Hablar de un cambio de orientación sexual es considerado por muchos un ataque en contra de la naturaleza del individuo, una violencia contra sus “derechos sexuales”. Esto aunque hoy día no haya un concenso científico respecto a su origen. Las teorías van desde las explicaciones genéticas o cerebrales hasta aquellas que defienden que proviene del medio ambiente en la infancia o hasta la imitación, por tanto, ya de entrada es incorrecto afirmar dogmáticamente como se hace en los medios desde el punto de vista científico que el homosexual nace así.

Pero yendo más allá cuando hablamos de lo que es natural para el ser humano tenemos que referirnos a la naturaleza básica de lo que es el ser humano y eso no puede quedar establecido solamente por los medios de comunicación o las ciencias sociales. Si por naturaleza nos referimos a aquello que es determinado por la naturaleza biológica darwiniana desde el principio no existe necesariamente una moralidad definida puesto que solo somos animales, el producto de la inteligencia de la naturaleza ciega (vaya contradicción), y por tanto, todo está permitido o al menos es indefinido porque no habría ninguna autoridad que nos diga que es bueno o malo. En el punto de vista secular lo que no le haga mal a otro está bien, pero ¿es el placer siempre bueno por sí mismo? Por otro lado la teoría de la evolución parece contradecir la práctica homosexual desde el punto de vista que no hay ventaja evolutiva en el uso de las relaciones homosexuales para la supervivencia de las especies.

Algunos aduciendo un origen simiesco del homo sapiens aseguran que la práctica homosexual es natural porque muchos animales incluyendo monos han manifestado comportamientos homosexuales en algunos momentos. Respecto a lo anterior hay que aclarar que los animales hacen esto para expresar roles de dominio sumisión pero no hay tal cosa como uniones homosexuales prolongadas como la de los seres humanos, y también es sabido que cuando estos animales crecen y tienen la oportunidad de estar con parejas del sexo contrario las prefieren. Los investigadores han determinado que ningún primate hasta la fecha ha sacado un 6 (exclusivamente homosexual) en la escala de Kinsey de homosexualidad/heterosexualidad.

Por otro lado hablando sobre el tema de lo que es natural o no, debemos distinguir entre la tendencia física o espiritual a un comportamiento y su moralidad. Los seres humanos todos podemos tener tendencias “naturales” pero equivocadas. Ejemplo: puedo tener inclinación a ser enojadizo pero eso no me da derecho a matar, aunque eso sea natural para un león que ataca a un antílope o para aquella famosa araña que se come a su pareja después del acto sexual. A un pedófilo no se le da el tener relaciones sexuales con adultos, él prefiere tener sexo con menores ¿es por eso su conducta natural?

Por tanto, creo que cuando hablamos de naturaleza humana debemos ir más allá del punto de vista biológico al plano espiritual y moral. En la Biblia se nos dice que los seres humanos nacemos con una naturaleza pecaminosa, y esta no abarca sólo el homosexualismo, ni sólo el área sexual, sino de nuestros pensamientos, acciones, deseos, etc. La naturaleza básica del ser humano después de la caída de Adán es ser malos, no es ser bueno.

¿Quién define lo que es la naturaleza humana o lo que debe ser la naturaleza humana? ¿el hombre o su creador? por tanto, todo depende de a quién reconozcamos nosotros como la autoridad en nuestras vidas. Si solo somos el producto del azar ya tenemos la respuesta, nada la define; pero si es Dios él define al hombre y su sexualidad desde el principio Gén 1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Hablando sobre el estado de degradación  de la humanidad Pablo dice que aunque el ser humano fue creado por Dios no le ha reconocido como tal e históricamente decidió colectivamente apartarse de él y adorar a sus propias deidades de la naturaleza, por tanto,

Rom 1:26,27 “… Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres,…”.

Pablo dice que debido a la idolatría humana él los “entregó”, es decir, permitió que sus pasiones vergonzosas los dominaran hasta el grado de que las mujeres cambiaron el uso natural que deducimos por el contexto que se refiere a tener relaciones sexuales con varones y no con personas de su propio sexo. C. S. Lewis autor de las crónicas de Narnia dice en su libro el problema del dolor ” (los perdidos) disfrutan para siempre la horrible libertad que han demandado, y en consecuencia ellos mismos se han hecho esclavos del ego”. Pablo no dice si el origen de esta inclinación o como hoy se denomina orientación sexual proviene de su nacimiento y por ello es natural para sí mismo, sino que señala la acción homosexual, la práctica de sexo entre el mismo sexo como lo antinatural. Es decir, Pablo no discute si la causa del homosexualismo es producto del entorno o proviene desde el nacimiento, él dice que del mismo modo que cambiaron a Dios por los ídolos, también han cambiado el uso natural por el que es contra naturaleza…

Para entender el uso de la palabra contra naturaleza veamos como era usado por los griegos y judíos. El gran filósofo Platón (s. IV a.C.) hizo uso de la misma palabra griega que usó Pablo, para phisin (contra naturaleza), “cuando el hombre se une a la mujer para la procreación, el placer experimentado se lo debemos a la naturaleza. Contrario a la naturaleza (para phisin), es cuando se unen hombres a hombres y mujeres a mujeres, entonces, culpables de tales enormidades, quedan esclavizados al placer” (Leyes). Dionisio de Alicarnaso (30 a.C.) hace referencia al acto homosexual coercitivo como “ejercer violencia sobre los instintos naturales del hombre” (Antigüedades romanas). Plutarco (100 d.C.) contrasta el amor natural entre un hombre y una mujer “con la unión antinatural entre hombres” (Erotikos). El judío Filón recalca que los hombres de Sodoma “se quitaron de encima la ley de la naturaleza” para montarse a hombres, “sin respetar la naturaleza común por lo cual naturaleza activa actúa sobre la pasiva” (Abrahamo). El historiador Josefo hace referencia a las relaciones homosexuales en Elis y Tebas como contra naturaleza (para physin).

Aunque los filósofos griegos y judíos denominaban las relaciones sexuales como antinaturales por razones de procreación o del papel activo del hombre, y en la actualidad podemos rechazarlas por razones biológicas, Pablo las llamó contra naturaleza porque se apartan de aquello que Dios estableció originalmente en su creación “…hizo una mujer y la llevó al hombre” Gén. 2:22.

Otro escritor de la Biblia llamado Judas escribe sobre las prácticas contra la naturaleza sexual original Jud_1:7 “como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.”

Hace 2000 años en Corinto, una de las ciudades más depravadas de la época, tan así que el verbo corintianizar era sinónimo de fornicar, había una filosofía que decía “las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas”. Esta expresión era utilizada incluso por cristianos para justificar el uso del cuerpo para las relaciones sexuales fuera del matrimonio, comparando la necesidad de comer con la indulgencia sexual. Pensaban que ambas cosas eran meras funciones biológicas que podían ser usadas de la forma que el inividuo quisiera. Basado en esto podríamos pensar que es tan natural fornicar tanto de forma heterosexual como homosexual porque el cuerpo lo pide como lo es comer, sin embargo, no corresponden al mismo orden de cosas. Pablo les dijo 1Co 6:13 “… el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.”

La naturaleza es distinguida de lo artificial, es decir, de lo que el hombre hace. Alguno dirá quizá ¿si Dios me creó así entonces por qué me condena? Es aquí donde entra una buena noticia, esta dice que aunque nosotros traemos el pecado de Adán, una naturaleza corrupta, y algunos son unos pecados y otros tienen otros Cristo nos perdona y nos salva y nos ayuda a vencer esa vieja naturaleza poniendo una nueva.

¿Es posible cambiar mi naturaleza? ¿No es atentar contra mi humanidad? No es atentar contra lo que tú eres, Pablo decía Rom 7:17 “De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí.” Por tanto, es posible hablar de un yo que anhela una forma elevada de vida y que lo puede obtener, ¿cómo? siguiendo el mismo proceso como cualquier otro pecado. Los corintios que provenían de esa ciudad tan libertina pudieron experimentarlo:

1Co 6:9-11 … No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

Los seres humanos podemos ser hombres y mujeres nuevos, ser nuevas criaturas por la acción del Espíritu Santo por la fe en Jesús. Pablo lo representa con el despojamiento de una humanidad (naturaleza) vieja y ponerse una nueva al renovar la mente.

Efe 4:22-24 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”