El filósofo y matemático francés Blaise Pascal dijo alguna vez “En el corazón de todo hombre existe un vacío que tiene la forma de Dios. Este vacío no puede ser llenado por ninguna cosa creada. Él puede ser llenado únicamente por Dios, hecho conocido mediante Cristo Jesús.”

Todas las cosas que Dios hizo son buenas y traen cierta satisfacción a la vida personal, hasta cierto grado, pero ninguna puede sustituir el lugar que corresponde al mismo creador. Cuando Dios hizo al mundo sopló espíritu de vida sobre el hombre pero cuando este pecó cayó en la muerte espiritual al separarse del Dios que es vida. A partir de entonces el hombre ha buscado sustitutos vanos a la presencia de Dios en su vida. Jer_2:13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

Es cierto que la modernidad nos ha traído muchas cosas que prometen llenarnos de diversión, entretenimiento, desarrollo personal, etc. Sin embargo, al final del día descubrimos que esta generación vive en un vacío interno como nunca antes porque se ha desconectado de la fuente de vida y satisfacción espiritual.

Cuando hablamos de un vacío del alma nos referimos a la ausencia de aquellas cosas que dan razón y propósito al ser humano. Jesús dijo “no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” Mt. 4:4. Significa que el ser humano no depende solo de cosas materiales sino que su interior requiere de un sustento vital que proviene solo de la boca de Dios.

Hay un montón de cosas que pretenden llenar el alma del ser humano pero resultan ser vanas. Salomón buscó llenar su ser con las cosas del mundo y al final concluyó que todo es vanidad y aflicción de espíritu (Ec. 1:2,14). De la sabiduría halló molestia y de la ciencia dolor, a la risa llamó enloquecedora y al placer inservible. Con su riqueza edificó casas, plantó viñas y árboles, compró animales, adquirió esclavos, se hizo de cantores, de mujeres, de oro, etc. No negó nada a sus ojos, ni apartó su corazón de placer alguno pero únicamente esto fue la recompensa de su faena (Ec. 2:10).

Salomón dice que llegó a aborrecer la vida por ser esta vacía, fastidiosa y sin algo permanente (Ec. 2:17,18). Las cosas por sí mismas no pueden llenar el alma humana. 1Jn 2:17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Después de tanto buscar el rey Salomón concluye diciendo Ecl 12:13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Es decir, que si hay algo que le da sentido a la vida humana es vivir conforme a la voluntad de Dios.

Pablo nos dice que nuestro cuerpo tiene la vocación de ser el templo del Espíritu Santo de Dios (1 Co. 6:19), es decir, una casa o habitación donde Dios mismo more. Sin la presencia del Espíritu el alma humana está vacía. Es por ello que la oración de Pablo es que Cristo habite en el corazón:

Efe 3:16-19 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones,… para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

El hombre vacío pregunta si hay algo más allá, algo que sacie la sed del alma. Dios ha provisto la bebida espiritual de forma gratuita a través de la muerte de Jesús. Isa 55:1 A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.

Muchas veces hemos gastado nuestro tiempo, el esfuerzo y los talentos en cosas vanas que no sacian y hemos dejado a lo último aquello que sabemos que es lo importante. Dios pregunta, Isa 55:2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Pablo nos dice que más que tratar de llenarnos de vino nos llenemos de su Espíritu Efe 5:18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu.

Si tú te sientes seco y vacío en tu interior cree esta promesa que Dios ha dado.

Isa 41:18… abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca. Isa 44:3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;

Busca las cosas de arriba, porque el que busca encontrará, Col 3:2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

San Agustín por su parte dijo “Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en Ti.”

Hasta que no lo encuentres podrás saber qué es la verdadera vida. Abre la puerta de tu corazón y entra en comunión con él, Apo 3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.