A diferencia de los otros evangelios Juan presenta al Hijo eterno de Dios como Jesús el logos, el verbo o la palabra. Este título hace referencia a su sabiduría, poder creativo, eternidad y deidad.  Juan desde su primer versículo presenta a Jesús señalando su relación previa con su creación y sus criaturas.  Juan dice, “en el principio ya existía el Verbo (la Palabra), y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios” (Jn. 1:1, NBLH)

El uso de logos por Juan tenía importancia tanto para los griegos como para los judíos. Para los judíos, el que Juan halla comenzado con “en el principio” les traería a la memoria Génesis 1:1 que dice “en el principio creó Dios los cielos y la tierra”, versículo que nos habla de Dios (Elohim) como creador del cosmos y de un principio temporal. Dios dijo sea la luz y se hizo la luz (Gen. 1:3), pero no solo eso sino que cada cosa creada lo fue por su palabra. El salmista dice Sal_33:6  Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.

Ahora, la Palabra se le identifica con una persona que existía antes de la creación, que estaba con Dios y que era Dios mismo, y no solo una expresión verbal que salió de la boca de Dios. En el Antiguo Testamento no vemos revelado con claridad la existencia de un Dios triuno: Padre, Hijo y Espíritu Santo; pero vemos textos que nos sugieren una pluralidad en Dios: “hagamos al hombre” (Gen. 1:26).

Un pasaje que nos ilustra de forma más clara por qué Jesús es llamado el Verbo (la Palabra) está en Hebreos 1:1-3

Heb 1:1-3  Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder,…

Hebreos nos presenta a un Dios que habla, que se revela al hombre para manifestar su voluntad y así poder relacionarse con él. Antes habló a través de hombres santos llamados profetas, pero en estos tiempos nos habla a través del Hijo. ¿Cómo ha hablado Dios a través del Hijo? Juan comienza diciendo (Jn. 1:18) que a Dios nadie lo ha visto pero el unigénito que está en íntima comunión con el Padre, él le ha dado a conocer al mundo. La Palabra hecha carne desciende para dar a conocer al Padre con sus palabras y con sus obras o como  dice Juan manifestando su gloria. Heb. 1:3 dice que Jesús es “el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia”

Como creador Heb. 1:2,3 nos dice que el Hijo es “por quien así mismo hizo el universo… y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”.

Los griegos veían en el verbo (el logos) un principio organizador del universo. Según los filósofos griegos el verbo era algo en esencia impersonal y aludía al principio racional de “razón divina”, “mente” o “sabiduría”. Este pensamiento fue un puente de contacto entre el pensamiento judeocristiano y el griego para mostrar a este logos como un ser personal y divino que vino al mundo a hablarnos.

Por último, el término verbo tiene una connotación de una palabra que se conjuga en el tiempo y en las diferentes situaciones de la vida. Él sigue hablando, su palabra es viva y eficaz para el mundo y para nosotros y su revelación es el amor del Padre (Jn. 3:16) a través de su muerte para dar vida y esperanza al hombre.