegar el escrito al rey Joacim y leyeron de él unas cuantas líneas. El rey lo rasgó con un cortaplumas y lo arrojó al fuego hasta que se quemó, pues era invierno y se estaba calentando en su casa de invierno.

El contenido de este libro tiene un poder tan grande para cambiar a la humanidad que muchos temen que sea difundido y conocido y al igual que Joacim buscan destruirlo o limitarlo. Joacim pensó en acabar con el libro y con los escritores pero Dios los protegió. La palabra de advertencia de parte de Dios buscaba hacer que el pueblo se arrepintiera pero en vez de eso el rey reaccionó con ira y desprecio, es por ello que Dios dijo que del mismo modo que él arrojó su libro él sería arrojado al calor del día y al hielo de la noche y caería en mano de los babilonios (Jer. 36:39-31). La razón del desprecio del rey por estas palabras eran porque tenía implicaciones políticas y económicas que él no estaba dispuesto a aceptar.

Vino la palabra al profeta de nuevo de parte del Señor quien le dijo que tomara de nuevo otro rollo y escribiera las mismas palabras y añadiese otras. Esto en un tiempo en el que no existían las copiadoras o los medios electrónicos de almacenamiento para resguardar la información. Dios no dejaría que su palabra dejase de llegar a los oídos de su pueblo por los caprichos de un rey malvado, su palabra no sería confinada al olvido.

La Biblia a través de los tiempos ha experimentado el desprecio de los poderosos y las críticas y la ridiculización de los incrédulos pero ha permanecido intacta en medio de la persecusión, para muestra de ello algunos ejemplos:

  • Antíoco IV epífanes, rey seleúcida, ordenó quemar todos los rollos de la Ley en el 168 a.C., pese a ello el Antiguo Testamento permaneció intacto hasta el tiempo de Cristo y se le añadieron los 27 libros del Nuevo Testamento.
  • El emperador romano Diocleciano en el 303 ordenó destruir los lugares de culto cristiano y quemar las Escrituras. Unas cuantas décadas después la Biblia experimentó una difusión más amplia en el imperio romano.
  • En los tiempos de la Reforma protestante la llamada Santa Inquisición persiguió a todos aquellos que negaran la fe católica y confiscaron y quemaron las copias de la Biblia que poseyeran.
  • El filósofo francés Voltaire dijo “Después de mi muerte, la Biblia pasará a la historia y nadie la volverá a publicar”, sin embargo hoy en día una de las imprentas más grandes de la Biblia en Europa se encuentra en la misma casa de Voltaire.
  • En el siglo XX la Biblia fue un libro prohibido y quemado en los países comunistas como China y URSS, la razón es que según el marxismo la Biblia como libro religioso propagaba ideas que entorpecían a las masas y los esclavizaban a un sistema económico. Hoy en día sin embargo China diariamente experimenta la conversión de cientos y miles de personas y la Biblia es uno de los libros más vendidos en este país.

Tal y como Dios anunció el reino de Joacim quedó truncado pues fue llevado a Babilonia en 596 a.C. pero la palabra del profeta Jeremías permanece hasta el tiempo actual. Los reinos de los hombres han desaparecido pero la Palabra no ha dejado de ser. Jesús dijo en Luc 21:33 “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”

Pese al ataque brutal que la Biblia y su mensaje ha tenido a lo largo de la historia no ha desaparecido sino que año con año es el libro con más impresiones y el más grande best seller de la historia. Dios ha resguardado este libro para que hoy llegue a nuestras manos ya sea a través del medio impreso o a través de los electrónicos lo cual deberíamos valorar mucho y agradecer, no obstante, el asunto más importante es ¿se está leyendo como debería? ¿está llegando su mensaje a nuestros oídos y corazones? ¿la estamos creyendo?