Mt. 2:1-12 Mateo es el único que relata esta historia. Estos magos (magoi) provenientes de Persia pertenecían a una casta sacerdotal que estudiaba las diferentes ramas del conocimiento entonces conocido, incluyendo la astronomía mezclada con astrología, ciencias naturales, medicina, pero también artes mágicas. Es lo que hoy podríamos llamar científicos. Mediante la observación de las conjunciones de algunos planetas y a través del simbolismo que les deban a ellos se dieron cuenta que un rey iba a nacer en Israel así que por ello emprendieron un lejano viaje de oriente, posiblemente desde Arabia o Persia. Antes de que se pueda decir que no eran científicos en el sentido de la palabra moderna, lo cual es cierto no eran naturalistas a ultranza, debemos decir que eran personas abiertas a lo espiritual y dispuestas a comprobar si lo que le señalaban los astros era verdadero, no eran meros astrólogos baratos ni charlatanes, eran personas que eran científicos en el sentido que querían comprobar la teoría que tenían y estaban dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias en aceptar lo que los datos les daban. Personas versadas en diversos campos del saber, en este caso astrónomos con el conocimiento que se contaba en aquella época, y no era poca en verdad pues los persas y los babilonios tenían un conocimiento avanzado de este campo.
Otra característica importante de los magos es que tenían un respeto muy alto en sus territorios, por lo cual eran consultados en la búsqueda de aprobación de los nuevos reyes de aquel momento. Por eso, el hecho de que ellos hayan llegado al palacio de Herodes le ha de haber causado grande inquietud.
  Cuando llegaron a Jerusalén comenzaron a preguntar a la población considerando que quizá ellos ya se habían dado cuenta de este asombroso acontecimiento celestial y que sabían más al respecto. Lamentablemente el pueblo como el rey ignoraban esto y quedaron conmovidos ante semejante revelación, pero allí quedó su asombro pues no se dice que hallan seguido la ruta de los magos. Las personas lo dirigieron hasta el palacio de Herodes pensando que tal vez él sabría por ser el rey, pensando que quizá alguno de sus descendientes podría ser el Mesías. Herodes también es tomado por sorpresa y busca a los sabios escribas para que ellos les digan donde según las antiguas profecías habría que nacer el esperado rey. Los escribas les dijeron a los magos que el rey nacería en Belén conforme a lo que profetizó Miq 5:2 “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.” El entendimiento político de este acontecimiento hizo que Herodes se pusiera preocupado y les pidió que regresaran para supuestamente ir a adorarlo, pero lo que deseaba era la información para ir a eliminarlo de su camino. La profecía decía
Núm 24:17 …saldrá ESTRELLA de Jacob, y se levantará cetro de Israel, …
Existen varias pruebas científicas de esta “estrella” . En primer lugar se encuentra la teoría del famoso astrónomo y matemático Johannes Kepler quien observó el acercamiento de Jupiter y saturno en la constelación de piscis  en 1603 y a través de cálculos pudo demostrar que un suceso similar había sucedido en el año 7 a.C. Schnabel descifró en 1925 una tablilla neobabilónica que menciona este suceso.1
 Según el estudio la estrella (la conjunción de estos planetas) apareció tres veces en un periodo aproximado de 15 meses por lo que Jesús ya no era un recién nacido y esto explica por qué Herodes mandó matar a los niños menores de dos años.
 Dios mostró a las naciones el nacimiento de su hijo en las mismas estrellas. La búsqueda le llevó a las Escrituras pero a diferencia de los escribas que sí la conocían se movilizaron y fueron a la pequeña ciudad de Belén donde siglos antes había nacido David el más grande rey de Israel.
Los magos al llegar adoraron al bebé reconociendo su deidad. Le dieron como a un rey, incienso como a un sacerdote y mirra (bálsamo) ingrediente que se usaba en el aceite de la unción; presentes traídos con la certeza de la identidad de este pequeño. El propósito de su viaje había sido ser testigos de este gran acontecimiento que cambiaría la historia para siempre.
Mucha gente busca la sabiduría en los libros de ciencia, en matemáticas y filosofía, pero Dios ha dado señales en el mundo y en los cielos (Sal. 19:1,2), a puesto señales en el universo para ver si a tientas le buscan (Hch. 17:27) pero la Palabra es el lugar más adecuado para encontrar las respuestas más profundas e importantes para la salvación. Sobre todo, la enseñanza es que no nos quedemos con conocimientos sino salgamos en la búsqueda, conozcamos a Dios y adorémosle, no nos detengamos, preguntemos, investiguemos.
Hch 17:27 “para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.”
1. Para más información sobre la aparición de la estrella de Belén visite http://protestantedigital.com/internacional/22474/La_antigua_teoria_de_Kepler_sobre_la_estrella_de_Belen_avalada_por_la_arqueologia_y_la_astronomia