Todas las referencias bíblicas al lugar de la morada de Dios dicen que se encuentra arriba, lo cual implica que tiene que ser fuera del planeta tierra. Pablo llama a este lugar el tercer cielo (2 Co. 12:2) debido a que los judíos dividían el espacio superior en tres cielos, el primero el cielo atmosférico, el segundo el espacio exterior donde están las estrellas y planetas y el último el paraíso donde está Dios. Deu 10:14 He aquí, de Jehová tu Dios son los cielos, y los cielos de los cielos, la tierra, y todas las cosas que hay en ella.

Allá subió Jesús cuando se fue de este planeta tierra Heb 4:14 “… teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.” y Pablo nos dice que allá está la morada de los creyentes y de allá vendrá de nuevo Jesús Flp 3:20 “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;”

Pero, alguien quizá dirá, ningún telescopio hasta la fecha ha podido mostrar el cielo si es que existe. Es cierto que hasta la fecha no se ha visto y es probable que siga oculto hasta el día que Dios lo manifieste en su venida. Los astrofísicos y cosmólogos han deducido la existencia de la materia oscura (masa no visible, transparente en el espectro electromagnético), un tipo de materia a lo que corresponde cerca del 27% de la energía-masa del universo, este podría ser un buen candidato para el cielo. Otro lugar donde podría encontrarse el cielo puede ser en otro universo el cual se encuentre conectado con este mediante algún hoyo negro. La existencia de otro(s) universo(s) ha sido propuesta por varios famosos físicos de la actualidad. Pues bien, aunque no exista otro universo o el cielo no se halle en algún lugar donde se halle la materia oscura Dios podría tener su lugar de habitación en otro lugar del universo que aún sea imperceptible a la ciencia actual, nada le es imposible a él si es el creador de “los cielos y la tierra” (Gén. 1:1).

Algunos para evitar este problema dirían que el cielo no sólo es invisible sino también espiritual, no físico. Pero el Nuevo Testamento dice que aunque allí habitan ángeles y espíritus de santos muertos (Heb. 12:22,23) también nos dice que esos mismos espíritus esperan la resurrección y que los que participen de ella irán con cuerpo al cielo (1 Ts. 4:17); Elías fue arrebatado en cuerpo al cielo (2 R. 2:11) y Jesús ascendió con un cuerpo físico a ese lugar (Hch. 1:9-11).

Apocalipsis nos revela que en el fin los cielos y la tierra darán paso a un nuevo cielo y una nueva tierra y la Nueva Jerusalén (la morada de Dios) descenderá del cielo (Ap. 21:1,2). En ese día las cosas movibles dejarán de ser para que queden las inconmovibles, el trono eterno del rey del universo

Heb 12:26,27 La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.