En Gén 1:1 leemos que “en el principio creó Dios los cielos y la tierra.” Esto implica que el universo con todo lo que contiene tuvo un origen en el tiempo y segundo que la causa primaria de este origen es Dios (heb. Elohim). Esto implica que el universo no es eterno, que la materia y el espacio tienen un tiempo de existencia definido.

La primera ley de Newton nos dice que todo objeto permanece en su estado de reposo o de movimiento si no hay una fuerza que cambie su estado. Esto significa que para que las cosas en el universo tengan movimiento tuvieron que existir fuerzas que lo hayan puesto en ese estado a menos que por la eternidad dicho movimiento esté operando. No obstante las leyes de termodinámica ponen un límite a la energía que pueden generar los sistemas del universo, lo cual implica menos trabajo y movimiento y más caos. La teoría del big bang nos habla de que el universo en sus primeros segundos de existencia contenía toda la materia y la energía del universo en un espacio extremadamente pequeño y que de ahí explotó y surgió todo. Pero, ¿hubo alguien que lo originó todo?

La ciencia o más bien muchos científicos preferirán no tomar en cuenta esta hipótesis sino que buscarán causas naturales de las que el azar y las fuerzas ciegas tienen predilección. Llegado ese punto uno descubre que si el universo tiene leyes definidas como la de la gravitación y estas han dado forma a todo, ¿hubo un ser inteligente que estableciera en el origen los parámetros para estas leyes universales o solo son el origen del azar? Pues bien por la fe creemos que quien originó todas las cosas estableciendo leyes definidas mediante sus decretos fue el Dios Todopoderoso que revelan las Escrituras. La fe no es un salto al vacío sino lo que le da sentido a la razón de aquello que es más virosímil en este y en muchos otros temas.

Ahora bien, hay quienes quieren seguir con el razonamiento que dice que si todo tiene un origen y quien lo hizo es Dios, ¿quien creó a Dios?, la cuestión es que no podemos ir tan rápido. Que todo tiene una causa solo aplica para las cosas físicas, para la materia y la energía pero no a Dios quien es Espíritu eterno y no necesita de nada ni de nadie para existir.

Isa 40:28 ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.

El texto anterior nos dice que Dios es eterno, esto implica que no tiene principio ni fin, ni es afectado por el tiempo ni el espacio de ninguna manera (no desfallece, ni se fatiga). El nombre Jehová por sí mismo que se origina de la palabra YHWH y esta a su vez en el verbo hebreo hayah “ser”, según Ex. 3:14 nos dice que el nombre Yo soy el que soy define a Dios. Un ser eterno, independiente en el sentido más estricto, autoexistente y fiel.

Pensar en Dios como un ser creado es reducirlo a una mera creatura, pero él es más que eso, es el sustentador de todo lo creado y quien controla todas las cosas y eventos de la creación.