La Biblia dice que Dios como creador y sustentador de todo hace que la tierra tiemble, Job_9:6 “El remueve la tierra de su lugar, y hace temblar sus columnas.” Pero ninguno de los terremotos ocurridos son semejantes al último gran terremoto que los profetas anuncian y que acompañará a la venida de Cristo.

El monte Sinaí y el Dios temible y poderoso

Cuando Jehová sacó a Israel de Egipto se manifestó mediante señales poderosas que les causaron miedo y asombro. El Señor quiso hacerlo de este modo mostrando su majestad, su santidad y gloria para que este pueblo le temiese y adorase.

Éxo 19:16 … vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento… Éxo 19:18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera.

Dios hizo temblar al Sinaí y en su viaje al pasar por Edom (Jue. 5:4,5). Una manifestación de su gran poder es que su voz hace temblar el desierto (Sal. 29:8). El salmista recuerda los poderosos hechos del Señor en su salida de Egipto haciendo a un lado las aguas y sacudiendo la tierra a su paso (Sal. 77:16-18).

El Salmo 114:7 nos dice que la presencia de Dios caminando delante de su pueblo genera temblor “A la presencia de Jehová tiembla la tierra, a la presencia del Dios de Jacob”. Habacuc 3 es un salmo que recuerda como Dios salió con poder haciendo temblar la tierra para defender a su ungido y él hará lo mismo de nuevo por su pueblo. Dios se levanta en defensa por sus hijos y se manifiesta con ira haciendo temblar la tierra Sal 18:7 “La tierra fue conmovida y tembló; se conmovieron los cimientos de los montes, y se estremecieron, porque se indignó él.”Vemos que un temblor ocurrió en la reunión de oración de la iglesia primitiva que se encontraba perseguida por sus enemigos (Hch. 4:31) y un temblor ocurrió en la cárcel que dejó en libertad a Pablo y a los prisioneros en Filipo mientras alababan al Señor (Hch. 16:26). Cuando Jesús murió la tierra tembló y el centurión romano al verlo interpretó que verdaderamente era el Hijo de Dios (Mt. 27:51,54), por tanto interpretó que esto no fue señal de juicio sino demostración de poder de un Dios airado por la muerte de su hijo. La tierra volvió a temblar ante el descenso de un ángel el día que Jesús resucitó Mat_28:2 “Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella.” Entonces los soldados huyeron y el Señor salió triunfante.

Por tanto, el hecho que Dios hizo temblar el Sinaí ante los judíos no era tanto para causarles miedo sino un profundo respeto y alabanza; el temor lo habrían de tener sus adversarios. Sin embargo, el temor de Israel fue un miedo sin verdadero conocimiento de Dios “su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado” (Is. 29:13). Por ello muchas veces en vez de Dios pelear por ellos se les ponía en contra. El rey David clama que Dios los restaure y les de victoria pues en su enojo Sal_60:2 “Hiciste temblar la tierra, la has hendido; sana sus roturas, porque titubea.”

Terremotos escatológicos

Jesús profetizó que habrían terremotos en diferentes lugares pero no sería el fin sino solo principio de dolores (Mt. 24:6-8). Es decir, a partir de su primera venida ocurrirían muchos terremotos pero no deberíamos estar alarmados por estos. Los profetas sin embargo anuncian un terrible temblor para el final del mundo, el cual sucederá en los cielos y en la tierra:

Joel dice:  “Y Jehovárugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel.” (Joe_3:16).  Este gran terremoto será durante la batalla de las naciones en el valle de Josafat (Joe 3:12). El temblor de los cielos se refiere a que “El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor” (Joe. 3:15). Ezequiel por otra parte también nos habla de un gran terremoto al fin de los tiempos cuando venga Gog a atacar al pueblo de Dios (Ez. 38:19).

También Isaías predice un terrible terremoto sobre las naciones de la tierra

Isa 24:19 Será quebrantada del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra conmovida. Isa 24:20 Temblará la tierra como un ebrio, y será removida como una choza; y se agravará sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará.

También Isaías hace referencia a la conmoción de las potestades de los cielos Isa 24:23 La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando Jehová de los ejércitos reine en el monte de Sion y en Jerusalén.

El profeta Hageo también profetiza un terremoto universal:

Hag_2:6 Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; Hag_2:7 y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Por tanto, este terrible terremoto antecede a la venida del Señor para reinar.

Zacarías dice que cuando Jerusalen sea rodeada por las naciones Jehová saldrá a pelear por ella y asentará sus pies en el monte de los Olivos partiéndola en dos y la gente huirá como huyó del terremoto en los tiempos de Uzías (Za. 14:1-5). El terremoto del tiempo del rey Uzías fue profetizado por Amós dos años antes (Am. 1.1). Amós dijo que serían movidos como gavillas (Am. 2:13), tanto los altares a dioses falsos como muchas casas serían destruidas (Am. 3:14,15) y la misma casa del Señor caería sobre los que estuviesen ahí escondiéndose (Am. 9:1). Zacarías dice que Jehová vendrá con sus santos, un día que al caer la tarde traerá luz (Za. 14:5-7). Obviamente es una profecía de la venida de Cristo.

El libro de Apocalipsis concuerda con estas profecías. Juan nos dice que al abrirse el sexto sello ocurrirá una conmoción universal, Apo 6:12 “Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre;” antecediendo a la aparición del cordero que viene para juzgar con ira (Ap. 6:15-17).

Ahora durante la apertura del séptimo sello (Ap. 8:5), al toque de la séptima trompeta (Ap. 11:19) y durante la séptima copa habrán terremotos. Los tres son acompañados de truenos y relampagos en el cielo, el segundo y el tercero añaden voces y granizo. El primero ocurre por la oración de los mártires en el cielo, el incienso (de la oración) mezclado con fuego del altar es arrojado a la tierra, el segundo terremoto es en respuesta a la adoración de los 24 ancianos (Ap. 11:16-18) y el último en respuesta a la sentencia del séptimo angel que dice “Hecho está”, Apo 16:18 “Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra”, Babilonia es partida en tres y las ciudades son destruidas, las islas y montes desaparecerán.

En realidad el terromoto del séptimo sello, la séptima trompeta y la séptima copa es posible que sean el mismo porque cuando analizamos el orden de los eventos con una imagen como la de abajo vemos que los tres concuerdan. Notamos que este último gran terremoto y lo que le acompañan se parece mucho a la manifestación a Israel en el monte Sinaí de Dios como fuego consumidor (Ex. 19). Cristo vendrá 2Ts 1:8 “en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios,”

SellosTrompetasCopas

Otro terremoto menor ocurrirá al final del ministerio de los dos testigos, cuando suban al cielo, destruyendo parte de la ciudad (Jerusalen?) que matará a 7000 personas (Ap. 11:13).

El salmo 46 es posible verlo como un salmo profético que nos hable de la última gran batalla donde Dios librará a su pueblo de sus enemigos. El salmo dice Sal 46:2 “Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar;” y añade:

Sal 46:4 Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo. Sal 46:5 Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana. Sal 46:6 Bramaron las naciones, titubearon los reinos; dio él su voz, se derritió la tierra. Sal 46:7 Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob.

Conclusión:

Los terremotos son señales divinas mediante las cuales Dios muestra su poder glorioso para juzgar a los hombres pero también para salvarnos.

Quiero terminar con una lectura de la carta a los Hebreos que nos habla del reino inconmovible del Señor ante la gran conmoción universal que viene:

Heb 12:25 Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. Heb 12:26 La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Heb 12:27 Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. Heb 12:28 Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; Heb 12:29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.