Hablar de un verdadero Dios les parece a algunos algo chocante porque vivimos en la era del pluralismo religioso en el que se considera de igual valor un dios que otro. No obstante, las tres religiones monosteístas del mundo; judaísmo, islamismo y cristianismo; afirman la existencia de un único Dios y rechazan la existencia y la adoración a otros dioses. Hubo una época, sin embargo, en que el politeísmo era parte normal de la creencia de la gente: los egipcios, los babilonios, los fenicios, los romanos, los aztecas, los mayas, los incas, etc… La idolatría del viejo continente empezó a ceder terreno a partir del siglo IV gracias al testimonio fiel de los cristianos quienes pese a la persecusión nunca negaron su fe. En América, sin embargo, estas prácticas sobrevivieron hasta el siglo XVI ante lo que podemos denominar una evangelización impositiva de los católicos. Quizá por ello el resentimiento de algunos hacia lo que se podría considerar un abuso religioso.

Muchos creen que los cristianos no deberían ir a evangelizar a los pueblos remotos porque eso es quitarle las creencias que tienen y por sí mismo es abusivo sin considerar si sus creencias y sus dioses son verdaderos y si les traen verdadera paz y libertad. Hace algunos meses salió un reportaje de la BBC del misionero estadounidense Jim Elliot que viajó a una etnia de sudamérica metido en la selva amazónica y fue matado junto con otro par de  compañeros junto a un río. La gente criticaba a los misioneros de querer imponerles su religión y decían que se lo merecían por destruir su cultura, lo que la gente no veía es que en dichas aldeas había una guerra continua entre las tribus que mantenía sus vidas hundidas en la venganza y el derramamiento de sangre, y que mucha gente moría por enfermedades que podían curarse con una vacuna. Sin duda que hay formas muy malas de evangelismo que Dios no avala como el uso de la fuerza y de las armas, ni el abuso institucional y el despojo de los pueblos, ni el sincretismo religioso, ni la violación de los derechos y el imponer nuestra cultura, etc.

El primer mandamiento que Dios dió, no tendrás dioses ajenos ante mí (Ex. 20:3), demanda una relación exclusiva del pueblo que él salvó contra la práctica idolátrica de los pueblos de la época. Salían de un país lleno de ídolos (Egipto) e iban a un territorio de gente que tenía muchos ídolos (Canaán) y Dios no quería que ellos volvieran a lo mismo, ni copiaran estas prácticas sino que permaneciesen en una correcta relación con el Dios verdadero. ¿Cómo sabemos que Dios (Jehová) es el único y verdadero Dios? Ellos lo supieron porque los sacó de Egipto con poder trayendo diez plagas y haciendo ver con claridad la superioridad de los dioses egipcios, y dándoles agua y comida en el desierto. El mandamiento no fue dado por una persona que los quería controlar, ni tampoco fue la idea novedosa de un místico, sino que Dios salió a su encuentro y se les reveló, se les mostró y ellos reconocieron que no podía haber uno más que él. Este fue el comienzo apenas porque Dios fue mostrando su poder y la inutilidad de los dioses.

Pablo dice 1 Co 8:4 “… sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios.” Esto era parte de la enseñanza más elemental de los judíos y de los cristianos, pero no solo consiste en un dogma sino en una realidad. Para quien cree en el ídolo le pareciera que tiene existencia, le hace sentir que le oye y que le responde, Pablo dice que no es nada, y no es nada más que una representación de la imaginación humana. Pablo reconoce que la gente en el mundo tiene dioses y señores 1Co 8:5 “Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores),” Para su época eran Atenas, Afrodita, era Júpiter, Mercurio, era el mismo emperador quien se decía Kurios (Señor). 1Co 8:6 “para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.”

Los dioses eran seres con características personales con cierto poder y jurisdicción dentro de un ámbito limitado. Jehová Dios (Yahwe), en cambio, es Dios sobre todo el universo. Una de las características de quien adoraba ídolos es que siempre podía tener cabida para uno más. Los griegos de Atenas llegaron al grado de tener un altar al Dios no conocido porque no querían ofender a ningún dios aunque no lo conocieran (Hch. 17:23). Eran, lo que se dice, muy tolerantes. En el fondo pensaban que entre más divinidades pudieran satisfacer mayores serían sus beneficios.  La fe en un único y verdadero Dios es tachado de intolerancia en el tiempo moderno pero aún así Jesús es el único que puede aseverar “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn. 14:6). Cosa que no hace Buda, ni Mahoma, ni ningún representante de alguna religión.

En su discurso a los atenienses, los intelectuales más grandes de la época, Pablo nos muestra una forma mejor para evangelizar a la gente que está en idolatría.

  • Presentó un razonamiento (Hch. 17:24-29): Mostró como es Dios y cómo se supone que tenía que ser. Si él es Dios de todo no necesita templos y nos hizo a su imagen, y si él nos hizo a nosotros él no puede tener forma de oro o plata. Para ello apela a sus propios poetas y pensadores.
  • Invita a las personas a arrepentirse de esta ignorancia y confiar en Jesús (Hch. 17:30,31). Pablo dice que Dios levantó a Jesús de los muertos. Si esto es verdadero significa que él será el juez del mundo y si esto es cierto debemos venir a él y al Padre y abandonar toda forma de idolatría.

El resultado fue el rechazo de algunos, la burla de otros y la fe de unos pocos.

En otra ocasión en su paso por Listra y Derbe (Hch. 14) Pablo y Bernabé sanaron a un paralítico. La gente se lanzó sobre ellos para ofrecerles sacrificios pensando que eran el Dios Jupiter y Mercurio. Los milagros no son suficientes para hacer entender a la gente que ya tiene un esquema de pensamiento. Pablo les respondió:

  • Somos hombres y venimos a decirles que se conviertan de estas vanidades al Dios vivo que hizo el universo (Hch. 14:15)
  • Pablo les explicó que en el tiempo pasado Dios les dejó ir en sus caminos, adorar a sus dioses, pero no les dejó sin testimonio pues les envió lluvias, sustento y alegría (Hch. 14:17).

El resultado es que aún con esto no pudieron impedir que le presentaran un sacrificio, aunque luego los apedrearon por la persuasión de judíos (Hch. 14:19)…

¿Qué aprendemos de Pablo? su uso de la revelación natural para convencer a las personas, nos referimos a la creación del mundo, a la providencia, a la historia (de una sola carne descendemos), fuimos hechos a su imagen,…, los conocimientos que compartimos con la humanidad.

¿Podemos considerar estas predicaciones intolerantes? No lo creo, Pablo lo hizo con respeto, con razonamientos lógicos y con sensibilidad. Pablo respetó la decisión de ellos y al final habían varios que lo rechazaban y continuaban con sus creencias y algunos que sí creían y se salvaban . Un verdadero hombre de fe no es quien mata a otro por su fe sino quien está dispuesto a morir por ella. Los cristianos durante las persecusiones en el siglo segundo eran acusados de ateos porque rechazaban a los dioses paganos y adoraban a un único Dios invisible y no temían morir por sus convicciones.

Vivimos en tiempos donde el secularismo, el ateísmo y el relativismo han cerrado la puerta al cristianismo por tacharnos de intolerantes, sin embargo, no podemos callar la verdad y mantenerla bajo el almud sino que debemos cumplir nuestra encomienda de la mejor forma posible con humildad, amor y paciencia.

1 Pe 3:15,16 “… Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con gentileza y respeto, manteniendo la conciencia limpia,…”