Ha habido ocasiones en que Dios ha aplicado castigo o disciplina para sus hijos aún después de haberlos perdonado, pero ¿es esto algo normal en su forma de actuar?. En el artículo Castigo, venganza y disciplina de Dios vimos que existen por lo menos dos tipos de castigo aplicados por Dios uno que es disciplinario y que no busca destruir al hijo de Dios y otro que es justiciero o vengativo, incluyen acciones penales que pueden llegar a la condenación eterna. Algunos ejemplos de castigo divino ocurrido después de perdonar son:

  • Israel a quien Dios perdonó de ser destruidos por causa de la adoración del becerro de oro los castigó con una plaga (Exodo 32:35). Luego Dios los volvió a perdonar de muerte a su pueblo por la incredulidad pero los sentenció a vagar por 40 años en el desierto hasta que perecieran (Números 14). En estos casos Dios quiso destruir a Israel pero fue detenido por la promesa que tenía con Abraham (pacto abrahamico) de llevarlos a la tierra prometida, pero este pueblo no podía quedar sin castigo porque el pacto sinaítico o mosaico decía que si había obediencia serían bendecidos pero si no lo hacían caerían bajo maldición (Lev. 26, Dt. 28). Por otro lado, el perdón de Dios fue un perdón general para todo el pueblo de que no serían consumidos de la faz de la tierra, pero no en particular para los culpables directos de cometer idolatría.
  • A David Dios le perdonó la vida por haber cometido adulterio y por haber ordenado la muerte de Urías, pero el bebé que tuvo murió y su familia experimentó violencia y relaciones incestuosas a causa de su pecado (2 S 12).  En este caso, Dios había hecho con David un pacto en que le había dicho que no lo desecharía, como a Saúl su intercesor, sino que lo castigaría y azotaría como a un hijo (2 S 7). Por tanto, podríamos clasificar este castigo como algo disciplinario.

Fuera de estas pocos casos en las otras ocasiones Dios cesa el castigo una vez que perdona o cuando perdona ya no castiga. Ejemplo de esto lo vemos en que cuando los ninivitas se arrepintieron ante la predicación de Jonás Dios no les envió castigo. En el Nuevo Testamento hallamos el caso de personas enfermas que al ser perdonados sanan como el paralítico que perdonó y sanó Jesús, por ejemplo.

Ahora bien, en el nuevo pacto se nos dice en Rom 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,…; cuando Pablo nos dice esto se refiere a la paga del pecado que es la muerte (Ro. 6:23). El no estar ya bajo condenación es el resultado de la justificación llevada a cabo por Jesús quien tomó sobre sí mismo el castigo que nosotros merecíamos. Pero esto no implica que en ocasiones Dios no tenga que disciplinar a sus hijos (Heb. 12) a quienes de esta forma les muestra su amor. Por tanto, a veces Dios sí castiga (disciplina) a sus hijos que ha perdonado para salvación, pero que necesitan corrección en ciertas áreas de sus vidas donde siguen pecando o porque Dios quiere que crezcan en su carácter de amor, paciencia y fe. Hablamos del perdón para salvación al perdón que Dios ofrece para entrar en la gracia de Cristo.

En el fondo de la pregunta hallamos la respuesta en la justicia de Dios y en sus propósitos eternos. En primer lugar en la justicia porque él no castigará a quien no lo merezca. Si una persona ha sido perdonada y ha abandonado el pecado no merece castigo, pero, por otra parte, puede ser que el castigo corresponda (como en el caso de David) dar una corrección ejemplar como cabeza de su dinastía, y hacerlo crecer para su santidad.

Otra forma de ver esa corrección sería que las consecuencias del pecado siguen a nuestros actos y afectan nuestra salud, o las relaciones interpersonales, o nuestra reputación, etc. y que no necesariamente Dios las tiene que quitar porque son parte de la causa y efecto de las leyes naturales. Ejemplo: un hombre que peca y se enferma de Sida es perdonado por Dios pero no necesariamente sano, un hombre que golpea a su esposa e hijos es perdonado por Dios pero tal vez su relación con ellos queda rota, se divorcia y sus hijos lo desprecian, etc… Dios no necesariamente remueve estas consecuencias pero como creyentes debemos confiar en que a pesar de ello el perdón de Dios está ya sobre nosotros, y al morir ya no habrá ninguna condenación más allá, pues a partir de ese momento comenzará Dios a remover toda maldición sobre nuestras vidas.

Sin embargo, la Biblia no parece dar una seguridad completa a los que cristianos, personas que fueron perdonadas y entraron en la gracia de Dios por la fe pero que viven pecando. Juan dice:

1Jn 4:18 sino que el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor. (TLA)

Es decir, para que no temamos al castigo debemos ser perfeccionados en el amor hacia los demás y hacia Dios. El amor es el resumen de todos los mandamientos. Implica que los que temen por quebrantar los mandamientos saben que algo les puede pasar si mueren sin arrepentirse y sin obedecer a Dios. Jesús contó varias parábolas de mayordomos infieles quienes cuando su Señor venga Mat 24:51 lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes. Si uno quiere vivir sin temor al castigo venidero debemos arrepentirnos y aprender a amar.

En síntesis, Dios puede castigar a los que ya perdonó, a sus hijos, como una forma de disciplina indirecta con vistas a la maduración de su carácter. Dios puede disciplinar a aquellos que andan en pecado y finalmente es posible que si ellos se confían (sin ser disciplinados necesariamente) y no cambian, pueden ser puestos con los hipócritas en el día de la venida de Cristo.