Casi todas las religiones creen que al morir el alma del ser humano sigue existiendo (incluyendo budismo, islamismo, hinduísmo), la diferencia radica en lo que se refiere a cómo existirán estas almas y dónde estarán. La pregunta ¿a dónde vamos al morir? nos afecta directamente porque todos hemos de pasar por la muerte.

Actualmente con la llegada de los avances médicos se han estudiado muchísmos casos que han tenido Encuentros Cercanos a la Muerte (ECM), es decir, la experiencia de personas que medicamente son reportados como muertos pero vuelven a la vida. El testimonio de dichas personas no ha podido entrar dentro de lo científico pues no se puede explicar mediante el método científico. Algunos dicen salir de sus cuerpos y verse muertos, otros dicen ir hacia una luz, ir por un túnel, estar en un lugar de sufrimiento, ver un lugar muy hermoso, ver a familiares muertos, ver y oír a Dios y muchas otras experiencias. Algunos han dicho que no importa lo que se crea porque al final la mente construirá esa realidad de acuerdo a la creencia de cada uno, lo cual concuerda más con la noción budista, el problema sería ¿por qué muchos manifiestan ir a un lugar de tinieblas, miedo y sufrimiento si por muy malos que seamos lo único que desea el hombre es que le vaya bien siempre? A menos que la mente mismo sea una especie de juez que al fin de la vida juzga a cada uno, de todas formas sería algo muy subjetivo y dependería de controlar la mente misma.

ECM

La ciencia ha logrado llegar hasta ese borde pero no puede ir más allá, pero la religión le ha dado explicación al problema del mal, su relación con la muerte, la condenación y la salvación. Algunas religiones son muy subjetivas y otras como el hinduísmo ofrecen múltiples oportunidades de redención para alcanzar la perfección moral. El cristianismo nos habla de una sola oportunidad de vida y de un juez soberano que ha de juzgarnos. Esto hace al juicio muy objetivo y no deja algo tan importante al capricho de nuestra mente, también nos habla de una justicia retributiva, pero a diferencia de las otras religiones la salvación del alma está basada en la fe. Efe 2:8 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;” Mientras que las otras religiones, incluyendo algunas ramas del cristianismo, creen en la salvación por un balance de las obras la Biblia nos habla de la salvación por creer en Jesús. Notemos qué dijo Jesús: Jua_3:36 “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” La diferencia entre tener la vida eterna o la ira divina depende de qué se haga con Jesús, se le ignora o rechaza o se le cree y se le sigue.

De lo anterior vemos que solo hay dos lugares y estados: la vida y la muerte, la salvación o la condenación. Ya en Génesis cuando Dios creó al hombre le dió la oportunidad de escoger entre permanecer en la gracia y poder acceder al árbol de la vida mientras que no comiese del fruto prohibido porque si lo hacía moriría. La muerte es una consecuencia del pecado de Adán, pero esa muerte tiene dos niveles de profundidad: la muerte física y la muerte espiritual, la primera es para todo ser humano (Heb_9:27 “…está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,”) la segunda depende si accedemos a la vida espiritual que Cristo nos ofrece, pero si no se accede a ella la persona permanece en muerte y condenación. El cuadro del juicio final es descrito en Apocalipsis:

Apo 20:13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Apo 20:14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Apo 20:15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

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Aquí se nos habla de personas que son juzgadas por sus obras pero que son lanzadas al lago de fuego (muerte segunda) porque sus nombres no aparecen inscritos en el libro de la vida. De nuevo, ¿cómo podemos tener vida (eterna)?, Jua 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” ¿Como podemos ir al lago de fuego? rechazando su oferta de salvación la cual es la gracia, un don inmerecido. Rom 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Por tanto, ¿a dónde vamos al morir? vamos al Padre y al Hijo que son la vida (Jua 17:3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado) o vamos a la muerte, al lugar que merecen nuestras obras impías.

Ahora bien, cuando hablamos del contraste entre muerte y vida eterna no nos referimos a que los que rechazan al Salvador serán aniquilados sino a que estarán alejados por siempre del Dios quien es vida y sufrirán las consecuencias de sus actos. Jesús describió este lugar en términos de un sufrimiento consciente e interminable, veamos:

  • Mat 5:29 … mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. (Note la palabra cuerpo, pues el sufrimiento será físico y espiritual. Este cuerpo y este fuego ha de ser tal que no ha de consumir la materia (Ex. 3:2))
  • Mat 18:8 … mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. (Note la palabra eterno el cual nos habla de un tiempo infinito sin liberación o aniquilación)
  • Mar 9:43,44 … al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
  • Mat 25:41 Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.

Es más, Jesús contó la historia de un hombre rico que en vida fue injusto y murió Luc 16:23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vió de lejos a Abraham…

Aquí abriré un paréntesis para explicar que entre la muerte y el juicio final las almas van ya sea a un lugar de tormentos llamado Hades, como el mencionado en Lc. 16:23 y Ap. 20:14, o al seno de Abraham (el padre de la fe), Paraíso o presencia de Dios; en espera de la resurrección de los muertos. En la resurrección de los justos e injustos las personas serán llevadas con cuerpo y alma ya sea al cielo (también llamado reino de los cielos o Nueva Jerusalén) o al lago de fuego o infierno (Gehena). Este Hades funciona como una especie de cárcel temporal en espera del juicio final al fin del mundo.

No hay un tercer lugar llamado purgatorio, ni hay una segunda oportunidad después de morir. Te puede interesar ¿Existe el purgatorio? y ¿Existe el infierno? II: ¿Hay perdón después de la muerte?

Más evidencia de la entrada inmediata al paraíso y a la presencia de Dios lo hallamos en los siguientes pasajes:

  • Luc 23:43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
  • Flp 1:23 Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor;
  • 2Co 5:8 pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.

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Como explicamos antes el Hades y el paraíso son lugares temporales hasta que Cristo venga y vayamos al lugar definitivo, a estos lugares los teólogos le llaman estado intermedio. Para los creyentes significa recibir la herencia del reino, es decir de todas las cosas creadas:

  • Mat 25:34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
  • Apo 21:7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

Para los incrédulos e impíos la resurrección signicará ir a condenación:

  • Dan 12:2 Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.
  • Apo 21:8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

La elección la tomamos hoy en vida, o queremos estar con Cristo y recibir todas las cosas o queremos recibir la ira de Dios por siempre. La salvación eterna la puedes obtener al confesar a Jesús como tu Señor y al creer de corazón que Dios lo levantó de los muertos.

Rom 10:8-10 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

La fe en la resurrección significa que crees que el venció la muerte y por eso él te dá vida y vida en abundancia, confesarle como Señor significa que confías en él como dueño de tu vida y tu destino, de tus propósitos, de tus pasos, pensamientos y acciones. Pablo añade: Rom 10:13 “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Es decir, que el destino de tu alma está al alcance de tu voz cuando lo invitas a venir a tu alma, cuando lo aceptas en tu vida para amarle y seguirle.