El corazón se nos parte al ver partir a un niño de esta tierra. No hay palabras que puedan sanar el alma destrozada de los padres. Nos surge un enorme ¿por qué?, nos cuesta admitir que la naturaleza frágil de estos pequeños, que solo deberían recibir amor y cuidado, yacen por la maldición de la muerte de nuestro padre Adán. Pablo dice Rom 5:12 “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” El texto nos dice que la muerte vino a la humanidad porque todos pecamos en Adán como cabeza representativa y ahora pecamos de manera personal y por ello merecemos morir.

Un bebé o niño pequeño no peca con conciencia pero sí es pecador por naturaleza, Sal 51:5 “En verdad, soy malo desde que nací; soy pecador desde el seno de mi madre.” Este pecado viene en ellos como una semilla que aún antes de tener razonamiento y conciencia de sus actos los lleva a hacer cosas malas como desobedecer o mentir.

Ahora, ¿un niño que comete un acto malo y lo hace inconcientemente se le cuenta como pecado?  Romanos 5:13 dice “Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; porque donde no hay ley, no se inculpa de pecado”, nos dice que la gente pecaba y moría (Ro. 5:14) aunque no hayan pecado como Adán y aunque ignoraran la ley de Moisés, pero al venir la ley esta condena a muerte al que la transgrede. Es decir, grandes o chicos mueren por el pecado de Adán, pero venida la ley y la conciencia morimos de igual forma por nuestros propios pecados. Pablo habla de dos tipos de personas, los que tienen la ley escrita, la revelación de la voluntad moral de Dios, y los que no la tienen pero sí tienen la conciencia Rom 2:15 “mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos”. Por tanto, los niños y los que tienen deficiencia mental no son culpables de pecado porque ignoran la ley de Dios y no tienen conciencia de lo bueno o lo malo. Notemos que cuando Dios destruyó el mundo en tiempos de Noé lo hizo “porque desde joven el hombre sólo piensa en hacer lo malo” (Gen. 8:21).

¿A qué edad tienen los niños conciencia? No hay una edad definida porque cada niño es diferente. Pero un padre debe darse cuenta, llegará el momento que podemos decir como el padre del ciego curado Jua 9:21 “… edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo.”

Ahora, si la condenación de muerte es aplicada a niños también lo es la justificación de vida por Cristo Jesús, y la perdición y salvación del adulto viene por su elección. Un razonamiento que nos lleva a la conclusión de la salvación de los niños es que Rom 5:18 “como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.” primero, el hombre no es condenado a la perdición por el pecado de Adán pero sí a la muerte física, Jua 3:19 “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” la condenación es que el hombre al ser malo de nacimiento hace el mal y rechaza la luz de la salvación lo cual hace concientemente. Por tanto, los niños son inconcientes del pecado, de la ley y de la gracia pero así como son condenados por Adán sin hacer nada son salvos por la gracia de Cristo también sin hacer bien o mal.

Algunos han acusado a Dios de crueldad porque ordenó la muerte de niños en actos de juicio. Las veces que Dios lo ha hecho ha sido, sin embargo, en venganza contra aquellos que con crueldad han asesinado precisamente a niños de otros personas e incluso a los suyos mismos. Aunque los hijos no llevan el pecado de los padres (Ez. 18:20), los pecados de los padres acarrean consecuencias graves para los hijos. Dios visita la maldad de los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que le aborrecen pero hace misericordia hasta mil generaciones de los que le aman (Ex. 20:5, 6).

  • la muerte de los primogénitos de Egipto vino a consecuencia de que ellos mataron a los bebés varones de los israelitas (Ex. 1:22, 12:29).
  • La muerte de los niños de Amalec, el exterminio de toda esta nación, vino a consecuencia de que cuando Israel iba en camino a tierra prometida ellos los atacaron por detrás matando niños y gente débil (Dt. 25:17-19, 1 Sa. 15:3).
  • El salmista dice de Babilonia “dichoso el que tomare y estrellare tus niños contra la peña” (Sal. 137:9) como acto de venganza por lo que ellos habían hecho con los hijos de los judíos y de los otros pueblos al tomarlos cautivos.
  • Dios permitió que los judíos se comieran a sus propios hijos por el asedio babilónico por la crueldad con que sacrificaban y quemaban a sus niños a su ídolo Moloc.

Dios llama inocentes a los niños quemados por padres idólatras Jer 19:4 “Porque me dejaron, y enajenaron este lugar, y ofrecieron en él incienso a dioses ajenos, los cuales no habían conocido ellos, ni sus padres, ni los reyes de Judá; y llenaron este lugar de sangre de inocentes.”  También Jonás dice que los hijos de ninitas malvados eran inocentes Jon 4:11 “Pues con mayor razón debo yo tener compasión de Nínive, esa gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil niños inocentes y muchos animales.” La compasión de Dios aún por los niños de este pueblo cruel (los asirios) se ve en que les envió a un profeta a advertirles del juicio. Ezequiel llama a los niños asesinados sus hijos Eze 16:21 “para que degollases también a mis hijos y los ofrecieras a aquellas imágenes como ofrenda que el fuego consumía?”. En este contexto la culpa de la muerte de estos pequeños es de los padres impíos y despiadados y no de Dios. También vemos que aunque los niños mueren siendo inocentes su muerte les lleva directo a la presencia de Dios independientemente que sus hijos sean impíos.

Cuando los judíos rebeldes temieron ir a la tierra prometida por los gigantes que allí se encontraban pensando que sus hijos morirían Dios dijo Núm 14:31 “Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis.” Este no es un texto que hable del cielo pero sí muestra la salvación de los hijos que eran inocentes del pecado de sus padres y el poder de Dios para hacerlo. Por otro lado la tierra prometida es símbolo del cielo.

Job creía que los niños abortados no van a un lugar de sufrimiento sino de descanso y paz y por eso se lamentó de que no le haya ocurrido eso debido al dolor que vivía. Job 3:11 “¿Por qué no morí yo en la matriz, o expiré al salir del vientre?”… Job 3:13 “Pues ahora estaría yo muerto, y reposaría; dormiría, y entonces tendría descanso,” En otras palabras para un niño que muere es ganancia por no venir a un mundo de sufrimiento y pecado.

Cuando David pecó Dios trajo enfermedad sobre el hijo que tuvo con Jezabel y ayunó por él. Al morir David dijo 2Sa 12:23 “… ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.” La expectativa del futuro de este niño no fue para David motivo de más llanto ni dolor como lo fue cuando murió su hijo rebelde Absalón  (2 Sa. 18:33). La esperanza de David era morar con el Señor por largos días en su casa (Sal. 23:6) y ser levantado de los muertos (Sal. 16:10,11), por tanto, esto es lo mismo que esperaba para su niño muerto pues esperaba reunirse con él.

El concepto que David tenía de Dios en relación con los niños lo vemos que él nos conoce íntimamente como creador Sal 139:13 “Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre.” Pero va más allá al asegurar que el Señor era su Dios antes de nacer Sal 22:10 Fui puesto a tu cuidado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre mi Dios eres tú (NVI). Jeremías habla de lo mismo  Jer 1:5 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Hay una relación personal e íntima de Dios con nosotros desde el vientre. Juan el Bautista fue lleno del Espíritu desde que estaba en el vientre (Lc. 1:15), lo cual nos habla que la gracia de la salvación puede venir a los niños aún antes de nacer.

El Salvador dijo Mat 19:14 “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.” Ellos trataban de impedir su paso pues los consideraban sin importancia. El razonamiento es que si de los que son como ellos es el reino, cuanto más a ellos se les debe permitir acercarse a su salvador. Entrar al reino como un niño es entrar sin mérito, para ser cuidado y protegido como un niño.

Dios salvó a Isaac, hijo de Abraham por medio de un carnero (Gén. 22), y salvó a los primogénitos hijos de Israel por medio de la sangre de un cordero (Ex. 12). Cristo es el Salvador de los niños pues es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Jn. 1:29). Los niños que mueren al igual que su Salvador siendo inocente fue “a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;” (1 P 3:18) y despiertan en gloria en los brazos tiernos de su Señor. Así como Elías resucitó a un niño de una viuda en Sarepta (1 R 17) y Jesús despertó a una niña que “dormía” (Mr. 5) un día Cristo resucitará a todos esos pequeños por los cuales hoy lloramos y nos reuniremos con ellos para siempre si perseveramos en la fe.

Mat 18:14 “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños”

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