Interceder es ponerse en medio de Dios y los hombres pecadores para lograr mediante la justicia de Cristo lograr un favor divino. No es por los méritos propios que uno recibe lo que se pide sino porque se está en gracia con Dios por medio de la fe. Sí, es la fe la que caracterizó a Abraham quien fue llamado amigo de Dios (Stg. 2:23) y también a Moisés, a Samuel, a Jeremías, a Daniel quienes fueron grandes intercesores de Israel.

En un momento crítico de la historia de Israel Dios dijo: Eze 22:30 “Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé.” Esto significa que Dios está dispuesto a oír a los intercesores y por si fuera poco los busca para que lo hagan. El Señor habló de ese modo pues ni los sacerdotes, ni los reyes, ni los profetas (falsos) invocaron a Dios por perdón en el momento necesario sino que se corrompieron y se confiaron en que no pasaría nada. Lo que ocurrió fue la devastación de Israel a manos de los babilonios en el año 586 a.C.

El asunto de la intercesión nos despierta algunas preguntas interesantes como ¿por qué Dios no quita el mal sin necesidad de un intercesor si su deseo es no destruir? La pregunta presupone que Dios no quiere destruir pero la realidad es que sí quiere a causa de la injusticia y el pecado que ofenden su santidad y que lo hacen airarse. Pero yo considero que la razón es que sólo un hombre se puede solidarizar con otro hombre y sin este favor pedido los injustos recibirán la ira de Dios.

Moisés fue un hombre que tuvo una relación muy cercana con Dios, tal que se dice que platicaba con Dios cara a cara, como habla uno con un amigo. Pero cuando Israel pecó haciéndose un becerro de oro Dios le dijo Éxo 32:10 “Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande”.  Notemos que Dios le dice a Moisés que “lo deje” que su ira se encienda, es decir, le pide que no interceda porque los quería consumir pero de él haría una nación grande. Al parecer Moisés no hace caso al Señor y le dice:

  • si los destruyes las otras naciones pueden malentender tu obra, diran que primero los sacas y luego los destruyes. (vv. 11,12) No recibirás la gloria debida sino lo contrario
  • acuérdate de Abraham, Isaac y Jacob a quien hiciste la promesa de hacerlos grandes y darles la tierra. Muestra tu fidelidad.

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De nuevo esto despierta muchas preguntas como ¿de veras Dios iba a destruir a su pueblo y levantar a uno nuevo? ¿Moisés corrige a Dios por algo malo que este haría? ¿Se olvida Dios de sus promesas? Jehová podía haber destruido a este pueblo, en verdad no era la primera vez que Israel fallaba, llevaban menos de 100 días que los había sacado de Egipto y de muchas formas ya habían mostrado que eran duros de cerviz, tercos, indispuestos a servirle, Dios ya había hecho por ellos todo lo necesario y ellos solo mostraban rebeldía. Moisés se puso como un abogado a presentar razones que estaban conforme a su voluntad para tratar de hacerlo cambiar de opinión. En el tiempo pasado Dios había destruido al mundo y le había dado un nuevo comienzo a través de Noé y de su descendencia había escogido a Abraham. Pero aunque Dios tenía un pacto con Abraham, también acababa de hacer un pacto con los israelitas hacía 40 días y ya lo habían quebrantado en tiempo record. Los padres habían sido dignos, los hijos no.

Yo creo que no es tanto que Dios tenga Alzheimer con algunas cosas o que la ira le ciegue en algún momento sino que él confía en sus siervos que sus peticiones no serán contradictorias, el deseo de Moisés fue el de Dios quien le dio la promesa a Abraham. Otra cuestión es que la promesa decía “en tu simiente serán benditas las familias de la tierra”, Pablo explica que esta simiente era Cristo y no eran muchos (Gá. 3:16), y para Dios era posible que su hijo naciera de Moisés quien también descendía de Abraham. En el Nuevo Testamento también nos dice que no todos los descendientes según la carne son hijos de Abraham sino los que son de la promesa (el cual es Cristo) (Ro. 9:6-8). Eso implicaría que los judíos del tiempo de Moisés no eran hijos de Abraham por la fe.

Algunos piensan que el intercesor es alguien que no pide justicia. El relato nos refiere que Moisés mandó matar a los culpables por orden de Dios, y en verdad estaba tan molesto que destruyó las tablas de la ley que Dios le había dado e hizo beber al pueblo del polvo de oro del becerro que molió.

Moisés volvió a orar a Dios Éxo 32:32 “Yo te ruego que los perdones; pero si no los perdonas, ¡borra mi nombre del libro que has escrito!” (Es decir, que prefería ser eliminado con ellos) Éxo 32:33 “Pero el Señor le contestó: —Solo borraré de mi libro al que peque contra mí.” En esto vemos un amor muy grande por su pueblo por parte de Moisés (Pablo sintió algo semejante en Ro. 9:3, donde dice que le envargaba una gran tristeza por su pueblo perdido que rechazaba a Cristo) pero también una justicia divina inviolable que nos enseña que también hay cosas que Dios no nos dará, como la muerte por ejemplo. Ahora pensemos en el juicio con que Dios concluyó el asunto Éxo 32:34 “Así que, anda, lleva al pueblo al lugar que te dije. Mi ángel te guiará. Y cuando llegue el día del castigo, yo los castigaré por su pecado.” Yo entiendo que Dios estaba diciendo que permitiría que el pueblo entrara a la tierra prometida para cumplir la promesa a Abraham pero cuando llegara el día los castigaría por su pecado. ¿A qué día se refiere? puede ser a la destrucción por parte de Babilonia o a la ejercida por los romanos en el año 70 d.C. luego de rechazar al Mesías salvador.

En Ex. 33:1-3 Dios les dice que enviará a su ángel para echar a sus enemigos pero que no irá en medio de ellos para no consumirlos. Es decir, el peligro era latente si Dios estaba muy cerca de ellos. Moisés de forma casi atrevida le dice al Señor “tú me dices que yo he hallado gracia en tus ojos pero no me declaras quien irá con nosotros”, eso suena casi a reclamo y el Señor le contesta “mi presencia irá contigo”. Moisés aún no muy convencido le dice al Señor “si tu presencia (personal) no ha de ir con nosotros, no nos saques de aquí”. Aquí Moisés suena un poco amenazante como lo hizo cuando dijo “borrame de tu libro”. Sin embargo, la respuesta de Dios fue “También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre.” Ex. 33:17

Más preguntas me llegan a la mente, ¿cómo puede una criatura finita tener una relación con Dios como esta? ¿Cómo es que Dios se deja convencer así? la respuesta está en el último versículo citado: porque en verdad Dios confiaba en él y se había ganado su favor, es decir, porque Dios lo consideraba un amigo.

Por tanto, yo creo que la mejor forma de definir la intercesión es como una plática de amigos. ¿Y cómo llegamos a ser amigos de Cristo? Jua 15:14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. En otras palabras: obedece al Señor en todo y podrás decirle lo que sea a él en oración y él te podrá contar sus secretos.