Mt. 5:17- 20: ¡Qué importancia tiene que reconozcamos el valor de la ley como lo hizo Cristo! Vivimos en tiempos en que los cristianos gentiles hemos hecho un cristianismo reduccionista de la fe sin obras malinterpretando al apóstol Pablo.

La pregunta que contesta Cristo sobre su relación con la ley es la clave para entender el resto del sermón del monte porque en él nos enseña acerca de una justicia superior y qué va a diferenciar al cristianismo del judaísmo. Para los judíos esto era de mucho interés porque no sabían si Jesús el mesías quien instauraría el reino de Dios a la tierra habría de cambiar el antiguo pacto, el cual había estado sobre el pueblo de Israel por casi 1,400 años.  ¿El Mesías cambiaría la ley o la quitaría?

No abrogación sino cumplimiento

Mat 5:17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. 

En primer lugar Jesús dijo que vino a cumplir no a abrogar la ley. La palabra usada para abrogar es la palabra griega katalúo, y proviene originalmente de la palabra desintegrar. Algunas versiones traducen esta palabra como destruir, anular, suprimir, abolir, echar abajo o poner fin. Algunas personas quizá pensaban que él venía a hacer esto con la ley dada para Israel a través de Moisés y con las enseñanzas de los profetas las cuales estaban basadas en la misma. Algunos cristianos hasta la fecha usan textos fuera de contexto, en particular de los escritos de Pablo donde habla de la justificación por la fe en contraste con la que ofrece la ley, para rechazar todo aquello que tiene que ver con la ley considerándola ajena al evangelio de Cristo, pero esto es un error.

Jesús dijo que vino a cumplir la ley y los profetas. Esto se puede interpretar de varias formas como lo hacen algunas traducciones, ya sea darles cumplimiento, darles su verdadero significado o su pleno valor. El verbo griego usado es pleroo que significa hacer completo o llenar a plenitud. En ocasiones esta palabra se usa para el cumplimiento de las profecías o para denotar un tiempo que se ha cumplido. Hay varios sentidos en que Jesús cumpliría la ley:

  • cumpliendo todo lo que los profetas y la ley decían sobre él en forma profética, simbólica o tipológica.
  • observando todos los preceptos de la ley
  • a completar y perfeccionar la ley.
  • a llevar sobre sí la maldición de la ley
  • a promulgar la nueva ley, la ley del Espíritu: que no implica abrogar la otra sino escribir las leyes en el corazón de los creyentes y producir en ellos el fruto del amor.

Pablo nos dice lo mismo que Cristo, que el evangelio es el cumplimiento de la ley y los profetas.  Rom 3:21 “Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;” (Ro. 3:31) “¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.”

La ley está vigente

 Mat 5:18 “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.”

Jesús exalta la ley como palabra de Dios la cual no puede ser quebrantada (Jn. 10:35) sino obedecida.  Aquí la palabra cumplir es ginomai (gr.) que significa acontecer o suceder. Así como Dios es eterno también lo es su ley. Mientras la tierra y el cielo estén presentes la ley seguirá vigente, dijo Cristo. La siguiente afirmación es sobre lo que abarca esta palabra, tanto la jota como las tildes, todas sus palabras y letras pequeñitas deben cumplirse y lo harán en el día de la venida de Cristo donde todo se consumará. Jesús realmente creía en la inspiración de las Escrituras

Implicaciones para los discípulos

Mat 5:19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Mat 5:20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Si lo anterior es verdad significa que sus discípulos no deben dejar de guardar y enseñar estos mandamientos. Aunque hayan mandamientos más pequeños (menos importantes o fundamentales que otros), ellos no deberían dejar de cumplirlos, porque si lo hacían y además enseñaban a los hombres a hacer lo mismo, serían llamados pequeños en el reino de los cielos por deshonrar la palabra, pero si los obedecían y enseñaban serían llamados grandes en el reino. Los fariseos y escribas guarban algunos mandamientos y otros no sino que los aflojaban o diluían en tradiciones u ordenanzas humanas y los mandamientos pequeños en su parecer los hacía cubrirse de justicia pero solo era mero legalismo pues descuidaban lo más importante (Mt. 23:23).

Es por ello que Jesús advierte a sus discípulos que aunque ellos y los escribas y fariseos están basados en el mismo libro, deben tener una justicia superior al guardar estos mandamientos porque si no no entrarán al reino de Dios. Este según se analiza es el versículo clave de todo el sermón del monte. En los versículos siguientes y en el capítulo seis y siete se nos dice cómo era la justicia de los escribas y fariseos. Mientras los escribas tendían a una aplicación de la ley muy casuística los fariseos eran muy dados a una devoción hipócrita en la aplicación de los mandamientos. Unos pretendían enseñar el verdadero significado de la ley y los otros ponerla en práctica. En otras palabras Jesús está diciendo que estos no deben ser nuestros modelos porque están reprobados en cuanto a la justicia que Dios demanda.

Para que podamos tener una justicia superior a la de los escribas y fariseos necesitamos seguir la enseñanza de Jesús en lo que nos sigue enseñando en el sermón del monte. Los versículos 20 al 48 del capítulo 5 nos hablan de cómo podemos tener una justicia superior a la de los escribas y el capítulo 6 y 7 cómo podemos tener una justicia superior a la de los fariseos y para ello necesitamos de Cristo.