Mateo 1:1-16: A partir de la deportación los judíos le dieron mucha importancia a las genealogías para demostrar su ascendencia con el fin de mantener la pureza de la raza a fin de que cumplieran el propósito de su llamado. En esta genealogía Mateo muestra que Jesús desciende de Abraham y de David. A Abraham se le dijo que en su simiente serían benditas las familias de la tierra (Gn. 12:3) y a David Dios le prometió que su descendencia heredaría el trono para siempre (2 S. 7:16). La descendencia de David perdió el trono y fueron a la deportación por 70 años, al venir Zorobabel fue elevado al trono, pero luego de la lucha macabea y la llegada de los romanos el reino pasó a manos de Herodes el grande que era idumeo. Jacob profetizó antes de morir (aproximadamente 1800 a.C.) Gén 49:10 Nadie le quitará el poder a Judá ni el cetro que tiene en las manos, hasta que venga el dueño del cetro, a quien los pueblos obedecerán. En estas circunstancias para que se cumpliera esta profecía era necesario que naciera el Mesías.
  Jesús no fue hijo físico de José, sin embargo, sí lo fue en términos legales. Esta genealogía es diferente a la de Lucas 3 porque es la genealogía de Jesús por parte de Mateo y la última por parte de María.
  Mateo organiza la ascendencia de Jesús en grupos de 14 para mostrar que de alguna manera Dios ha estado obrando de forma perfecta en el tiempo. De Abraham a David 14, de David a la deportación 14 y de la deportación a Jesús 14.
Es interesante que las mujeres mencionadas por Mateo tengan algún antecedente no muy bueno: Tamar tuvo a su hijo con Jacob su suegro, Rahab era ramera y cananea, Rut era moabita (extranjera), Betsabé (la esposa de Urías) había cometido adulterio con David. Todas ellas sin embargo, quedan como testimonio de que Dios puede redimir la descendencia de la mujer y puede darle cabida en su pueblo.
Para una discusión más profunda en las diferencias entre las genealogías de Mateo 1 y Lucas 3 puede leer el artículo 101 aparentes contradicciones de la Biblia (parte 2: Nuevo Testamento) en sus primeras preguntas.
El mesías tenía que venir de la tribu de Judá y también debería ser descendiente de David y esto es cumplido en Jesús por lo cual esta es la primera evidencia de su mesianismo.