Hay mucha gente que independientemente que no llegue a una iglesia elevan oraciones continuamente a Dios y esto incluye a personas que pueden ser mentirosos, chismosos, adulteros, ladrones e incluso hasta asesinos. Esto es debido a que creemos que hay alguien allá arriba que nos puede oír y responder. Se dice que no es lo mismo oír que escuchar porque el primero hace referencia al acto de recibir la información solamente en nuestros oídos pero el otro a poner atención a lo que la persona nos dice. Algo semejante sucede con Dios. La Biblia afirma que Dios es omnisciente, es decir tiene un conocimiento absoluto y exhaustivo de todo incluyendo los pensamientos de todos los seres humanos (Sal. 139:11-17), por tanto, podemos deducir que Dios oye y sabe todo lo que las personas decimos independientemente si son buenas o no. La cuestión que discutimos, no obstante, es a quiénes atiende Dios y responde el Señor. El deseo de la persona que se acerca a él  es ser oído, Sal_61:1 “Oye, oh Dios, mi clamor; a mi oración atiende.

Cuenta la Escritura que cuando Jesús sanó al ciego de nacimiento los fariseos acusaron al Señor de ser un pecador (Jn. 9:24), sin embargo el ciego razonó:   Jua_9:31 “Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye.”  Por tanto, en términos generales podemos afirmar que Dios atiende a los justos y no a los pecadores, aunque claro tenemos que recordar que no existe persona perfecta en este mundo. El salmo 34 que habla sobre la bondad del Señor lo afirma diciendo Sal 34:15 Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.

Incluso cuando un creyente peca la comunicación con Dios puede estar interferida como cuando maltratamos a nuestras esposas o cuando pedimos para gastar en nuestros deleites:

1Pe 3:7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. Stg 4:3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

Juan afirma que para ser oído uno necesita pedir conforme a su voluntad, esto implica el conocimiento de ella 1Jn 5:14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

Ahora, ¿definitivamente Dios no oye a un pecador en ningún momento? No lo creo:

  • Puesto que Dios es bueno él da lluvias y hace alumbrar el sol tanto a justos como a injustos (Mt. 5:45). También leemos en los evangelios que Jesús sanó a muchas personas las cuales ni siquiera regresaron a darle gracias pero que les tuvo compasión (Lc. 17:11-19).
  • El pueblo de Israel clamó a Dios en Egipto y Dios los libró pero su corazón era rebelde. La razón de esta respuesta es que Dios era fiel a su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Luego los israelitas abandonaban a Dios y cuando volvían a tener dificultades por sus pecados de nuevo clamaban a Dios angustiados (Jue. 2:18,19)
  • Otra razón por la que Dios puede responder a un pecador es su gracia soberana (Exodo. 33:19).

Por tanto, la conclusión es que Dios ha establecido una relación para con los justos, para los que le temen y guardan sus mandamientos, no obstante en ocasiones oye la oración de los pecadores por su gran misericordia, por su gracia, por su soberanía y por su fidelidad. Lo triste es que aunque Dios les da lo que piden, su pecado reiterado hace que pueda venirles lo mismo o algo peor (Jn. 5:14). Es lamentable que los impíos solo busquen a Dios cuando están en dificultades y mayormente cuando ellos mismos se meten en estos problemas.

La buena noticia es que Dios oye a los pecadores cuando estos se arrepienten. El salmo 51 es una oración de un pecador que está arrepentido por el adulterio y el asesinato cometido. Su ruego es que Dios no lo eche de su presencia (Sal. 51:11), él quería entrar con confianza al trono de la gracia (Heb. 4:16). Luego afirma que los sacrificios que Dios no rechaza es cuando una persona viene a él contrito y humillado (Sal. 51:17). Por tanto, si una persona está preocupado porque tal vez Dios no lo oiga lo que debe hacer es arrepentirse para que la comunicación sea restablecida.