Nehemías tuvo como misión de parte de Dios reedificar los muros caídos de la ciudad de Jerusalén con la ayuda del pueblo de Israel. También parte de su misión fue gobernar a Israel en base a las leyes divinas. Podemos aprender muchas cosas sobre su liderazgo y su carácter para el ministerio que estemos desempeñando.

En su carácter vemos las siguientes fortalezas:

  • Hombre de oración y ayuno.
  • Era confiable: como vemos en su puesto de copero real
  • Tenía fe.
  • Amaba a su pueblo.
  • Era sensato: Se preparaba para los pormenores que podrían venir. Siempre prevenía.
  • Procedía con cautela
  • Era motivador
  • Era un hombre que planificaba
  • Era detallista.
  • No se dejaba llevar por rumores
  • Podía confrontar a las personas y amonestarlas.
  • Tenía alto sentido del honor de Dios.
  • Era generoso

Fortalezas en su estilo de liderazgo

  • Quizá la principal característica de su estilo fue actuar cautela y previsión, ir caminando y dando pasos seguros ante los riesgos y peligros.
  • Otra característica era lograr el involucramiento de todos en posiciones definidas.
  • Nehemías no dejaba pasar ni una falta en sus líderes y en la vida de su pueblo. Cuidaba mucho el testimonio personal y colectivo.
  • No se distraía. El tiempo record en la construcción fue fruto de la concentración y el ignorar o más bien adelantarse a los riesgos y menospreciar la crítica de los enemigos.
  • Tenía la capacidad de animar a su gente porque sabía que de no hacerlo la gente se desmoralizaría.
  • Guío al pueblo a una renovación espiritual mediante la lectura de la ley.
  • Capaz de implementar reformas civiles que estuvieran de acuerdo a la palabra.

Nehemías no era un hombre perfecto pero buscaba a Dios haciendo todo aquello que Dios le demandaba y confiaba en su gracia para el perdón de sus pecados Neh 13:22 “… También por esto acuérdate de mí, Dios mío, y perdóname según la grandeza de tu misericordia.”

En nuestras vidas el testimonio de Nehemías puede influir en varios aspectos como son el prepararnos para los peligros y el preparar a la gente y animarla lo suficiente, también el poder confrontar a las personas cuando sea necesario. No podemos dejar huecos para que el enemigo entre.