En los últimos años ha surgido una crítica de parte de aquellos que desconfían de las Escrituras como libros inspirados en torno a que la Biblia fue alterada en su contenido ya sea deliberadamente o por accidente, y que por implicación no podemos confiar en las traducciones bíblicas con que contamos. ¿Es la Biblia confiable?

La Biblia misma contiene una maldición contra quienes le aumenten o le quiten palabras:

Apo 22:18,19 Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.

Sabemos que no contamos con los manuscritos originales que escribieron los apóstoles y profetas para que podamos comparar las versiones modernas con ellas, sin embargo, sí contamos con miles de copias antiguas con las cuales podemos ver las variantes textuales. La razón de la desaparición de los manuscritos originales puede deberse a que en el año 303 el emperador Diocleciano decretó destruir toda literatura cristiana, la otra razón puede ser a que el papiro no se conserva bien a menos que se guarde en un sitio muy seco.

Antes de entrar en el punto debemos señalar que antes de la aparición de la imprenta la Biblia fue copiada a mano por 1400 años, es por ello que se les llamaba manuscritos, es decir, escritos a mano. Los antiguos manuscritos fueron hechos ya sea en papiro y pergamino, posteriormente los libros de la Biblia eran puestos en rollos y a partir del siglo primero se tienen los primeros libros (códices). Una versión de la Biblia es una traducción de los idiomas originales a un determinado idioma. Un uncial es un manuscrito escrito en mayúsculas y un minúsculo en letras minúsculas.

Donald E. Demaray en su libro introducción a la Biblia dice:

En conjunto, los papiros, unciales, minúsculos y leccionarios del Nuevo Testamento suman más de 5000 documentos, y su número aumenta cada año con los nuevos descubrimientos. Contamos más manuscritos del Nuevo Testamento que del Antiguo, pero de éste cuentan a su favor el hecho de que los judíos copiaban sus Escrituras con mayor cuidado que los cristianos.

Hay ahor más de 5686 manuscritos griegos conocidos del Nuevo Testamento y más de 10,000 copias de la vulgata latina y por lo menos 9300 de otras versiones antiguas, con lo cual estamos por encima de las 25,000 copias. F. E. Peters dice que “sólo sobre la base de la tradición de manuscritos, las obras que forman el Nuevo Testamento cristiano fueron los libros de la antiguedad más frecuentemente copiados y con circulación más amplia”. e la Ilíada por ejemplo se cuentan con 643 manuscritos disponibles y el primer texto que se conserva de Homero es del siglo XIII d.C. Así que no solo la Biblia cuenta con el mayor número de copias que cualquier otro libro antiguo sino que también es el que menos tiempo tiene entre sus escritos originales y sus primeras copias halladas, lo cual lo hace el libro más confiable.

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Manuscrito antiguo del Antiguo Testamento

No obstante, debido a que los manuscritos eran copiados por una persona o grupo que copiaba se introdujeron errores humanos por cansancio o por descuido. Uno de esos errores podía ser el “error de oído”. Ejemplo, es posible confundir “aré lo que pude” con “haré lo que puede” o “otro diablo con usted” con “otro día hablo con usted”. También hay errores de vista como que en vez de ver “mula podrida”, veamos “mula”. Aún con estos errores de copia en los manuscritos los eruditos Wescott y Hort que escribieron New Testament in Original Greek en 1882 dijeron “las palabras que en nuestra opinión aún son dudosas apenas constituyen una milésima parte del Nuevo Testamento”.

Los judíos por otro lado eran sumamente escrupulosos al copiar las Escrituras. Los escribientes eran guardianes de estos escritos sagrados, a quienes sucedieron los masoretas (transmisores) quienes florecieron entre el 500 al 1000 d.C. Se valían de recursos como: contar cada letra y determinar la que quedaba en el sitio central, contaban cada palabra y determinaban la central, los libros que contenían errores eran desechados. Es debido a ello a que las Escrituras nos han llegado casi de modo perfecto.

Sin embargo hubieron copistas que deliberadamente pusieron cambios en el texto, a veces para aclarar un punto doctrinal, o tratando de resolver algo que parecía una contradicción. Algunos de ellos ponían estos cambios al margen, pero otros los ponían en el texto. Hoy en día la crítica textual tiene que entresacar lo falso de lo verdadero.

Aunque hay variaciones en los textos bíblicos, mayormente del Nuevo Testamento la mayoría son de importancia mínima, y ninguna gran verdad doctrinal se pone en tela de juicio por errores textuales.

Los manuscritos antiguos (textos) y traducciones (versiones antiguas) constituyen la materia prima del crítico textual. Lo que ellos es restablecer el texto original. Los expertos usan los manuscritos del Antiguo Testamento que datan desde el siglo III a.C. hasta el XII d.C. y traducciones en arameo, griego, siriaco, latín y otros idiomas. En cuanto al Nuevo Testamento, tiene documentos que datan desde principios del siglo II hasta el siglo XVI, así como antiguas traducciones como latín, siríaco y copto.

Hoy en día las versiones modernas al español y al resto de idiomas hacen uso de los manuscritos más antiguos y muchos de ellos contienen notas al pie que nos dan cuenta de las variantes o alternativas que los críticos textuales introducen para que los interpretes los consideren. Algunas de estas versiones son Reina Valera, Dios Habla Hoy, Nueva Versión Internacional, Biblia de las Américas por mencionar algunas.

Otros al aseverar que la Biblia está adulterada se refieren a una conspiración por la que la iglesia no introdujo los llamados libros apócrifos en el canon, pero respecto a la formación de éste hablaremos en otro momento.