En el tiempo antiguo los griegos (Empédocles y Leucipo) y los árabes creían que la luz era una emanación de los ojos que se proyecta sobre el objeto, se refleja en él y produce la visión. El ojo sería el emisor y el receptor de los rayos luminosos. Es debido a esto que Jesús llamó a los ojos la lámpara del cuerpo. Esto nos arroja una idea en la interpretación del texto en Mat 6:22,23 que dice “La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?”

Examinemos frase por frase: si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz. El ojo por sí mismo no es ni bueno ni malo pero sí quien mira, un ojo a lo más puede estar dañado o enfermo. Algunas enfermedades de los ojos pueden ser la ceguera, las cataratas, el astigmatismo, etc. Si el ojo es bueno el cuerpo estará lleno de luz porque si podemos ver bien las cosas del mundo exterior nuestro cuerpo puede conducirse con bien. Con la vista podemos caminar bien, también comer, trabajar, hacer todo.

Pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas”  si la visión de las cosas está dañada, el cuerpo tampoco puede comunicarse con el mundo y lo único que hará es que tenga problemas, Jua_11:10 pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él.

“Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?”  Es decir, si tenemos una mala visión cuanto más terrible es cuando estemos en las tinieblas externas del mundo.

Interpretación espiritual:

La vista del hombre no solo es afectada por enfermedades físicas sino también por la codicia, la envidia, el orgullo y el odio del corazón.

  • Hablando de los falsos maestros Pedro se refiere a sus ojos llenos de adulterio 2Pe_2:14 Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición.
  • Las tinieblas del odio pueden afectar las relaciones y la vida espiritual de una persona, 1Jn_2:11 Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.
  • A la iglesia de Laodicea que decía “yo soy rico y me he enriquecido, no tengo necesidad” Jesús le dice que es ciego y le ordena ungir sus ojos con colirio, para que vea (Ap. 3:17,18).

Definitivamente una vista contaminada o enferma con estas actitudes no nos permite percibir adecuadamente la realidad del mundo que nos rodea. No podemos valorar a los demás, tendremos afectada nuestras prioridades, nos conduciremos erróneamente, el dinero nos engañara con su color y no percibiremos los obstáculos que trae consigo por lo cual hemos de tropezar. De por sí en el mundo hay oscuridad y maldad, cuanto más si nuestra vista espiritual está dañada. Busquemos a Dios, la luz del mundo y procuremos sanar nuestra vista con el colirio divino para ver la verdad de las cosas y andar en luz.