La limosna no solo es aquella que se da al indigente de la calle y dar de aquello que nos sobra. Aunque en el tiempo actual el término limosna no es bien visto por muchos porque en ocasiones denota dar las sobras, no es así en las Escrituras. Las limonas son las contribuciones o ayudas voluntarias que se dan a alguna institución caritativa o a personas en necesidad. En la Biblia se nos ordena ayudar al huerfano, a la viuda y al pobre constantemente y contiene varias bienaventuranzas para los que lo hacen  “Bienaventurado el que piensa en el pobre” (Sa. 41:1). Hoy a las limosnas le llamaríamos donaciones, ayudas, ofrendas, contribuciones, etc.

Jesús en el sermón del monte nos llama a tener una justicia superior a la de los escribas y fariseos para poder entrar al reino de los cielos (Mt. 5:20). Ya vimos en qué sentido la justicia de los escribas se expresaba y cual fue la corrección de Cristo (Mt. 5:21-48), ahora Jesús se avoca al sentido de justicia de los fariseos, quienes se consideraban así mismos los más devotos, los más estrictos en el cumplimiento de las leyes de Moisés y de las tradiciones. En esta sección lo primero que Jesús advierte a sus discípulos es de guardarse de llevar a cabo actos de justicia para ser vistos por los hombres y se refiere en especial a la limosna, la oración y el ayuno (Mt. 6:1-18), las tres prácticas piadosas que los hacían ver como gente muy espiritual.

Mat 6:1 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

Jesús dice que está mal que llevemos a cabo estos actos de piedad (justicia) para ser vistos por los demás y que al hacerlo perdemos la recompensa final que Dios nos dará en el día del juicio (Mt. 25:31-46).

Cómo no dar la limosna

Mat 6:2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

Jesús dice que cuando demos no hagamos tocar trompeta, es decir, no lo hagamos anunciar, como lo hacían los hipócritas en las sinagogas y en las calles en aquel entonces, hoy sería como anunciarlo a los medios de comunicación o ponerlo en las redes sociales. Había gente hipócrita, muy posiblemente de la corriente de los fariseos que hacían mencion de lo que daban para llevarse el honor y la alabanza de las personas de su tiempo, de manera hipócrita porque lo menos que les importaba eran las necesidades de las personas. Dentro de ellos está el caso del matrimonio de Ananías y Safira quienes para no quedar atrás dentro de una iglesia que daba generosamente vendieron sus bienes y anunciaron que habían dado todo mintiendo de este modo a los apóstoles (Hch. 5) y por este pecado de hipocresía y mentira fallecieron.

Si el deseo es el de ser alabados por quienes los miran, Jesús dice que es posible que lo consigan pero que no esperen recompensa de parte de Dios. Esto nos deja ver que hay muchas motivaciones equivocadas para dar, algunos lo hacen por orgullo, por competencia, para recibir, por motivos propios, etc. pero si no es por amor no sirve de nada. Pablo dice 1Co 13:3 “Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.” De nada nos sirve porque aunque aunque pueda ser de ayuda para otros, ante Dios es algo inservible, algo hueco, pura paja que será quemada.

Cómo debemos dar la limosna

Mat 6:3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, Mat 6:4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Cuando Jesús dice que la mano derecha no debe saber lo que hace la izquierda se refiere a lo contrario de andar contando, propagando o anunciando nuestras obras de caridad. La mano derecha y la izquierda normalmente trabajan juntas, ya sea para cocina, trabajar, jugar, limpiar, etc., pero Jesús nos dice que debemos buscar la manera de no darlo a conocer para nuestra propia gloria.

Parece contradictorio que en Mat 5:16 Jesús nos dice que la luz de nuestras buenas obras se de a conocer y no quede oculta “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” Pero en este caso se refiere a cuando toda la gloria y la honra se la damos al Señor y no a nuestra propia bondad. Lo correcto es examinar nuestro corazón para ver nuestras motivaciones personales pues a Dios no lo podemos engañar. Alguien dijo que ante la tentación de ocultar, y de este modo hacer que Dios pierda el honor debemos manifestar y mostrar pero ante la tentación de la ostentación y orgullo propio debemos ocultar para la gloria de Dios.

Obviamente que cada vez que demos habrá un cierto número de personas que ha de saber lo que damos pero cada vez que sea de este modo debe ser con humildad y honrando al Señor en todo momento. De este modo el Padre que ve en lo secreto nos recompensará en público en el día del juicio final.

Mat 25:35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; Mat 25:36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí…Mat 25:40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.