La adoración a Dios es el propósito por el cual fue hecho el ser humano, es su razón de ser y una vez que el hombre entiende y lleva a cabo esto vive una vida plena.

La adoración es salir de uno mismo para ver y admirar la belleza de Dios. Es una entrega de todo nuestro ser en reacción a la revelación de lo que Dios es. Es dar honor, gloria, reverencia, culto, devoción al ser divino. La adoración es una actitud de amor sublime a Dios en reacción de sumisión, postración ante él.

Las palabras hebreas y griegas que se usan en la Biblia y que se traducen como adoración tienen la connotación de postrarse, rendirse, reverenciar y honrar, incluso proskuneo tiene la connotación de dar besos y latreo dar servicio.

La adoración es un acto de intimidad con el ser infinito en el que nuestro corazón toca su corazón y su Espíritu toca el nuestro. Es ofrendar la vida al Señor y Salvador de nuestra alma. Significa ponerlo en el centro de nuestro corazón más como un estilo de vida que como un acto externo y momentáneo.

Dios ha puesto como el deber más grande el adorarle. El primer y más grande mandamiento es amarle con todo el corazón, con toda el alma y las fuerzas (Mt. 22:37). Pero aquellos que le aman deben obedecerle Jua_14:15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.

Adoración es todo lo que hacemos para agradarle, lo que hacemos para hacerle feliz. Para ello necesitamos conocerle pues no podemos amar a quien no conocemos. Para ello necesitamos conocer su voluntad pues de qué otro modo procederíamos a hacer lo que le agrada.

Sal 95:6 Venid, adoremos y postrémonos;
Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.

Sal 95:7 Porque él es nuestro Dios;
Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano.