La creencia en la existencia de fantasmas es antigua. Hoy en día los fantasmas no pueden faltar en las caricaturas y películas de horror. Los fantasmas son representados como espíritus sin cuerpo y sin alma que vagan penando con vestiduras blancas y aparecen en la oscuridad asustando a las personas.

¿Cómo concebían a los fantasmas los antiguos judíos? Podemos darnos una idea de ello por algunos pasajes. El primer pasaje que encontramos está en el libro de Job, un escrito antiguo donde se nos relata la historia del justo Job y sus sufrimientos. Recordemos que este libro es poético y sapiencial. Uno de los amigos de Job llamado Elifaz cuenta que una noche en visiones nocturnas (Job. 4:13) sintió un espanto y temblor (Job. 4:14).  “Y al pasar un espíritu por delante de mí, hizo que se erizara el pelo de mi cuerpo. Paróse delante de mis ojos un fantasma, cuyo rostro no conocí…” (Job 4:15,16) Elifaz dice que este le dió un mensaje que lo estremeció “¿puede ser el hombre justo ante Dios?, … pues aún en sus ángeles notó necedad”. Esto más que una revelación espiritual la hemos de considerar como una ficción literaria para justificar la idea de que el problema del mal en la vida de los justos viene de que en sí nadie es justo al fin de cuentas.

La existencia de fantasmas es desconcertante porque deja muchas cosas a la especulación ¿como qué quieren?, ¿traen algún mensaje?, ¿por qué andan en el mundo? despertando temor y curiosidad, si no hay que ver por qué tanta gente ve películas de terror y programas de fenómenos paranormales. No solo generan distracción y morbo sino una serie de teoría sin fundamentos porque estos seres usualmente no dicen nada. Una razón para desconfiar de algún espíritu que nos quiera dar alguna revelación es que todo lo que necesitamos saber en cuanto a lo espiritual y a la salvación lo tenemos en las Escrituras. Pablo dijo: Gál 1:8 Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Por tanto, no deberíamos aceptar un mensaje diferente al que nos revela el evangelio porque al hacerlo caemos bajo maldición (anatema). Moisés escribió Deu 29:29 “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.” Por tanto, deberíamos conformarnos a lo que con claridad nos muestra la Palabra en cuanto al mal, en cuanto a la fe y a la justicia, porque lo que es más de esto de mal procede (Mt. 5:37).

Otro personaje que hace mención de los fantasmas en la Biblia es el gran profeta Isaías. Isa_29:4 “Entonces serás humillada, hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo; y será tu voz de la tierra como la de un fantasma, y tu habla susurrará desde el polvo.” Isaías quiere decir que Jerusalén caería en destrucción y llegarían a ser como un fantasma. ¿Creía Isaías en fantasmas o tomó una idea de aquel entonces para hacer su comparación? el profeta no rechaza la idea de fantasmas pero tampoco explica algo sobre su naturaleza. Si se trata de espíritu de muertos no hay en su doctrina la posibilidad de un acercamiento a ellos por temor o curiosidad sino todo lo contrario. La base del profeta siempre sería la ley de Dios en la que delimitó las fronteras de conocimiento, prohibiendo el contacto con las cosas ocultas. Isaías dijo:

Isa 8:19 Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? Isa 8:20 ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.

La ley de Israel prohibía consultar a los muertos: Lev_20:27 Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, será muerto… Aunque esto era costumbre en Canaán, Israel lo tenía prohibido por Dios

Deu 18:10-12 No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti.

El pueblo de Dios tiene prohibido relacionarse con cualquier cosa de la oscuridad o que esté en lo oculto. No obstante Pablo dice en cuanto al culto a los idolos 1Co_10:20 Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios. No solo no debemos buscar tener contacto con estos seres engañosos sino Efe 5:11 Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas;… Debe ser nuestro objetivo sacar a la luz y denunciar todo aquello que está oculto con el fin de engañar al hombre sumergiéndolo en temor. Alguien dirá que le achacamos demasiado a Satanás y a sus demonios como para ser tan astuto y hacer este tipo de estratagemas pero no hay que ignorar la forma en que trabaja. Satanás se disfraza de ángel de luz (1 Co. 11:14) y es un ser inteligente que maquina (2 Co. 2:11). Por eso debemos renunciar a lo oculto y vergonzoso (2 Co. 4:2) y proclamar solo la verdad. Satanás trabaja para que la verdad del evangelio le sea encubierto cegando el entendimiento de los que no creen para que no vean la luz de Cristo (2Co 4:3,4) y somete al mundo bajo el temor en su reino de muerte (Heb. 2:14), temor del que Jesús nos libera.

Muchos comentaristas nos dicen que Isaías hace referencia a ciertos fantasmas que harían su morada en los lugares de destrucción en pasajes como Isa 34:14 “Las fieras del desierto se encontrarán con las hienas, y la cabra salvaje gritará a su compañero; la lechuza también tendrá allí morada, y hallará para sí reposo.” Las cabras referidas son los llamados sátiros (fauno), seres mitad cabra y mitad humanos. La lechuza por otra parte puede referirse a los fantasmas que espantaban de noche en forma de mujer y que se creía que habitaba en el desierto debido a que el hebreo usa la palabra Liliz que puede referirse a este espíritu demoniaco. La versión bíblica Dios Habla Hoy traduce el texto así Isa 34:14 “Los gatos monteses harán compañía a los chacales, las cabras se llamarán unas a otras. Allí habitará el fantasma que espanta de noche, y encontrará sitio para descansar.”  Estos seres animales y demoniacos no solo son mencionados en el juicio a Edom (Is. 34), sino también en el juicio a Babilonia (Is. 13). El Nuevo Testamento nos muestra que los demonios buscan reposo en lugares secos y solitarios (Mt. 12:43) y estos pasajes nos muestran que pueden aparecer en lugares que están bajo el juicio divino.

Ahora, quizá la ocasión más extraña al respecto fue aquella en que los apóstoles de Cristo le confundieron con un fantasma caminando en medio del mar, Mat_14:26″Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.” La actitud de Cristo ante tal temor fue infundirles ánimo y revelarse a ellos diciéndoles “yo soy, no temáis”. De este acontecimiento aprendemos que hay cosas que parecen fantasmagóricas pero en realidad no lo son y pueden tener otras explicaciones. Así como existe el poder demoniaco existe el de Dios que se demuestra en dimensiones mayores, pero sobre todo, aquello que Dios hace no debe causar miedo y desaliento. Nada que provenga de Dios tiene la cualidad de causar miedo a excepción de su juicio (Lc. 12:5), pero podemos vencer este miedo estando en Cristo pues en él no hay ninguna condenación (Ro. 8:1). Cuando la duda, la soledad, la vulnerabilidad, el peligro y el miedo nos rodean Cristo está ahí para darnos calma con su poderosa presencia.

La palabra griega para fantasma es phantasma, algo así como una aparición o un espectro. Un fantasma sería la aparición repentina de un ser desconocido que causa miedo. De hecho en el diccionario LIFE la primera acepción es la de un espectro o aparición fantástica.

Cuando Cristo resucitó y se les apareció, fue tan asombrosa su presencia que algunos pensaban que estaban ante la presencia de un espíritu pero Cristo dijo Luc 24:39 Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. ¿Cómo es posible que si los discípulos se habían enfrentado antes a los poderes de las tinieblas y observaron como se sujetaban ante Cristo y ante las órdenes que ellos pronunciaban en su nombre, ahora tuvieran temor a un espíritu descarnado? Pienso que el creer que su Salvador estaba muerto también les había hecho perder la fe y la autoridad de antes. Pero al reconocer a Cristo resucitado creo que ellos recuperaron el valor frente a todo aquello que el mundo vive sujeto, que es la influencia maligna del diablo y sus demonios.

¿Cómo podemos vencer el temor a los espíritus malignos, a los fantasmas y a todo lo que proviene de la autoridad? Reconociendo un poder mayor, el del libertador Jesucristo que con su presencia, poder y verdad nos saca de las tinieblas a su luz admirable y nos testifica de la vida y de la paz con su resurrección. ¿Temer a la muerte y a lo infernal? no más porque Cristo venció todo esto y esta victoria nos reviste por la fe con el poder de su Espíritu.

Isa 8:11-13 Porque Jehová me dijo de esta manera con mano fuerte, y me enseñó que no caminase por el camino de este pueblo, diciendo: No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.

Nota: Jesús dio autoridad para que en su nombre se reprenda y ese eche fuera todo espíritu inmundo de cualquier persona o lugar, para ello es necesario creer en Jesús como el único Señor y Salvador y reprender en alta voz las manifestaciones demoniacas en el nombre de Jesús (Mr. 16:17). Jesús prometió: Luc 10:19 Yo les he dado poder a ustedes para caminar sobre serpientes y alacranes, y para vencer toda la fuerza del enemigo, sin sufrir ningún daño.