Las personas nos preparamos durante muchos años para un trabajo o profesión y nos dedicamos el resto de nuestra vida para ello. Cuando ya estamos laborando dedicamos cerca de la tercera parte de nuestro tiempo en el trabajo, entre 6 a 12 horas laborales. Así que si dedicamos tanto tiempo a ello debemos aprender qué nos dice la Biblia sobre la manera en que podemos vivir nuestro cristianismo en nuestra área laboral. Algunos son vendedores, comerciantes o empleados en alguna empresa o institución, otras son amas de casa, un trabajo que conlleva mucho esfuerzo y trabajo.

La situación laboral ha cambiado mucho en los últimos dos siglos debido a la revolución industrial. Hasta antes de ello, la mayoría de las personas se dedicaba al campo o tenía algún oficio. Sin embargo para el siglo I casi la tercera parte de la población era esclava en el imperio romano, simplemente no se imaginaban otra forma de vida. Los esclavos hacían trabajos desde trabajar en el campo hasta ser maestros o mayordomos e incluso doctores. Algunos esclavos eran maltratados por sus amos y otros gozaban de ciertos privilegios dependiendo del amo.

  1. Los cristianos somos esclavos de Dios.

Antes de entrar en el aspecto del trabajo es importante que los cristianos reconozcamos nuestra identidad en relación al señorío de Cristo y que afecta todo lo demás. Pues bien, en la iglesia había doulos, esclavos o siervos. Esta es la misma palabra que Pablo usa para referirse a sí mismo en su relación con Cristo. Pablo dice muchas veces que Jesús es su Señor o amo y él es un siervo o esclavo (Tito 1:1 y Romanos 1:1). Jesús mismo dijo: “vosotros me llamáis maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy” Juan 13:13.

En el tiempo de hoy, existe un rechazo total a la esclavitud, se ve como totalmente tiránico, por ejemplo: si alguien dice “en ese trabajo me tratan como un esclavo” significa que lo explotan. Hay muchos que debido a eso también se rehúsan a ser llamados esclavos de Dios. De hecho hay quienes rechazan el concepto, pero es más usado el término siervo porque en el tiempo actual tiene denotaciones de más prestigio, no obstante en el tiempo antiguo un siervo era igual a un esclavo. Pablo compara al Señor celestial con los señores terrenales, y se refiere a los esclavos como esclavos de Dios. Todos debemos vivir como siervos de Dios.

  • El siervo es pertenencia del amo
  • No tiene derechos propios sino depende del sustento del amo.
  • No hace lo que quiere sino hace exclusivamente la voluntad de su amo

¿Te consideras a ti mismo un esclavo de Jesucristo?

  1. Obedecer a los patrones como a Cristo

Lo que se espera de un trabajador es que trabaje y que lleve a cabo aquello que se le ordene. Pero Pablo no sólo dice, “obedeced” sino cómo obedecer, qué actitudes debe tener. No sólo es que vayas cuando se te diga que vayas sino cómo vas, no sólo es que recojas las cosas porque así se te dijo sino cómo.

Los amos terrenales tienen nombre y apellido, nos tratan de cierta forma, pero es a ellos y no a nuestros patrones ideales a quienes debemos obedecer. Pablo dice:

Efe 6:5 Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; Efe 6:6 no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; Efe 6:7 sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, Efe 6:8 sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre.

Veamos cada una de estas actitudes:

  1. Con temor y temblor como a Cristo: En Fil. 2:12 “ocupaos en la salvación con temor y temblor” significa respeto y solicitud hacia los patrones. Lo contrario sería desdén, falta de respeto, tratar como a cualquiera, menosprecio. No dice que esto debe hacerse con quien nos regaña o nos castiga sino con todos.
  2. Sencillez de corazón: sinceridad de corazón, integridad de corazón. Sin disimulo, sin doblez, sin hipocresía. Que cuando se voltee no estemos hablando mal de él ni burlándonos.
  3. No sirviendo al ojo como los que quieren agradar a los hombres: no ser un lambiscón, como quienes quieren andar con el patrón aquí o allá para conquistar su favor y así les den una mejor posición o economía. Flp 2:12 “Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,”
  4. Sino como siervos de Cristo: A quien debo buscar complacer con mi trabajo debe ser a Jesús. Él me mira en las noches cuando trabajo y nadie me ve, el trabajo extra, el esfuerzo, el sacrificio que hago, él mira si estoy en situaciones injustas, etc. No soy siervo de Cristo solo cuando evangelizo en el trabajo o estoy orando o cantando sino cuando hago un buen trabajo cualquiera que sea.
  5. de corazón haciendo la voluntad de Dios: ¿Es la voluntad de Dios que yo trabaje? Claro, ahí también estoy haciendo la voluntad de Dios si lo hago bien para él. Si vendo, si reparo algo, si limpio, si le corto el cabello a alguien, si cocino, si vendo algo, si manejo un taxi, si enseño, si doy consultas o si construyo un edificio estoy haciendo la voluntad de Dios si lo hago como un servicio para Cristo.
  6. Sirvan de buena voluntad: De buena gana, no de mala gana, ni con flojera, no por obligación ni rezongando. Con entusiasmo y alegría. Con qué actitud servimos o trabajamos. Hay quienes van al trabajo los lunes enojados o tristes. Sal 100:2 Servid a Jehová con alegría; Rom 12:11 Trabajen con mucho ánimo, y no sean perezosos. Trabajen para Dios con mucho entusiasmo.
  7. Algo que tenemos que saber: que el bien que hiciéremos recibirá recompensa. Eso significa que el trabajo es un bien que hacemos. Significa que en la tierra recibimos una paga, pero increíblemente también recibiremos paga por el trabajo bien hecho y con la mejor actitud por parte del Señor en el día de su venida.
  8. Sean esclavos o libres: El juzgará nuestro trabajo de manera imparcial independientemente de nuestra condición social o económica.

El trabajo que hacemos en la iglesia también requiere este tipo de actitudes. Este trabajo recibe el nombre de ministerio (servicio). Va desde limpiar la iglesia hasta los trabajos más espirituales como orar o predicar.

Otras consideraciones:

Pablo dice:

1Ti 6:1 Todos los que están bajo el yugo de esclavitud, tengan a sus amos por dignos de todo honor, para que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina. 1Ti 6:2 Y los que tienen amos creyentes, no los tengan en menos por ser hermanos, sino sírvanles mejor, por cuanto son creyentes y amados los que se benefician de su buen servicio. Esto enseña y exhorta.

  • Un mal trabajador cristiano da mal testimonio: Si faltamos al respeto al jefe o patrón ya sea de palabras o con los actos de desobediencia o de malas actitudes hacemos quedar mal a Dios y a la enseñanza. La gente hablará mal de los cristianos, pero sobre todo del Dios a quien servimos.
  • Si tienes un jefe cristiano trátalo mejor. Suele pasar que los cristianos nos servimos mal porque somos conocidos. Empieza a llegar tarde, empieza a hacer las cosas cuando quiere, etc. Sucede que le dicen a un hermano, hazme tal trabajo y no se lo hace tan bien como si fuera a un extraño. Debería ser lo contrario. A veces hay creyentes que porque piensan que son cristianos “me van a entender”. Ejemplo: si le pide un trabajo allá él verá como lo hace para cumplir y entregarlo bien, acá las excusas bastan.
  • Pablo nos dice que seamos amables y no sean respondones (Tito 2:9)
  • Tito 2:10 No debemos robarles ni el dinero, ni el tiempo laboral, ni ser de los que se la pasan pidiendo permiso para otras cosas aunque sean de la iglesia.

¿Y si es malo mi jefe?

1Pe 2:18 Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar.

Pedro dice que debemos sujetarnos y respetar no sólo a los buenos y afables, bondadosos y razonables, comprensivos, sino también a los duros y exigentes e incluso crueles. Pedro explica que la razón es que si aún haciendo el bien nos maltratan eso es más extraordinario y agradable a Dios. También hay consideraciones para los patrones cristianos los cuales veremos en otro momento.

Conclusión:

Nuestro cristianismo se extiende al área de nuestro trabajo. Seamos buenos trabajadores no por motivaciones humanas o terrenales como hacernos ricos o alcanzar el éxito sino porque hacemos el bien al prójimo y honramos a Dios en el proceso. Si lo hacemos seremos conocidos por ser buenos trabajadores y tendremos la oportunidad de glorificar a nuestro buen salvador. Así que mañana también estarás sirviendo a Cristo, estarás ministrando, ya sea si eres empleado o tienes un negocio propio o si eres ama de casa. Honremos al padre.

Mat 5:16  Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.